2387. Mucho ruido y pocas nueces, con Paco
Vocabulary
- mucho ruido y pocas nueces mucha importancia o promesa, pero poco resultado real.
- refrán expresión popular tradicional que transmite una enseñanza o consejo.
- aspirar limpiar el suelo o la alfombra con una aspiradora.
- elaborado hecho con mucho cuidado, detalle y esfuerzo.
- mediocre de calidad media o baja; no es ni bueno ni malo, sino aburrido.
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Hoy hablamos episodio 2387, mucho ruido y pocas nueces, con Paco. Bienvenido a Hoy hablamos, el podcast diario para aprender español. Como siempre, hoy publicamos un episodio en abierto y otro episodio exclusivo para los suscriptores Premium. En el podcast Premium, Rebe y yo hablamos de las manías más típicas y comentamos las nuestras.
Puedes escuchar este episodio si te haces suscriptor Premium en hoyhablamos.com. Ahora, en este episodio, Paco y yo hablamos de la expresión mucho ruido y pocas nueces y veremos algunas situaciones donde podemos usarla. Vamos con el episodio.
Hola, Paco. ¿Qué tal? Buenos días, Roy. Buenos días, queridos oyentes. Pues aquí estoy, hambriento, que me he comido unas nueces antes y creo que no he comido las suficientes nueces.
Paco, una forma un poco cutre de empezar este episodio, ¿no? ¿Por qué? ¿Por qué dices eso, hombre? Porque hoy hablamos de la expresión mucho ruido y pocas nueces y claro, ya me río, Paco, ya me río porque la forma de empezar de hoy ni yo mismo me la puedo creer.
Sí, no me he elaborado, no me he trabajado mucho. la forma de comenzar hoy. Simplemente como vamos a hablar de esta y refrán, pues he dicho que no he comido hoy suficientes nueces. Está bien.
A ver, a veces es difícil encontrar una forma creativa o diferente o alternativa de empezar el episodio y relacionarlo con el tema de hoy. Disculpa, Roy, que no he podido oírte porque hay un poco de ruido fuera de casa. ¿Puedes repetir? ¿Por qué no te he oído bien?
Y nueces tampoco había en el desayuno, ¿no? No, no, hoy no había nueces. Hoy no había nueces poquitas, poquitas. Entonces mucho ruido fuera de tu casa y pocas nueces en el desayuno.
Exacto. El nivel, el nivel tenemos que intentar mejorarlo. Como ya hemos empezado a grabar, Paco, vamos a dejarlo así, pero esto ya daban ganas de borrar el episodio.
Venga, pues hoy hablamos de la expresión «mucho ruido y pocas nueces». Una expresión muy curiosa que la podemos usar en diferentes contextos, en diferentes situaciones. Y hemos pensado, pues vamos a hablar de algunas situaciones en las que podríamos usar esta expresión. Porque siempre son situaciones un poquito que dan problemas o complejas, incluso graciosas en algunas ocasiones.
Y además aprovechamos la conexión con la historia de hace unas semanas. ¿Recuerdas que hablamos de un hombre que se fue a vivir a un pueblo y tuvo algunos problemas con los vecinos debido al nogal que había en su jardín? Es verdad. Entonces, un nogal da nueces.
Esa es la conexión. La tercera conexión de hoy. El ruido, las nueces y el nogal. Tú, Paco, no serás súper dotado, ¿no? Sí. Cuánta creatividad hay en mi cerebro.
Es impresionante. Esas conexiones neuronales que haces me parecen dignas de estudio. Bueno, pues en otro momento podemos hablar de mi inteligencia, pero ¿qué te parece que sigamos hablando un poco de esta expresión, Roy? Que es una frase que podemos escuchar a menudo, especialmente de nuestros abuelos, de nuestros padres.
Sí, exacto. Quizá ya no se usa muchísimo hoy en día, pero aún todavía se utiliza. O sea, de hecho, lo podemos leer muchas veces en diferentes artículos y cuando quieres criticar alguna situación o algo que ha hecho una persona, lo dices y está bastante guay la expresión. Entonces, esta expresión la podemos usar para hablar de algo a lo que se le da mucha importancia, pero en realidad no la tiene.
Es como que la gente o tú o alguien le da mucha importancia a una cosa, pero en realidad no tiene mucha importancia. Sobre todo cuando hablamos de cosas que hemos hecho. Es como cuando se hace mucha propaganda, mucha publicidad de algo y ese algo luego es algo insignificante.
Sí. A ver, por ejemplo, mi madre me decía mucho esto. Ahora no me lo dice porque no vivo con ella, pero... Ahora te lo dice tu pareja. Sí, la verdad es que sí.
