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GRAM 286 La sufijación: los diminutivos

Vocabulary

  • diminutivos sufijos que indican tamaño pequeño o expresan afecto.
  • sufijo terminación añadida al final de una palabra para cambiar su significado.
  • afecto sentimiento de cariño, delicadeza o cortesía hacia alguien.
  • ironía uso del lenguaje para expresar lo contrario de lo que se dice, a menudo con sarcasmo.
  • despreciativo tono que muestra desprecio o menosprecio por algo o alguien.

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Hoy hablamos de gramática y lengua española. Episodio 286. La sufijación. Los diminutivos. Bienvenido a Hoy hablamos, oyente, el podcast diario para mejorar tu español.

Puedes ver la transcripción y los ejercicios de este Hola, creyente. ¿Cómo está todito por ahí? ¿Estás tranquilito? ¿Estás tranquilita? ¿Estás disfrutando del diita?

Bien, como puedes escuchar, hoy tenemos un tema, un temita muy especial. Los diminutivos. Los diminutivos son sufijos, terminaciones, que añadimos a las palabras para expresar que tienen un tamaño pequeño. Bueno, esto sucede en muchas ocasiones, pero verás que no siempre es así.

Estos sufijos pueden añadirse a los nombres, por ejemplo, cochecito en lugar de coche. A los adjetivos, bajito en lugar de bajo. y a los adverbios. Despacito en lugar de despacio.

Dicho esto, vamos a hablar de los diminutivos con muchos ejemplos. Hoy nos acompañarán Elena, Carlitos y Sarita, una tía y sus dos sobrinos que deciden hacer un viaje a Las Vegas. ¡Vamos allá!

Primero, hablemos de por qué usamos los diminutivos. En general, los diminutivos solemos usarlos para hablar del tamaño reducido de algo o alguien. No obstante, cuidado, porque un cafecito no tiene por qué ser un café pequeño. Un cafecito también puede ser un café de un tamaño normal.

Los diminutivos también los usamos en el entorno familiar, muchas veces con niños pequeños. También con los amigos, en el trabajo. Es una forma de mostrar afecto, delicadeza, cortesía.

Algo a tener en cuenta es que también pueden tener un sentido despreciativo, de desprecio. Por ejemplo, puedes decir que no te gusta que tu sobrino utilice el telefonito mientras estás comiendo con él en el restaurante. Ahí la palabra telefonito va acompañada de un tono de enfado, de malestar.

Hay más, pero mejor veamos los ejemplos que tenemos para hoy. Empezamos hablando del diminutivo para mostrar el pequeño tamaño de algo o alguien. Y aquí ya vemos el sufijo más común, hito. También cito y hecito.

Carlitos y Sarita le dicen a su tía Elena que hace mucho calor y tienen hambre, que quieren entrar en un restaurante. Presta atención a estos ejemplos.

Carlitos dice… Tía, vamos a sentarnos en esa mesita porque al lado hay una pecerita muy guay. Sarita continúa. Sí, veo que hay muchos pececitos azules.

Me encantan. Mesita, pecerita y pececitos son diminutivos de mesa, pecera y peces. La tía Elena pide una botella de agua. «Carlito, Sarita, bebed agua.

El vaso grande es para mí. Los vasitos más pequeños son para vosotros». Sarita, que tan solo tiene 6 años, empieza a meter las manos en el vaso de agua.

La tía Elena le dice «Sarita, no metas las manitas en el vasito. Eso es de muy mala educación». Carlitos, de 10 años, empieza a cantar en voz alta. Elena le dice, no cantes porque nos molestas a nosotras y también a la familia de al lado.

Si te portas bien, voy a comprarte un cochecito de juguete de esos que coleccionas. De nuevo, con vasitos, manitas y cochecitos, mostramos el pequeño tamaño de los vasos, las manos y los coches de juguete.

Después de un rato llega la comida. Sarita tiene un platito lleno de patatas fritas y un filetito de pollo. Carlitos se dispone a probar una hamburguesita, una hamburguesa de tamaño infantil.

Al poco tiempo, la tía Elena tiene que llamar al camarero para contarle algo. Disculpe, camarero, tenemos un problemilla. Aquí nos encontramos algo interesante. El sufijo y yo en sus diversas formas.

Puede usarse para quitarle importancia a una situación, para quitarle peso a algo. Por eso la tía Elena no dice problema, dice problemilla. La tía le comenta al camarero. Resulta que mi sobrina, que es muy activa, ha tirado unas patatas a la pecera.

Es mi culpa porque me he despistado un segundillo y mire lo que ha hecho. Algunas veces es una niña un poco traviesilla, finaliza Elena. Con problemilla, segundillo y traviesilla vemos la intención de la tía Elena, que es quitarle importancia a la travesura de su sobrina, Por eso no dice problema, segundo o traviesa.

