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2383. El submarino S-80

Vocabulary

  • hundirse to sink. Example: "tenía muchas posibilidades de hundirse."
  • contratiempos setbacks or problems. Example: "este proyecto estuvo lleno de contratiempos."
  • astilleros shipyards. Example: "los astilleros españoles fabrican los barcos."
  • flotabilidad buoyancy. Example: "el submarino tenía un problema de flotabilidad."
  • presupuesto budget. Example: "tuvieron que ampliar el presupuesto a 3.900 millones."

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Hoy hablamos episodio 2383, el submarino S80. Bienvenido a Hoy hablamos, el podcast para aprender español cada día. Tenemos más de 2.000 episodios en nuestro catálogo y publicamos un episodio del podcast Premium cada viernes. Este contenido está disponible solo para suscriptores Premium.

Hazte suscriptor Premium en Hoy hablamos. Hola oyente, ¿cómo estás? Vamos a por la tercera entrega de los errores o fracasos más costosos de la historia.

En el episodio de hoy vamos a ver que la idea de fabricar un submarino desde cero no siempre es una idea tan brillante como parece. Hoy hablamos del submarino S-80.

¿Sabes eso que se dice de que el que la sigue la consigue? Es una expresión que significa que, con perseverancia, hasta las cosas más difíciles se pueden conseguir.

Pues este es el caso del submarino que vamos a ver hoy, el llamado S-80. Un submarino que ha recorrido un camino tortuoso, lleno de impedimentos y carísimo, pero que finalmente ha visto la luz. ¿Te apetece conocer la historia? Vamos allá.

En este episodio vamos a hablar de submarinos, de astilleros y de la Armada. Vamos a situarnos un poco en el contexto para entender cómo se llegó a la idea de fabricar este submarino.

La idea surge en 2004, cuando desde España se decide iniciar un proyecto para fabricar un submarino sin ayuda exterior, es decir, un submarino enteramente español.

Era un proyecto muy ambicioso. Pero para entender bien esto, veamos cómo trabajaban en la armada con los astilleros hasta ese momento. Hasta entonces, los astilleros españoles, que son los que fabrican los submarinos, trabajaban en colaboración con una empresa francesa llamada DCN, que era la responsable del diseño.

De esa alianza salieron los submarinos que se utilizaban entonces, los de la serie S-70, que se llaman Galerna, Sirocco, Mistral y Tramontana. Por cierto, de esos cuatro, hoy solo sigue en servicio el Galerna, que lleva navegando desde los años 80.

La posibilidad de hacer un submarino de diseño y fabricación enteramente españoles ya se venía estudiando desde los años 90, pero es en 2003 cuando el gobierno da luz verde al proyecto de los S-80, tras varias modificaciones para conseguir que fuera viable.

Así, en 2004, como decíamos, el gobierno español y Navantia firman el acuerdo. Navantia es la empresa pública de astilleros que fabrica los barcos militares.

Con un presupuesto de unos 2.135 millones de euros, Navantia se comprometía a fabricar cuatro submarinos. La idea era tener el primero en el agua en 2011 y entregarlo a la Armada hacia 2013.

Y ojo, porque no era tarea sencilla. Era un desafío enorme para Navantia, que hasta entonces se había limitado a construir los diseños de otros. Sin quitarle mérito a eso. Pero es que una cosa es ser capaz de construir un submarino cuando el diseño ya te viene dado y otra muy distinta es tener que hacer tú el diseño.

Ahí hay que ser un super experto en ingeniería naval. Hay que saber controlar la flotabilidad, conseguir que el submarino soporte grandes presiones, que funcione durante largos periodos sin salir a la superficie y además hay que coordinar cientos de sistemas diferentes.

Poniendo un ejemplo muy de andar por casa, no es lo mismo montar un mueble de Ikea que diseñar un mueble de Ikea. No se planteaba como tarea sencilla y no lo fue. Como hemos dicho, este proyecto estuvo lleno de contratiempos y el primero de ellos llegó en 2013, cuando se dieron cuenta de que el diseño del nuevo submarino tenía un problema serio. un problema de flotabilidad.

