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GRAM 288. Los sufijos para las profesiones

Vocabulary

  • nini persona que ni estudia ni trabaja.
  • oficio trabajo manual aprendido con la práctica.
  • sufijo elemento gramatical que se añade al final de una palabra.
  • psicólogo especialista en el estudio de la mente.
  • feminista persona que defiende la igualdad de derechos.

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Hoy hablamos de gramática y lengua española, episodio 288, los sufijos para las profesiones. Bienvenido a Hablamos, oyente, el podcast diario para mejorar tu español. Puedes ver la transcripción y los ejercicios de este episodio si te haces suscriptor premium en hoyhablamos.com. Hola, querido oyente, ¿a qué te dedicas?

¿Eres zapatero, biólogo, economista o ¿Nini? Bueno, no creo que seas nini, ya que un nini es alguien que ni estudia ni trabaja. De hecho, confirmamos que no eres ningún nini porque estás aquí, estás estudiando español.

Bien, te he preguntado por tu trabajo por un motivo. En español, dependiendo del sufijo que usemos, podremos decir con cierta exactitud si una persona tiene como profesión un oficio manual o una ciencia. Como puedes ver, el tema de hoy también guarda relación con los sufijos. En los últimos dos episodios de gramática hemos hablado de la sufijación, concretamente de los aumentativos y los diminutivos.

Hemos hablado de cochazos y también de cochecitos, de fiestones y de fiestitas, de problemones y de problemillas. Hoy hablamos de los sufijos relacionados con la profesión, el oficio y la pertenencia.

Para ello, veremos algunos de los sufijos más importantes y pondremos multitud de ejemplos. Este tema seguirá la historia de un reencuentro, algunos antiguos compañeros de clase que se ponen en contacto a través de Facebook para recordar viejos tiempos y ponerse al día. ¡Vamos allá!

Empecemos con el sufijo ero. El sufijo ero suele indicar que la persona tiene un oficio manual y en muchas ocasiones fabrica o vende un objeto. También funcionará su forma femenina, era, y el plural eros y

eras. Tras 15 años sin verse, Bernardo pensó que sería una buena idea reunir a sus compañeros de clase del instituto. No fue fácil, ya que muchos estaban repartidos por toda la geografía española y además tenían familias y trabajos que atender.

A pesar de las dificultades, fueron a la reunión 23 personas y disfrutaron de una cena muy muy agradable. Hablaron de muchos temas, pero los trabajos ocuparon gran parte de la conversación. Veamos algunos ejemplos.

Miguel les dijo a sus antiguos compañeros. Soy panadero. Hace siete años decidí abrir una panadería y la verdad es que me va de maravilla. Os he traído algo de pan, por si queréis probarlo.

Julio comentó. Yo soy cartero. Lamento deciros que no os he traído ninguna carta. La mayoría de las cartas que entrego son desagradables, como recibos de la luz o recibos del agua.

Antonia añadió. Pues yo soy zapatera. Hago zapatos a medida. Así que, si alguien tiene un problema con los pies, que me lo diga y le haga un descuento.

Como vemos, estos trabajos son oficios, es decir, hablamos de labores físicas que se aprenden con la práctica sin la necesidad de estudios universitarios. Como ves, los oficios que usan este sufijo guardan relación con la venta, producción o reparto de un objeto o producto, ya sea pan, cartas o zapatos.

Otros oficios que podemos encontrar en este grupo. Frutero, relojero, cocinero, jardinero, bombero, camarero, librero o pescadero, por mencionar tan solo algunos. Por cierto, un bombero no vende bombas, pero el origen de este nombre lo encontramos en el pasado, cuando se trabajaba con bombas hidráulicas que ayudaban a impulsar el agua.

Tampoco un camarero vende camas. Se empezó a usar este término hace siglos, cuando estos trabajadores se encargaban de las cámaras o habitaciones de los miembros de la nobleza o realeza.

Hablamos ahora del sufijo ólogo, que se va a usar para los especialistas en un campo científico o de estudio. De hecho, logo, logos, viene del griego y puede traducirse como palabra, racionamiento, inteligencia, estudio. Veamos algunos ejemplos.

Arturo comentó que empezó su carrera laboral como dermatólogo, pero más tarde se cambió a otra especialidad y se hizo cardiólogo. Dijo, si alguien tiene problemas de la piel o problemas del corazón, que se pase por mi clínica. Eso sí, con problemas del corazón no me refiero a problemas sentimentales, no os confundáis.

Para estos temas podéis preguntarme a mí, chicos, que yo soy psicólogo, dijo Iván. Yo soy socióloga, comentó Carla. Y yo meteoróloga, compañeros, dijo María.

Sé que no tiene nada que ver con lo que estamos hablando, pero lo digo porque veo una nube muy negra y creo que va a llover dentro de unos minutos. Estamos muy bien en la terraza, pero quizá deberíamos entrar en el restaurante.

Otros compañeros dijeron sus profesiones. Había una bióloga, una arqueóloga, una oftalmóloga y un filólogo. La vida de estos antiguos compañeros había ido por caminos muy diversos.

Solo había dos que compartieran profesión. Isa y Estrella eran dentistas. Aquí tenemos un sufijo muy común para las profesiones. Ista. Suele usarse con profesiones que, a menudo, usan un instrumento y están relacionadas con una afición.

Veamos algunos ejemplos más. Carlos dijo que era guitarrista. Noelia, violinista. Había un futbolista en el grupo, Diego. Y una tenista, Esther. El grupo estaba dividido entre simpatizantes del Madrid y simpatizantes del Barcelona, pero había más madridistas que barcelonistas.

Bueno, seguro que te ha llamado la atención que haya mencionado las palabras madridistas y barcelonistas. Es decir, seguidores de esos clubes de fútbol. No son profesiones, claro. Es cierto que hay gente que se toma muy en serio su pasión por el fútbol, pero ser seguidor de un equipo no es un trabajo, al menos por el momento.

El motivo de mencionar esto es porque el sufijo «ista» también está reaccionado con una afición, una ideología. De hecho, a medida que la cena avanzaba, los antiguos compañeros de clase empezaron a tocar algunos temas ideológicos y políticos un poco sensibles. Veamos algunos ejemplos.

Gema dijo que era feminista. Alberto comentó que no era ni feminista ni machista. Roberto comentó que odiaba a los comunistas, y Claudia le respondió que no le gustaban los capitalistas.

Finalmente, viendo el camino que estaba tomando la reunión, Mónica puso orden y dijo, yo soy pacifista, así que propongo que cambiemos de tema y bebamos algo de vino para celebrar nuestro reencuentro.

Ricardo comentó, yo soy ecologista, por eso propongo que pidamos vino ecológico. Es decir, vino que haya sido elaborado sin fertilizantes ni pesticidas. ¿Os parece bien?

Y de esta manera, los amigos ieron disfrutando de una noche llena de recuerdos y miles de historias sobre sus trabajos y familias. Bueno, antes de empezar a despedirnos, hay que mencionar una cosa. Esto no es una ciencia exacta y hay muchos trabajos que no entran en estas divisiones. Por ejemplo, un maestro no es un maestrólogo o un maestrista, simplemente es un maestro.

Pero sí hay bastantes profesiones, como las que hemos visto hoy, que cumplen estas reglas. Ahora tenemos que empezar a despedirnos. Eso sí, antes de hacerlo, quiero recomendarte que te hagas suscriptor premium de este podcast. Así podrás revisar la transcripción en nuestra web o en formato PDF y practicar con muchos ejercicios.

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Pasa un buen día. Hasta mañana.