2382. Cuando algo se usa de forma distinta a lo planeado, con Paco
Vocabulary
- pensativo thoughtful, pensive
- insonorizada soundproofed
- picadero slang for a place for sex
- adecuado appropriate, suitable
- natalidad birth rate
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Hoy hablamos episodio 2382, cuando algo se usa de forma distinta a lo planeado, con Paco. Bienvenido a Hablamos, el podcast diario para aprender español. Como siempre, hoy publicamos un episodio en abierto y otro episodio exclusivo para los suscriptores Premium.
En el podcast Premium, Rebe y yo hablamos de cómo fue el proceso para comprar nuestra casa. Puedes escuchar este episodio si te haces suscriptor Premium en hoyhablamos.com. Ahora, en este episodio, Paco y yo hablamos de casos en los que algo no se usó para lo que estaba diseñado o planeado. Vamos con el episodio.
Hola, Paco. ¿Qué tal? Buenos días, Roy. Buenos días, queridos oyentes. Pues estoy muy bien. Quizás un poco pensativo. Estás pensativo. Bueno, bueno, bueno.
Empiezas muy reflexivo hoy. Cuéntame, ¿por qué estás pensativo? Es que estoy pensando, pensando, y es que todavía no lo he hecho, estoy pensando en empezar a meditar. Y no sé si tú tienes algún consejo para mí.
¿Alguna recomendación? Sobre meditar, pues no. Hubo una época en la que intenté hacerlo y lo hice durante unas semanas y tal, pero luego lo dejé. Y esto fue hace unos años ya.
Entonces, no tengo consejos para ti, Paco. Soy experto en muchas cosas, pero en meditar no. Bueno, pues te preguntarás por qué estoy empezando a pensar en meditar. Bueno, pensar es parte de meditar, ¿no?
Entonces ya estás meditando casi, Paco. Bueno, o no pensar. Es que esto, ¿ves? Por eso dejé yo la meditación, Paco. Es muy complicada. Porque tienes que pensar o tienes que no pensar.
O tienes que pensar que tienes que no pensar. Bueno, Roy, creo que voy a empezar a pensar en abandonar la idea, porque no he empezado y ya me duele la cabeza con las explicaciones que me estás dando. Bueno, Paco, no lo dejes, hombre, no lo dejes, que a lo mejor te va bien. Pero cuéntame, ¿por qué querías empezar a meditar?
No sé, porque he leído algunas cositas, algunas historias y he encontrado que hay algunos beneficios inesperados y ocultos de la meditación. A ver, yo cuando me interesé por este tema, sí que es cierto que dicen que tiene un montón de beneficios para un montón de cosas. De hecho, me acuerdo que tenía un estudiante de español que él estudiaba psicología. Y él me decía que en la facultad de psicología decían de broma, pero también como en serio, que si tienes algún problema, meditación.
¿Te dejó tu pareja? Medita. ¿Tienes depresión? Medita. ¿Tienes ansiedad? Medita. ¿Te duele el pie? Medita, que seguro que se te pasa también. Pues, ¿sabes qué?
Podemos añadir a eso si quieres mejorar tu vida sexual. Y no es mi caso, en realidad. Estoy muy contento. Pero parece que hay algunos beneficios extras o beneficios increíbles.
Sí, entonces hoy vamos a hablar de cómo usar la meditación para mejorar tu vida sexual. Todo por culpa de una estudiante de la Universidad de Maastricht. Que tuvo una idea muy impresionante que vamos a comentar dentro de unos segunditos. Claro, hoy vamos a hablar de cómo estudiantes de la Universidad de Maastricht que iban a hacer mindfulness o a meditar, no sé si meditaron al final, pero acabaron teniendo sexo.
Esa es la idea, ¿no? Exactamente, Roy, porque en 2021 una estudiante de esa universidad de los Países Bajos propuso una idea fantástica, tener una cabina en la universidad para concentrarse, para aislarse, para hacer ejercicios de meditación, mindfulness… Y entonces era una idea estupenda, ¿no?
Y me gusta, la verdad. O sea, una cabina insonorizada, que tenía unos cojines, un asiento cómodo. También tenía una tablet para hacer ejercicios de meditación. Y la idea es que tú entrabas ahí, no escuchabas nada del exterior, tampoco te escuchaban en el exterior.
Entonces era como un refugio en medio de la universidad. Y, por supuesto, los estudiantes, para rendir mejor académicamente, pues tienen que concentrarse, tienen que centrarse en sus objetivos. Exacto. Pero no sé qué relación tiene esto con el sexo, Paco.
O sí lo sé, realmente, porque... Hoy hablamos de cuando algo se usa de forma distinta a lo planeado. Entonces, Paco, en esta cápsula que instalaron en la universidad, quizá algunos estudiantes sí que hicieron meditación, pero otros hicieron otras cosas, pero que también son buenas para la salud. Ojo.
Sí, sí, sí. Bueno, no sé si es algo tan relajante o sí. Es relajante, pero también una distracción al mismo tiempo. Porque al poco tiempo estos estudiantes o algunos estudiantes empezaron a utilizar esa cápsula como picadero.