A ver, y con razón muchas veces, ciertamente. ¿Por qué? Porque a veces, imagínate, pues cuando yo vivía con mis padres, nos repartíamos las tareas, mi madre hacía todo, la pobre, y nosotros no hacíamos casi nada. Era una repartición muy injusta, la verdad.
Pero bueno, a veces pues yo tenía que hacer alguna cosita. ¿Y qué pasa? Que yo qué sé, pues tenía que aspirar toda la casa, ¿no? Pasar el aspirador. Y pues cogía el aspirador, lo pasaba así de forma un poco rápida...
Claro, literalmente hacía mucho ruido, aunque la expresión es figurada, pero bueno, como que lo pasaba rápido y acababa. Y claro, mi madre decía, mucho ruido y pocas nueces. Has estado ahí aspirando, como ¡ay, cuánto aspiré! Como que le doy mucha importancia o le daba mucha importancia al tiempo que estuve aspirando.
Luego mi madre llegaba y decía, está todo sucio. O sea, mucho ruido y pocas nueces. Has dicho que has aspirado un montón, pero en realidad hay polvo, no has aspirado bien.
Y esta expresión se puede utilizar mucho precisamente cuando prometes, prometes demasiado cosas que luego no vas a cumplir. Por ejemplo, si les decías a tus padres, sí, sí, este fin de semana voy a cortar el césped, voy a lavar los platos, voy a ordenar mi habitación, voy a estudiar para el examen. Y luego más tarde, si pasaba el fin de semana y veían que no habías hecho eso, entonces te decían, bueno, pues mucho ruido y pocas nueces. Has prometido mucho y al final no has hecho nada.
Pues es un buen ejemplo, Paco. Entonces, podemos hablar del origen de este refrán, que es curioso, ¿no? Una es que cuando cae del nogal la nuez hace mucho ruido, pero luego cuando la abres no hay mucha cantidad de comida, ¿no? O incluso muchas veces las nueces pues están podridas o no se pueden comer.
Entonces hace mucho ruido cuando caen, pero luego no te dan fruto, no te dan producción. Y ahí vemos esa idea, precisamente, pues parece que va a haber mucho fruto, parece que va a haber mucha comida, pero luego abres las nueces y no hay nada, no hay mucho contenido o de mala calidad, ¿no? En apariencia parecía que ibas a disfrutar de una cantidad de nueces impresionante. O incluso cuando abres una nuez.
Tú abres la nuez, hace un montón de ruido y después de quitar toda la cascara y tal... Está bien, pero la nuez es pequeñita, ¿no? Lo que te puedes comer es pequeñito para todo el ruido que has hecho y muchas veces vienen podridas por dentro, ¿no?
Entonces es eso, ¿no? Mucho ruido, pocas nueces, que de manera figurada es mucha importancia algo cuando en realidad la producción, lo que has hecho, lo que realmente se ve, es poco, es insignificante. Entonces hoy, Roy, hablamos de cosas que no cumplen las expectativas que teníamos en mente. Así es.
O gente que dice que es la hostia o que ha hecho algo increíble y luego en realidad lo que ha hecho no es tan increíble como parece. Paco. Primer ejemplo, los restaurantes. A veces ocurre esto, ¿no?
De hecho, te voy a contar una historia de hace ya unas semanas que Rebeca y yo y una pareja de amigos fuimos a un restaurante y claro, cuando pensé, cuando estábamos preparando este episodio de mucho ruido y pocas nueces, dije, tengo que hablar de este restaurante porque era un restaurante que parecía muy elaborado, elegante... De estos restaurantes que dices va a ser caro, pero va a estar bueno. Es decir, vas a pagar un precio alto, pero también por una calidad, una elaboración superior. De esos restaurantes en los que piensas voy a quedarme con hambre.
Cuando salga de aquí voy a tener que hacerme un bocadillo en casa. Sí, también es el típico restaurante al que vas y el camarero te está explicando los platos durante 5 minutos o 10 minutos. Y ahí ya piensas, va a ser caro, va a ser caro porque el camarero lleva aquí 10 minutos. He hablado más con este camarero que con mi psicólogo.
Y de esos restaurantes en los que te pides un plato de croquetas, y al final debería ser un plato de croqueta, porque solo llega una, dos, tres, y yo si quiero croquetas, quiero bastantes croquetas, no solo dos.
Exacto, pues algo así, pero mediocre. Porque sí que es cierto que a veces puedes ir a un restaurante de estos y, joder, hacen una comida muy buena, muy elaborada, con unas técnicas increíbles y, oye, a quien le guste eso, pues está genial. Yo soy más de comer mucha cantidad y poca calidad. Yo soy más como un cerdo.
A mí dame comida, dame de comer. A ver, que a veces no me disgusta ir a un restaurante de este tipo. Pero ¿qué pasa? Que este restaurante era mucho ruido y pocas nueces, Paco.