Hablando en el idioma que podemos entender tú y yo, tenía muchas posibilidades de hundirse. No flotaba. Y no hundirse como debe hacer un submarino. No, hundirse y no volver a salir a flote.

¿Cuál era la razón? Pues resulta que, por un error de cálculo en el balance de pesos, el submarino tenía un sobrepeso de más de 100 toneladas. ¿Cómo solucionarlo? No lo tenían muy claro, por lo que contrataron a una empresa estadounidense y con la ayuda de la Armada de los Estados Unidos rediseñaron el submarino para conseguir que flotara.

¿Cuál fue la solución? Como personas poco instruidas en el tema de los submarinos, que asumo que somos todos o casi todos los que estamos aquí, hay que aclarar una cosa.

Para que un submarino flote, necesita mantener un equilibrio casi milimétrico entre su peso y el volumen de agua que desplaza. Esto significa que, si pesa demasiado, necesita desplazar más agua.

Traducido al lenguaje cotidiano, había que hacerlo más largo. Pero claro, si había que hacerlo más largo, había que pararlo todo para modificar el diseño. ¿Y en qué se traduce esto? En más tiempo y más costes.

La cuestión es que pasó de los 71 metros de largo iniciales a los 80,8 metros que tiene finalmente. Por esa razón el submarino cambió de nombre y al ser más largo pasó a llamarse S80+.

Parece un chiste, pero no lo es. ¿Pero qué pasa cuando se modifica un elemento del diseño? Pues lo mismo que pasa con ese mueble de Ikea del que hablábamos antes, cuando te equivocas con un tornillo, que ahora no encaja nada.

Así que este cambio de diseño tuvo consecuencias grandes que subieron los costes y los plazos de entrega. Por un lado, tuvieron que cambiar los motores de propulsión que ya tenían comprados, porque no tenían potencia suficiente para el nuevo tamaño.

Así que hubo que desecharlos y comprar otros nuevos. Por otro lado, el error más absurdo de todos. Nadie se dio cuenta de que ese nuevo submarino era muy grande y los muelles no tienen espacio ilimitado. Tenía que entrar en los muelles de atraque de la base naval de Cartagena, en Murcia.

Estos muelles tenían una dimensión máxima de 78 metros, pero el submarino medía casi 81 metros. Sí, oyente, el submarino no cabía en el muelle. Lo habían hecho demasiado grande.

Así que tuvieron que invertir 16 millones de euros para modificar y adaptar los muelles. Pero los contratiempos no acabaron aquí. El siguiente obstáculo fue desarrollar uno de los elementos más ambiciosos del diseño de este submarino, el Sistema de Propulsión Independiente del Aire, conocido como AIP.

¿Y esto qué es? Voy a ver si soy capaz de explicarlo de manera sencilla. Un submarino convencional funciona con baterías y esas baterías, cuando se agotan, hay que recargarlas con unos motores diésel. ¿Y cuál es el problema?

Pues que un motor diésel necesita aire para funcionar. Así que el submarino tiene que subir a la superficie, o al menos acercarse mucho a ella cada vez que necesita recargar. Y claro, un submarino militar lo que quiere es justo lo contrario, pasar desapercibido, que nadie sepa dónde está. Cada vez que sube, se expone.

Y ahí entra al juego este sistema AIP, son las siglas en inglés de Propulsión Independiente del Aire. No sustituye a los motores diésel, que siguen ahí, sino que los complementa.

Es un sistema extra que permite al submarino generar electricidad sin coger aire del exterior, es decir, estando completamente sumergido. Va más despacio que con los motores normales, pero a cambio puede pasarse muchos más días bajo el agua sin que nadie lo vea.

