GRAM 287. La sufijación: los aumentativos
Vocabulary
- aumentativo palabra que indica tamaño grande o intensidad.
- sufijo elemento que se añade al final de una palabra.
- azo sufijo que indica tamaño grande o un golpe.
- ón sufijo que indica tamaño grande o admiración.
- cabezón persona terca o con la cabeza grande.
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Hoy hablamos de gramática y lengua española. Episodio 287. La sufigación. Los aumentativos. Bienvenido a Hoy hablamos oyente el podcast diario para mejorar tu español.
Puedes ver la transcripción y los ejercicios de este Hola de nuevo, criollente. ¿Qué tal estás? ¿Listo para hablar de cosas grandes? La última vez que hablamos de gramática, tocamos el tema de los diminutivos.
Bien, hoy es el turno de los aumentativos. Podemos añadirles algunas palabras, los sufijos «azo» y «on» al final para decir que tienen un gran tamaño o que son increíbles y admirables.
Sin embargo, en ocasiones podemos encontrar un valor negativo. Por ejemplo, si me dices que soy un cabezón, me estarás insultando. Estarás diciendo que tengo una cabeza muy grande. Que quizá eso también sea verdad.
Bueno, no hablemos del tamaño de mi cabeza. Pero si dices que tengo un cochazo, estás diciendo que tengo un coche muy bonito y de gran calidad. Los aumentativos pueden aportar un valor positivo o negativo a la situación.
Dicho esto, hoy nos vamos al bar. Nos vamos al bar Pepón. Es ahí donde nuestros protagonistas, Manolo y Carlota, van a ver el partido de fútbol que enfrenta sus equipos. Vamos allá.
Algunos de los usos más comunes de los aumentativos son para hablar del gran tamaño de algo, para exagerar, para mostrar admiración, para intensificar una situación, para hablar de los golpes que damos con partes de nuestro cuerpo o con otros objetos.
Como ves, hay múltiples usos. Los sufijos usados para el tema que nos ocupa hoy son azo y on. Estos son los sufijos más comunes y suelen emplearse para expresar tamaño, pero verás que no necesariamente. Por supuesto, azo y on podrán cambiar al plural y al femenino.
Veamos algunos ejemplos. Manolo y Carlota llegaron al bar el sábado pasado para ver el partido de sus equipos favoritos, el Madrid y el Barcelona, respectivamente. Nada más sentarse, Manolo dijo «¿Qué pantallaza acaba de instalar Pepón?». «Tiene razón, qué pantallón.
Ahora podremos ver el partido a la perfección desde cualquier esquina del bar», siguió Carlota. «Qué suerte que esté instalada, porque el hombre que tenemos delante tiene un pelazo increíble. Con la pantalla antigua no habríamos podido ver ni la mitad de la pantalla», añadió Manolo.
«Bueno, Manolo», añadió Carlota, «no te rías del pelo de nadie, que tú, con ese cabezón que tienes, tampoco pasas desapercibido». Estos amigos se dispusieron a ver el comienzo del partido.
En el momento de los himnos mostraron el Estadio Bernabéu y Manolo gritó, ¡qué estadiazo tenemos! ¡Es inmenso y precioso! Hasta ahora hemos empleado las siguientes palabras con aumentativos.
Pantallaza, pepón, pantallón, pelazo, cabezón y estadiazo, que son aumentativos de pantalla, pepe, pelo, cabeza y estadio. Con el aumentativo también podemos mostrar admiración, no solo tamaño. Manolo dijo, ¿qué estadiazo tenemos?
Eso pudo hacer referencia al tamaño del Estadio Bernabéu, pero también a su belleza. Veamos más ejemplos del aumentativo para mostrar admiración. Cuando empezó a rodar el balón, Carlota comentó «Menudo partidazo nos espera. Tanto el Real Madrid como el Barcelona tienen unos jugadorazos increíbles».
Aquí partidazo significa un partido genial, fantástico. Pasa lo mismo con jugadorazos, que significa que los jugadores son de mucha calidad. Manolo le dio la razón. Exacto, Carlota.