La camarera nos explicó todos los platos como si fueran increíbles. Y luego es que era una cosa muy mediocre. Y no porque yo sea un shibarita. Ya me conoces.
Yo voy al Burger King, me ponen extra de ketchup y estoy contento. Digo, extra de ketchup. Esto es una maravilla. Sí. Te conformas con poco, entonces.
Eso es bueno. Claro, pero tú fíjate, una tontería. Nos ponen un marisco que se llama volandeiras en Galicia, que es parecido a las zamburiñas, que para explicarlo de forma sencilla es parecido a una vieira, pero más pequeño, más o menos. Y entonces nos explicó la salsa, salsa con ajo y no sé qué.
Era mayonesa, Paco, era mayonesa. Era mayonesa con ajo. Pero qué salsa ni qué salsa. Esto es una mierda. Creo que la explicación del plato duró más que comerte el plato en sí.
Pues sí, Paco. La verdad es que las porciones eran pequeñas, pero bueno, te lo puedes esperar en restaurantes de este tipo. Pero claro, la elaboración no era muy buena tampoco. O sea...
Nos pusieron unas croquetas que tenías que ver con microscopio casi. O sea, las croquetas de verdad, las más pequeñas que he visto en mi vida, nanocroquetas le podríamos llamar o algo así. Creo que es una nueva especie, un nuevo tipo de croqueta incluso. Y no exagero cuando digo que me sabían igual que unas congeladas de supermercado.
O sea, el sabor no eran elaborado. Te digo una cosa, Roy. Los mejores perfumes vienen en frascos pequeños. Entonces es posible que no pudieras o no supieras disfrutar de esas croquetas a pesar de su calidad.
Es posible, pero recuerdas que en el anterior episodio te comenté que también Rebeca y yo fuimos a un restaurante hace un un poco más elaborado, más elegante y tal, de mayor calidad. No era este, era otro.
Y puedo compararlo. Y al final, ese restaurante al que fuimos Rebeca y yo, realmente eran porciones pequeñas, era un precio elevado, pero es que el sabor era algo nuevo, era algo diferente. Había ahí salado, dulce, combinaciones, cosas que nunca había probado en mi vida, Paco. Me sentí bien.
Esto sí, esto está bien. El restaurante al que fuimos Rebe y yo y estos amigos, el malo, No, pagamos mucho y comimos muy mal. Comida mediocre a precio de oro.
Un buen ejemplo, entonces. Ejemplo perfecto para la expresión de hoy. Mucho ruido y pocas nueces. Mucho coste y pocas croquetas. Claro, muy bien explicado todo.
Esta comida es buenísima porque hacemos esto y lo otro. Y al final, en realidad, era una comida... Lo que no fue mediocre fue la factura, Paco. Pero bueno, ya sabéis, yo soy aquí de finanzas, me gusta mucho ver el último euro.
Entonces eso no fue mediocre. Ahí sí que hubo mucho ruido y muchas nueces, pero para el restaurante. Bueno, Paco, hablamos de otra cosa. Las alertas del tiempo, las alertas meteorológicas.
O sea, a mí también me recuerda mucho esta expresión. Mucho ruido y pocas nueces. Sí, habitualmente en la ciudad en la que vivimos, pues no sé qué pasa. Si vivimos en la ciudad del viento, si es una ciudad súper peligrosa, porque habitualmente recibimos notificaciones, alertas en el móvil de viento.
Y luego puedes salir a la calle tranquilamente, puedes caminar sin problema y continuamente recibimos estas notificaciones. Entonces no sé muy bien el por qué. A mí es que me llama mucho la atención porque yo tengo activada esta opción que en el móvil te aparece cuando hay alguna alerta de la agencia de meteorología española y tal, pues te aparece. Pero claro, es que esa agencia en España, supongo que en otros países también, hace muchos alertas.
Claro, supongo que es su trabajo, ¿no? Entonces, cada vez que hay algo que sale un poco lo convencional, dicen, lanzamos alerta. Pero claro, es que el otro día ponía alerta por lluvias moderadas.
Pero vamos a ver, si la lluvia es moderada, me estás avisando de que va a llover. Oye, que va a llover, ¿eh? ¡Ostras! Pero no me pongas una alerta en el móvil porque va a llover.
Oye, Roy, tú imagínate, tienes ropa tendida, has puesto la lavadora y tiendes la ropa en la calle, en la terraza, entonces está muy bien que te avisen, ¿no?
Sí, pero a ver, fíjate que yo vivo en Galicia y vivo en una parte de Galicia donde llueve la mitad de los días del año. La mitad de los días del año... Llueve. Entonces, mi estado natural es alerta por lluvias moderadas.