Y como España quería un submarino 100% español, no compró un sistema AIP ya existente, sino que decidió diseñar el suyo propio. La cuestión es que el diseño de este sistema se les complicó mucho y después de mucho tiempo todavía no lo tenían desarrollado.

Pasaba el tiempo y todavía no lo tenían listo. Recuerdas que el primer submarino debía estar listo en el 2013, pues ya habían pasado varios años, seguían con estos contratiempos y en el 2018 tuvieron que ampliar el presupuesto a 3.900 millones de euros, casi el doble de lo previsto al principio.

Pero el episodio de hoy es un poco tramposo porque no fue un fracaso tan grande. Finalmente lograron solucionar todos los contratiempos y lograron fabricar el submarino.

El sistema AIP español, del que te hablé antes, finalmente lograron diseñarlo, aunque los primeros submarinos tuvieron que botarlos sin el sistema y se lo instalaron más tarde.

El sistema que desarrolló Navantia se llama VEST y funciona así. A partir de bioetanol, que es un tipo de alcohol, se obtiene hidrógeno y ese hidrógeno se usa en una pila de combustible para producir electricidad. Con este sistema, el submarino puede estar entre 15 y 21 días bajo el agua sin salida de superficie, que como se suele decir, no es moco de pavo.

El 7 de mayo de 2021 lo pusieron a flote en Cartagena. Ese día, ese submarino que había empezado a fabricarse a mediados de los 2000 y que se llamó S-81 Isaac Peral, en honor al padre del submarino español, tocó agua por primera vez.

Y no se hundió, oyente. Todo fue bien. El submarino flotaba y cabía en el muelle. Después estuvieron un par de años haciendo muchas pruebas al submarino y dando mucha formación a los marineros, hasta que finalmente, el 30 de noviembre de 2023, casi 20 años después de firmar aquel acuerdo, el submarino se entregó oficialmente a la Armada Española y pudo iniciar su andadura.

Pero no olvidemos que todavía quedan 3 submarinos para llegar a los 4 acordados inicialmente. ¿Cómo va el proceso? Pues mira, el S-82 Narciso Monturiol ya está haciendo pruebas en el mar. Y de hecho, en agosto de este año navegó junto al S-81 por primera vez.

Si todo va bien, se entregará a la Armada antes de que acabe el año. Y los otros dos siguen en construcción. Teniendo en cuenta que el propio Ministerio de Defensa sitúa en torno a 4.000 millones de euros la inversión en el programa, solo nos queda una pregunta que hacernos. ¿Mereció la pena?

Hay quien dice que no, por el dinero y por un retraso de más de 10 años. Este submarino costó unos 1.000 millones por unidad, mientras que un submarino francés, que es parecido, cuesta la mitad.

Pero también hay gente que dice que gracias a este proyecto España es ahora unos pocos países del mundo capaces de diseñar y construir sus propios submarinos, que el programa da trabajo a miles de personas y que se puede seguir desarrollando para tener un diseño que incluso se pueda vender a otros países.

Errar también es parte del proceso. Creo que es uno de esos casos donde un error estuvo a punto de acabar con el proyecto, pero al final lograron salvarlo.

Ese error de cálculo hizo que el submarino pesase 100 toneladas de más y no flotase, Un error garrafal. Y para arreglarlo tuvieron que hacerlo más grande. Luego gastaron miles de millones más para corregir todos los problemas.

Luego era tan grande que no cabía en el muelle y tuvieron que construir un muelle más grande. Seguramente el proyecto estuvo cerca de cancelarse en algunos momentos, pero al final lograron producirlo de forma exitosa.

A veces podemos cometer un gran error, pero aún así salir victoriosos. Esto ha sido todo por hoy. Si quieres seguir mejorando tu español, te recomiendo hacerte suscriptor premium para acceder a todo el contenido extra y para escuchar el catálogo completo. Hazte suscriptor premium en hoyhablamos.com.

Muchas gracias por escucharnos. Nos vemos en el episodio de mañana. Pasa un buen día. Hasta mañana.