Tanto el Madrid como el Barcelona tienen unos jugadorazos increíbles. Mbappé, Bellingham, Jamal, Pedri… ¡Qué equipazos! Manolo fue a la barra a pedirse una cerveza. Y cuando estaba de camino, Mbappé marcó un golazo por toda la escuadra.
Carlota le comentó. Te has perdido el golazo de Mbappé. Manolo le contestó. No importa. Mira qué cervezón de tan buena calidad me he pedido. Ha valido la pena perderse el gol.
Aquí tenemos los siguientes aumentativos para mostrar admiración. Partidazo, jugadorazos, equipazos, golazo y cervezón. Algo interesante es que el aumentativo también puede servir para valorar algo de forma negativa. Por ejemplo, si hace mucho calor, podemos decir, ¿qué calorazo hace?
Si una reunión es demasiado aburrida, es decir, un rollo, podrás decir, vaya rollazo de reunión. Esto es lo que pasó en la segunda parte del partido. El encuentro empezó a ser más aburrido de lo esperado y Carlota comentó. ¡Qué rollazo de segunda parte!
Espero que pronto haya algo más de acción. Manolo dijo. Como el Madrid no empieza a jugar mejor, vamos a tener un problemón para mantener el resultado.
Un poco más tarde empezó a haber algo más de acción, pero acción negativa. Carlota dijo. Uf, qué golpetazos se están dando ahora los jugadores. El partido se está empezando a ensuciar.
Esta valoración negativa que comentaba la podemos ver con rollazo, problemón o golpetazos, que transmiten, con el uso del aumentativo, gravedad a la situación.
Siguiendo con esta idea, podemos comentar un uso muy común del aumentativo. Los golpes, ya sean con partes del cuerpo o con objetos. Manolo se llevó las manos a la cabeza al ver el rodillazo que un jugador le metió a otro en el estómago.
Aquí, como puedes imaginarte, el golpe fue con la rodilla. En la siguiente jugada, en un saque de esquina, Un jugador se tomó la venganza y le dio un codazo a otro. Un codazo es un golpe que se da con el codo, claro.
La situación siguió empeorando. El portero le dio un guantazo al agresor que dio el codazo. Un guantazo es un sinónimo de bofetada, es decir, un golpe que se da con la mano en la cara de otro.
La situación se descontroló aún más, puesto que algunos aficionados empezaron a darse puñetazos en las gradas. Como sabes, un puñetazo no se da con la mano abierta, sino que se da con el puño, que es más doloroso.
Incluso los dos entrenadores acabaron enfrentándose y se dieron algunos cabezazos. O sea, golpes con las cabezas. El partido se le fue las manos al árbitro, que no tuvo otra opción que suspender el partido.
Los aficionados se quejaron de la falta de acción en la segunda parte. Pues bien, finalmente la acción llegó, pero con demasiada violencia. Bien, como puedes ver, hemos usado decenas de ejemplos. Todos ellos con los sufijos azo y on.
Pero hay más. Hay algunos sufijos más, como... ote o udo. Alguien muy grande es un grandote. O alguien muy fuerte es un forzudo. No obstante, estos sufijos no los empleamos mucho, por lo que será suficiente que te quedes con los ejemplos que contienen los sufijos azo y on.
Y esto es todo por el momento. Si quieres seguir con este tema, puedes escuchar el episodio 727, De hace siete años. Ya ha llovido desde entonces. Ahí Paco y yo hablamos de los aumentativos en una de nuestras conversaciones.
Ahora tenemos que empezar a despedirnos. Eso sí, antes de hacerlo, quiero recomendarte que te hagas suscriptor premium de este podcast. Así podrás revisar la transcripción en nuestra web o en formato PDF, practicar con muchos ejercicios y escuchar el catálogo completo del podcast. Puedes hacerte suscriptor en hoyhablamos.com.
Y si ya eres suscriptor, te doy las gracias por apoyar este podcast. Esto es todo por hoy. Nos vemos mañana con un nuevo episodio sobre noticias. Pasa un buen día.
¡Hasta mañana!