Ese es mi estado natural. O sea, yo vivo en alerta por lluvias moderadas siempre. No me lo pongas en el móvil. Entenderíamos una alerta por lluvias extremadamente intensas, pero no por lluvias moderadas.
O por un viento fuerte. El otro día también, alerta por vientos moderadamente intensos o por vientos fuertes. Sí, hacía viento, pero no era un huracán. O sea, no había que poner una alerta.
O sea, sale y dice, uy, hay un poco de viento. Sí, guarda los cojines. Pero ya está. Pero ahora hacen un montón de alertas por todo, tío. Es posible que esto esté relacionado con la tragedia vivida hace unos años en la comunidad valenciana, ¿te acuerdas?
Los daños, los grandes daños humanos y materiales que ocasionó la Dana. Entonces, me imagino que las agencias, los organismos competentes, los políticos... Tienen más en cuenta esto y no quieren pillarse los dedos, sino que quieren prevenir. Y ya sabes, hablando de otro refrán, más vale prevenir que curar.
Estoy contigo. Yo creo que eso puede influir. Claro, no lo sé. No sé. A lo mejor antes también había tantas alertas y yo no me fijaba en ellas. Puede ser.
Pero yo creo que sí que influye. Sobre todo también influyen las alertas que envían los servicios de protección civil o los servicios de emergencias. Porque yo las alertas de las que hablo ahora son las que tú ves en tu móvil que te aparece como un texto, pero no suena ni nada. Pero también hay esas alertas que mandan los servicios de emergencia que el móvil suena muy fuerte, hace pe, pe, pe, pe y no puedes bloquearla ni nada, ¿no?
Y esa es una alerta como más importante. Y ahora mandan un montón en España. Porque claro, ¿qué ocurrió? Cuando fue lo de la dana, tardaron muchas horas en lanzar esa alerta.
Pero yo lo que pienso es, está bien mandar avisos, pero es que si mandas demasiados, luego nos va a pasar como la historia de Pedro y el lobo, ¿no? Que viene el lobo, que viene el lobo y no viene. Que viene el lobo y no viene. Que viene el lobo y esa vez sí que venía, pero tú ya no te lo crees.
Dices, Pedro, que siempre mientes, que no viene ningún lobo. Y el día ese, que la alerta sí que es realmente peligrosa, no le vamos a hacer caso porque ya estamos aburridos de tantas alertas. Pues en este caso, con las alertas que me has comentado, las alertas por lluvias moderadas, podemos decir que mucho aviso y pocas gotas.
Podemos adaptar el refrán. Claro, mucho ruido y pocas nueces. Si son avisos, alertas, mucho aviso y pocas gotas. Mucho aviso por lluvias moderadas y luego no llueve, que fue lo que pasó aquel día, ¿no?
Bueno, pues ¿sabes qué pasa, Roy, cuando pienso en este refrán? Que se me viene a la cabeza la lotería de Navidad. ¿La lotería de Navidad? ¿Pero qué relación tiene la lotería de Navidad con mucho ruido y pocas nueces?
Vale, es verdad que en esa lotería se reparte muchísimo dinero, muchísimos millones, ¿verdad? Miles y miles de personas en España cada Navidad ganan mucho dinero.
Pero ¿realmente es así, Roy? ¿Los que ganan la lotería ganan tanto dinero? A ver, si te toca, dámelo a mí, ¿vale, Paco? Si tú ves que no merece la pena, si te toca, me mandas una transferencia y ya está.
A ver, se reparten miles de millones, ¿eh? No sé si 2.000 o 3.000 millones de euros en toda España. Claro, para muchísimas personas, pero una persona se compra un billete de lotería a 20 euros, ¿no?
Y mucha gente va a comprarse muchísimos billetes cada año. Entonces, mi padre, por ejemplo, siempre suele llevar como unos 30 billetes. 30 billetes, esos son unos 600 euros. A tope, 30 décimos de lotería, ojo.
30 décimos y así año tras año, año tras año. Y al final, claro, si algún día le toca la lotería, pues no va a ganar millones y millones. Va a ganar 320.000 euros, que es el premio gordo. Entonces, si te pasas toda la vida comprando lotería y gastándote cada año 600 euros...
No sé si vale tanto la pena. Por supuesto que si ganas el gordo vale la pena, pero cuidado. Lo que pasa es que aunque tu padre juegue toda la vida 600 euros al año, que son 30 participaciones, no le va a tocar probablemente.
Si no, sería un chollo que gastes 20.000 euros o 18.000 euros o 40.000 y te toquen 300.000 euros. Pero entiendo lo que dices, ¿no? Que al final te pasas toda la vida gastando un montón de dinero y muchas veces pues no te toca, claro que sí. Y si te toca, claro que es un dinero importante, pero no tiene la importancia que yo creo que le damos.