Como comentaba hace unos minutos, los diminutivos también pueden transmitir afecto o delicadeza, especialmente cuando hablamos con niños pequeños. Aunque claro, esto también dependerá de la personalidad de cada uno. Hay adultos que cuando hablan con otros adultos usan mucho los diminutivos.

La tía Elena les dice a sus sobrinos. Sobrinitos, comeos toda la comida y bebed mucha agüita. Carlitos, Sarita, no os peleéis. Daos un besito ahora mismo.

Los hermanitos no se pueden pelear. Recordad, ayer mismo la abuelita os dijo lo mismo que yo os estoy diciendo. Sobrinitos, si os portáis bien, voy a compraros unos zumitos riquísimos.

Aquí nos encontramos las palabras sobrinitos, agüita, besito, hermanitos, abuelita y zumitos, para referirse a sobrinos, agua, beso, hermanos, abuela y zumos.

Los diminutivos pueden usarse para suavizar lo que se dice, para ser más cortés con la otra persona. Esto es lo que veremos a continuación. Sarita se come las patatas y el filete de pollo tan rápido que acabó sintiéndose mal, con un fuerte dolor de barriga. Tal es así que acabó vomitando en la mesa.

La tía Elena intervino rápidamente y llamó al camarero para que le echase una mano. El camarero estaba muy ocupado con los otros clientes, pero Elena pidió las cosas con mucha amabilidad.

Camarero, disculpe, ¿tiene un momentito? ¿Me puede hacer un favorcito? ¿Podría traerme unas servilletitas? Mi sobrina ha vomitado. Y si no es molestia, ¿podría traerme un cafecito con leche?

Aquí vemos que Elena piensa que está molestando al camarero, ya que está muy ocupado. Por eso, decide usar los diminutivos para suavizar sus peticiones y hacer que el camarero le ayude y se muestre más paciente con ella.

El diminutivo también puede usarse para mostrar la ironía, para mostrarse irónico. Carlitos le dice a la tía Elena que quiere ir al concierto de la cantante Adele, que Adele está en Las Vegas y es una oportunidad perfecta para ir a uno de sus conciertos. Elena le responde.

Ese conciertito cuesta mil dólares. ¡Mil dolarcitos! ¡Casi nada! Continúa la tía. Carlitos le responde. Tía, el otro día te compraste un cochecito de 50.000 euros, ¿eh?

No seas tacaña y lleva a tus queridos sobrinos al concierto. Elena le comenta a su sobrino. Carlitos, tengo que pensármelo. Antes de decidirlo, voy a escuchar el mensaje de WhatsApp que me ha enviado tu madre.

Un mensajito de 20 minutos. Madre mía, siempre le digo que me envía audios más cortos. Aquí nos encontramos con cuatro palabras, conciertito, dolarcitos, cochecito y mensajito que usadas con un tono de voz apropiado pueden transmitir un mensaje irónico.

Por último, queremos mencionar que, aunque en este episodio hemos hablado de los sufijos ito e iyo, podemos encontrarnos con algunos más. Por ejemplo, ico o in.

Estos sufijos son más regionales. Se usan solo en algunas regiones concretas. Nuestros tres protagonistas están caminando por la calle cuando Sarita se para delante de una tienda de mascotas.

Esta le dice a su tía, Tía Elena, mira qué perrico tan pequeñico. Quiero que me lo compres. Elena le comenta. Sí, es un perrico muy mono, pero no es pequeñico.

Es un galgo y es casi más grande que tú. Y no, no te lo voy a comprar. Yo solo adopto perros. No creo que sea una buena idea comprarlos. Así que dile adiós a ese pequeñín.

Acto seguido, Sarita se puso a llorar. Sobrina, toma un poquitín de agua y vámonos a casa, que es tarde y estás cansada. Aquí hemos oído dos ejemplos con IN, pequeñín y poquitín, y dos con ICO, perrico y pequeñico. Este último sufijo, ICO, es típico de algunas zonas de España.

Por ejemplo, es muy común en la provincia de Granada. Bien, esto es todo por hoy. Mejor dicho, esto es todito por hoy. Si quieres seguir con este tema, puedes escuchar el episodio 722 de hace 7 años.

Hace 7 añitos. Ahí Paco y yo hablamos de este tema y pusimos muchos ejemplitos. Ahora tenemos que empezar a despedirnos. Eso sí, antes de hacerlo, quiero recomendarte que te hagas suscriptor premium de este podcast.

Así podrás revisar la transcripción en nuestra web o en formato PDF y practicar con muchos ejercicios. Puedes hacerte suscriptor en hoyhablamos.com. Y si ya eres suscriptor, te doy las gracias por apoyar este podcast. Esto es todo por hoy.

Nos vemos mañana con un nuevo episodio sobre noticias. Pasa un buen día. Hasta mañana.