Porque cuando la gente habla del gordo, habla, ¡buah! ¿Qué haría si te tocas el gordo? Pues... Pagaría la hipoteca, ¿no? Es lo más típico. O compraría una casa, pero también iría de viaje, me compraría un coche.
Algunas personas dicen que dejarían de trabajar. A ver, claro, 320.000 euros. Hoy en día, en España, ya no es tanto dinero. Que sí, que es una cantidad muy grande, claro que sí, ¿no?
Pero no te vas a comprar un Ferrari y dejar de trabajar, ¿no? Bueno, sí. Podrás comprarte un Ferrari, pero luego no tendrás dinero para la gasolina. Tendrás que seguir trabajando.
Claro. Y sí que es cierto que empeoró el tema de la lotería, ¿no? Hoy en día sí que es mucho ruido y pocas nueces. Porque, por ejemplo, en el 2011-2012 el premio eran 400.000 euros e íntegros.
O sea, te los llevabas todos. Porque ahora el premio son 400.000, pero una parte va para impuestos. Entonces, realmente tú recibes 320.000. O sea, hoy en día recibes menos que hace 15 años.
Pero claro, si tú comparas el premio que daban hace 15 años, 400.000 euros, con los sueldos que había en esa época para ver un poco el nivel de vida que había y lo que costaban las cosas, ¿no? Porque los precios suben, ¿no? Y más hoy en día somos muy conscientes. Con la gasolina casi a 2 euros, pues en España eso es una barbaridad.
Sabemos que los precios suben mucho, ¿no? Con el paso del tiempo. Entonces, el sueldo medio en 2011 era de 22.000 euros, Paco. Ahora es de 32.000, pero seguimos siendo igual de pobres en España o igual de ricos, según con quién lo compares, ¿no?
Si te comparas con países más ricos, eres pobre. Si te comparas con países más pobres, pues eres un país rico, claro que sí. Entonces, en el 2011, el gordo eran 18 años de sueldo, Paco. Ahora son 10 años de sueldo solo.
Oye, que también está bien, ¿eh? Que te den 10 años de desueldo, no voy a decir que no. Pero sí, no es esta típica frase que decían nuestros abuelos. Si algún día me toca la lotería, voy a jubilarme.
Bueno, nuestros abuelos ya estaban jubilados, pero se entiende la idea, ¿no? Estas frases que se repetían en el pasado porque la gente relacionaba ganar el gordo con jubilarse o tener la vida solucionada. Y es que antes sí que era más grande en términos reales. Porque, claro, recibir casi 20 años de sueldo en un premio, si tú tenías 40 años y te jubilabas con 60 y algo, 65, pues podías jubilarte con 40 años.
Pero hoy en día te toca esto con 40 años, pagas la hipoteca y a lo mejor te compras un coche. Y ya. Y un coche que no corra mucho. Un coche lento. Claro, en el 2011 un coche que valía 10.000 euros, más o menos.
Hoy en día vale 20 y pico mil, ¿no? Entonces, cuidado, dentro de poco ganas el gordo y tienes que pagar tú. Y te compras una bicicleta en lugar de un coche. Claro que sí.
Entonces, la lotería, aunque sí que te cambia la vida, no te la cambia tanto como pensamos. Entonces, mucho ruido y pocas nueces. Que al final, el lunes vas a tener que ir a trabajar igual, aunque te toque el gordo, la lotería.
Esa es la cuestión. Bien, bueno, pues Roy, tenemos otros ejemplos y es que cuando pienso en mucho ruido y pocas nueces, también pienso en ese amigo que habla constantemente de sus proyectos y nunca acaba ninguno. Entonces pienso en personas como tú, Roy.
Yo era así antes. Lo bueno es que cambié y luego gracias a este proyecto que empezamos, hoy hablamos, ya me centré y dije este va a ser mi trabajo. Pero antes sí que yo era el típico que decía voy a montar un negocio de venta de electrónica. Estos son todo cosas reales.
Venta electrónica. Ese negocio yo estuve un par de años. Una marca de pulseras. Fue una idea que tuve con un amigo hace 13 años o algo así. Una marca de gafas también, Paco.
De baterías externas para el móvil. O sea, un montón de ideas y luego, claro, algunas las montamos, pero muy mal. Ah, bueno, pero entonces las montabais. No simplemente las pensabais, sino que seguíais adelante.
Había nueces, había contenido. Eran nueces podridas, Paco. Las montábamos de forma muy cutre, muy simple, sin invertir el suficiente tiempo, dinero, esfuerzo, sin pensar a largo plazo. Al mes no vendíamos, entonces decíamos esto es un fracaso.
Era un completo desastre, Paco, un completo desastre. Es como si hubiera dado cinco clases de español, no me hubiera ido muy bien, hubiera dicho, ya está. No es para mí dar clases de español. Hombre, da 100, da 200.
Estate un año ahí o dos dando clases, aprendiendo, ganando experiencia. Y ahí ya verás que a lo mejor sí que es para ti, que fue lo que pasó con Hoy Hablamos.
Exacto, exacto. Bien, pues si hablamos de... o si seguimos hablando de tecnología, bueno, porque tú eras muy innovador con el tema de la electrónica...
Y baterías externas y tal. Entonces, también podemos pensar o criticar a la empresa más poderosa del mundo o una de las empresas más ricas del mundo, Apple. ¿Por qué? Porque cada año saca un nuevo iPhone.
Hay mucho ruido, mucho ruido y luego pocas nueces porque el iPhone es casi el mismo. No hay muchas cosas nuevas en el nuevo iPhone. A ver, es que el último iPhone que sacaron, el 18, vale que sacaron el iPhone plegable, ¿no? Ah, sí.
Ese está bien, pero claro, llevamos ya unos años con móviles plegables, ¿no? Es como si ahora, nueva revolución, internet en el móvil. Oye, llevamos 20 años con internet en el móvil, ¿no? Entonces, oye, el iPhone plegable está bien, quisieron esperar para ver lo que funcionaba, lo que no, para ver que no era una moda pasajera.
Pero bueno, está bien, pero ya hay móviles muy buenos plegables en el mercado. Pero el iPhone 18, Paco, el iPhone 18, yo creo que copiaron, pegaron y dijeron, cámbiale el nombre, el número.
Y muchas veces la técnica que tienen es básicamente añadir una cámara más. Entonces, si antes había una cámara, luego dos, luego tres. Finalmente incluso llegaron a cuatro cámaras. Sí, o el color, ¿no?
Nuevo iPhone 37, ahora en amarillo chillón plateado, ¿no? Es como un nombre así guay. Amarillo chillón puesta de sol. Sí, sí, con los nombres tan bonitos siempre van a vender más.
El iPhone del año pasado, de hace dos años, creo que sacó ese color tan llamativo, un naranja, que lo asocio a las bombonas de Bután. Sí, pero bueno, triunfó bastante. Mucha gente lo compró, el iPhone 17 naranja. Bueno, yo critico, pero tengo un iPhone y estoy contento.
Sí, yo también. Sí. Pero no el último. Claro, pero es cierto que eso, mucho ruido y pocas nueces. O sea, ha habido pocas revoluciones en los iPhone en los últimos años, muy poquitas.
En cambio, cuando tú ibas a esos primeros iPhones, los primeros, ¿no? El 3, el 4, el 5, el 6, eso sí que era una revolución. Pero ahora ya es mucho ruido y pocas manzanas. Jejeje.
Claro, por la marca. Muy bien, muy bien. Muchas renovaciones, muchos nuevos iPhones y pocas manzanas. Estoy contigo. Claro, entonces le dan mucho bombo al nuevo iPhone, pero no tiene tanta importancia los cambios como realmente lo venden.
Claro, cada año tienen que presentar uno nuevo. Aparte siempre dicen esto, el iPhone con mayor batería de la historia. Ostras, tío, es que no me vas a presentar un nuevo modelo peor que el anterior, ¿no?
Siempre te dicen esta frase, el iPhone con la pantalla más grande de la historia. Es como si la historia tuviera 3.000 años, ¿no? Es como si en las cavernas hubiera iPhones también y lo hayas mejorado. Tío, es que me estás vendiendo un nuevo iPhone.
Tiene que ser el mejor de la historia, obviamente, porque... Si compro uno nuevo tendrá que ser mejor que la anterior. Entonces me hace una gracia esa frase porque siempre lo dicen. Tal, tal, de la historia.
Con más velocidad de algo, con más memoria, con más... Sí, sí, que es lo normal, ya lo sabemos. Claro, es que tú imagínate que la presentación dijeran, bueno, tiene un 10% menos de batería que la anterior iPhone y va un poquito más lento.
Y las fotos son peores. Pero bueno, había que sacar uno. Bueno, venga, pues vamos con más ejemplos, Paco. Cuando hablamos de mucho ruido y pocas nueces, también a veces pensamos en el turismo.
¿Y por qué? Porque muchas veces la gente te habla de un lugar muy turístico, un monumento, incluso una comida de un país que te dicen tienes que ver este monumento, tienes que probar esta comida, el monumento es precioso, la comida está buenísima, ¿no? Como que le da mucha importancia a eso. Es como si vas a Barcelona, tienes que ir sí o sí a la Sagrada Familia.
A ver, creo que ahí es con razón. Pero bueno, puede ser que alguien vea a la Sagrada Familia y diga mucho ruido y pocas nueces. Mucho monumento que llevan aquí décadas construyéndolo, pero a mí me parece una mierda. Obviamente, la Sagrada Familia.
No es un buen ejemplo. No has cogido el mejor ejemplo, yo creo. Ya, no he cogido un buen ejemplo, pero yo qué sé, mítico pueblo al que vas o un sitio al que vas que dicen tienes que ver este puente romano del siglo no sé qué y llegas allí y bueno, sí, hay un puente romano, pero ya he visto muchos puentes así, más grandes, mejores. Entonces quizá le dan más importancia de la que tiene, porque a lo mejor en ese pueblo es el único monumento que tienen.
Entonces tienen que darle valor. Mira, ahora que dices esto, Roy, estoy pensando en Jaén. Jaén, mi provincia de Andalucía o mi provincia de origen, es la región con más castillos del mundo, con más castillos por kilómetro cuadrado. ¿Y qué pasa?
Que hay muchos castillos muy bonitos, preciosos. Y a mí cuando alguien me recomienda ahora un castillo me dice, Paco, tienes que ver ese castillo. Es como, vale, espero que sea muy espectacular porque ya estoy acostumbrado a ver castillos espectaculares. Entonces luego no quiero decepcionarme.
Eso me pasa a mí, por ejemplo, ahora cuando voy a ver alguna cascada, una caída de agua. ¿Por qué? Porque en verano estuvimos en las Azores y allí vi unas cascadas espectaculares. A ver, no son las cataratas del Niágara, ¿vale?
No son cascadas tan grandes, pero aún así allí vi algunas muy bonitas en sitios preciosos. Bueno, una cosa espectacular. Claro, ahora a veces voy a alguna cascada que te la venden como que es increíble porque, bueno, es la cascada que hay en ese sitio y está bien. Pero cuando llego pienso, mucho ruido y pocas nueces.
Esto, bueno, son unos metros de caída de agua. Está bien, pero, claro, he visto cosas mucho más increíbles. Exactamente. Es como a un suizo, ¿no? A un suizo, alguien de Suiza, no Suecia...
Entonces es como si a un suizo le dices que las montañas de tu región son muy bonitas. Ese suizo está acostumbrado a los Alpes, está acostumbrado a montañas muy bonitas. Va a ser difícil de impresionar con eso. Claro, por eso cuando hacemos turismo y viajamos a otros lugares...
Siempre es muy fácil acabar utilizando esta expresión porque, oye, para el que vive en ese sitio, esa montaña o esa catarata o lo que sea está muy bien, es impresionante, pero si tú vienes de un sitio que tiene unos paisajes increíbles, pues claro, no te sorprende. Pero Paco, si hablamos de mucho ruido y pocas nueces, hay unos profesionales en esto. Unas personas cuya profesión es hacer esto. Hablamos de los políticos.
Claro que sí. Vamos a criticar a los políticos. Nosotros somos muy críticos de los políticos, ya lo sabéis. Creo que ni una vez hemos hablado bien de ellos.
En todos estos años, cada vez que los hemos mencionado, pobrecitos, siempre los criticamos. No somos muy fans, ya está. Pues somos así, chico, ¿qué le quieres? Pero, oye, si yo conozco un político en persona, me puedo hacer amigo de él, no pasa nada, porque a lo mejor con suerte consigo algún contrato público, entonces... Un poco de corrupción, claro que sí.
Te fastidia que sean corruptos para que ganen dinero sus primos, pero si tú también ganas dinero, eso ya no te fastidia tanto. A mí lo que me fastidia es que yo no estoy dentro de sus tramas de corrupción, Paco, no me dejaron entrar. Pero oye, no exageremos, que no todos los políticos son corruptos, solo un 90%.
Un 90%, no todos. Solo los que llegan al poder. Bueno, no todos, claro que sí. Ahora ya en serio no todos, pero bueno, igualmente ya sabéis que nosotros no somos objetivos en este tema.
Tenemos un sesgo de crítica hacia los políticos y de todos los colores. Somos españoles. Somos españoles. No somos noruegos, que creo que los noruegos son menos críticos con sus políticos.
Quizá tienen sistemas... mejores, ¿no? De más transparencia, de límites, como que es más fácil detectar la corrupción. No lo sé, no tengo ni idea. Pero claro, en España muchas veces no nos gustan los políticos o algunos españoles no nos gustan los políticos por todas las historias que vemos, ¿no?
Que siempre hay corrupción, problemas y dices, joder, tío. Bueno, ya me estoy deprimiendo, Paco, me estoy aquí deprimiendo... No, pero ¿sabes una cosa, Roy? En España ningún político dimite.
¿Y qué pasa? Que el verbo dimitir, pues muchos de estos políticos piensan que es un nombre ruso. Dimitir. Pero no, no. Es un verbo que significa dejar el trabajo.
El clásico chiste, ¿eh? Como pareció el nombre de Dimitri, ¿no? Entonces... Piensan que es una palabra rusa, dimitir, dimitir, pero no, no, es dejar tu puesto, dejar tu trabajo, abandonar tu trabajo, pero porque tú quieres irte.
Y es cierto que pocos políticos dimiten. Casi todos los políticos se van cuando los echan, ya sean por las elecciones o por algún mecanismo legal. Bueno, pues el tema. Que decimos que son expertos en esto porque, al menos en España, muchos políticos, y aquí hablamos de políticos de todos los colores, los del PSOE, los del PP, cualquier político hace esto en España.
Y es mucho ruido y pocas nueces. Aprobar leyes que dicen que van a ser revolucionarias, que van a arreglar todos los problemas, sea el problema que sea, dicen esta ley es la que trae la solución. Y no. Y luego sigues igual de mal, Paco.
Esto lo podemos ver con las leyes de educación. ¿Qué pasa? Que cada vez que entra un nuevo gobierno, pues quiere tener su propia ley. Y en ocasiones lo único que hacen, o lo poco que hacen, a pesar de haber prometido muchos cambios, es cambiarle el nombre a la ley.
Cambiarle el nombre. Entonces LOE, si tienes una ley que se llama LOE, la Ley Orgánica de Educación, pues luego le añaden una M y una C, LOMCE, y sería Ley Orgánica de Educación. para la mejora de la calidad educativa. Y no cambia mucho más, ¿eh?
Sí, es lo gracioso, ¿no? Que, de hecho, cada cambio de las normas educativas le ponen un nuevo nombre. LOE, LOMCE, LOMLE, LOSU... Y podríamos seguir así, ¿eh? Porque cada pocos años reforman el sistema educativo y no hacen cambios muy grandes tampoco.
O sea, dicen que es una gran reforma y luego le cambian el nombre a dos asignaturas. Paco... Y quizás es mejor que no cambien demasiado, que la educación necesita cierta estabilidad, ¿no? Tiene que ser cambiada cada dos años.
Sí, estoy de acuerdo contigo, ¿no? De hecho, esto a veces es el problema que hay con los políticos, que a lo mejor quieren cambiar muchas cosas. Y claro, para ver los resultados de una reforma tienes que esperar años, ¿no? Si tú llegas al gobierno, haces una reforma y a los cuatro años ya se quita o se cambia, quizá los frutos los iba a dar al año 6 o al año 7 o al año 8.
A veces las cosas van lentas, ¿no? Es algo que nosotros no entendemos muchas veces. Como tienen que solucionar los problemas ya. ¿Por qué nuestros niños no sacan mejores notas?
Oye, es un proceso, lleva tiempo. Pero bueno, eso, que los políticos al final son un buen ejemplo de mucho ruido y pocas nueces. Dicen que van a arreglar los problemas y al final muchas de las medidas que hacen no acaban solucionando los temas o no son tan relevantes como ellos dicen. Anda, eso es lo mismo que le pasa a mi currículum, Roy.
Lo mismo que le pasa a mi currículum, porque recuerdo hace ya años cuando estaba buscando trabajo... Que yo ponía un currículum impresionante. Ponía que tenía un curso de Word, de Excel, que tenía el carné de conducir, que tenía el carné de moto, que había hecho un curso de mecanografía.
Un currículum de tres páginas y no había demasiado, ¿cómo decirlo? No había demasiado contenido ahí. Claro, mucho ruido y pocas nueces. Es que tal cual.
O sea, tú llenaste ahí el currículum con unos cursos un poco cutres, simples, ¿no? A ver, casi todo el mundo sabe usar Word mejor o peor, ¿no? O sea, lo importante es que sepas usarlo, no que tengas un curso.
Sí, es verdad. Es verdad que está muy bien tener cursos, que más o menos va a haber una garantía si lo acabas de que has aprendido algo, pero... No, la calidad del trabajador se demuestra trabajando. Claro, un montón de cursos y luego llegas a experiencia, ninguna.
Pues nada, Paco, lo dejamos aquí. Hemos hablado de algunos ejemplos de la expresión mucho ruido y pocas nueces. Cuando le das mucha importancia a algo que en realidad no atiene. O cuando dices que hiciste algo que fue buenísimo, increíble, revolucionario, arregló todos los problemas del mundo y al final en realidad no tenía tanto valor, no valía para nada.
Creo que los oyentes nunca más se van a olvidar de este refrán porque lo hemos repetido como unas 50 veces. Así que espero que sí, que a partir de ahora lo incluyan también en su léxico. Esa es la idea. La repetición hace al maestro.
Eso es, Roy. La práctica hace al maestro. Eso es. Bueno, pues nada, Paco. Lo dejamos aquí. Cuídate mucho y hablamos la semana que viene. Un abrazo para ti y para todos.
Hasta luego.