Es decir, como lugar donde tener relaciones sexuales. Exacto. Usamos esta palabra picadero de forma un poquito vulgar o coloquial para hablar de un sitio al que la gente va a tener sexo. Por ejemplo...
Cuando no tienes vivienda propia, ¿no? Cuando vives con tus padres y tienes pareja, o bueno, no tienes pareja, pero tienes relaciones sexuales, a veces no tienes sitio donde tener sexo, ¿no? Entonces, ¿qué haces? Vas a un picadero, vas a un lugar apartado, quizá un parking, quizá un bosque, pero que al final todo el mundo sabe que allí la gente va a lo que va.
No vas a ver las estrellas, ¿no? Pues en este caso, esta cápsula tenía como información al lado, en un cartel o un panel de información, que tú tenías que ir ahí para sentirte bien, para hacer lo que a ti te hiciera sentir bien. Y claro, pues esos estudiantes pensaron, ¿qué me hace sentir bien? ¿Tener sexo?
Pues ya está. Vamos a darle este uso a esta cápsula. Entonces, de esa manera... Lo que comenzó como un lugar para la meditación acabó siendo un picadero.
A ver, es que también las personas que diseñaron esta cápsula no pensaron en el sitio en el que estaban, ¿no? Estudiantes, jóvenes de 18, 19, 20 años, bueno, entre 18 años y 20 y pico, ¿no? Es la edad más habitual en la universidad. Ahí estamos a lo que estamos, ¿no?
Hay que estudiar, pero bueno, es el momento también de experimentar, tener relaciones sexuales, vivir la vida al máximo, Paco. Hay que aprovechar, ¿no? Que eres joven. Y claro, construir una cabina insonorizada, que no te escuchan desde fuera.
Tampoco tú escuchas lo que hay fuera. Con cojines ahí súper cómodos. La tablet esa... Yo no quiero ver el historial del navegador en esa tablet porque ya te digo yo que ejercicios de meditación pocos.
Claro, es decir, era como una invitación para relajarse más de la cuenta, más de lo necesario. Claro, entonces al final la cerraron, ¿no, Paco? Porque dijeron, se usa para lo que no queríamos que se usase. Eso es, pues parece que esa cápsula solo duró tres o cuatro años y la cerraron porque, como hemos dicho, pues los estudiantes le dieron un uso inesperado.
No era el objetivo de esa cápsula. A ver, inesperado tampoco, ¿eh, Paco? No sé, si tú eres rector de la universidad o profesor en la universidad, tienes contacto con estudiantes desde hace décadas, inesperado no es que utilicen una cabina insonorizada ahí cómoda para tener sexo, ¿no? Yo creo que no es inesperado, pero bueno, no lo pienses.
Vamos a cambiar ese inesperado por inadecuado. Inadecuado, me gusta más. A ver, a mí por un lado me hace gracia que tardaron como tres años en darse cuenta, ¿no? Yo al leer esto pensé, hubo hijos, se crearon hijos en esa cabina, ¿no?
Porque tres años sin darse cuenta seguramente ya hubo algún hijo, algún niño, ahora ya tiene un año o dos y aún se enteran tres años después los encargados de esto, los de la universidad. Bueno, te digo, Roy, es posible que los responsables de la universidad pensaran en esta estrategia como en una inversión, en una forma de asegurarse el futuro de la universidad, porque de esa manera se asegurarían que los jóvenes tuvieran hijos. De hecho, ya hablamos en varias ocasiones, hemos comentado que hay una crisis de natalidad en Europa, entonces una forma de asegurarse estudiantes futuros.
Claro, estamos un poco preocupados, cada vez hay menos bebés, hay menos jóvenes en la población, se nos va a acabar el trabajo, ¿no? Porque si no hay jóvenes no va a haber estudiantes y yo soy profesor, tengo que dar clases, necesito estudiantes. Entonces, venga, vamos a poner ahí una cabina para producir personas, ya como si fueran un objeto que se produce, ¿no? Oye, pues si fuera esta la intención funcionaría bastante bien.
Ya estamos dando ideas a los gobiernos para aumentar la natalidad. Bueno, y estaba pensando, ¿cómo se dieron cuenta de todo esto? ¿Cómo los responsables se dieron cuenta de que se estaba usando de manera errónea ese lugar? A ver, por un lado, ellos mismos no se dieron cuenta.
Fueron al final los estudiantes los que acabaron diciéndoselo a los dirigentes, ¿no? Y resulta que una reunión del Consejo de la Facultad, cuando debatieron el uso de esa cabina, claro, había algunas personas que no la usaban ya porque la consideraban antihigiénica, ¿no? O sea, tú imagínate que de verdad tú sí que querías entrar en esa cabina para meditar, para estar ahí tranquilo un rato. Imagínate que tienes que estudiar unos minutos, pues entras ahí, estás en completo silencio.
Pero claro, sabes lo que la gente hace ahí dentro. Yo no entraría, la verdad. Me daría bastante asco porque... No creo que estuviese muy limpio el sitio.
Exacto. Nos faltan datos, Roy. Nos faltan datos. No sabemos cuánto tiempo podían utilizar esa cabina. No sabemos tampoco cuántas veces limpiaban la cabina al día o a la semana.
Creo que no la limpiaban con la suficiente frecuencia que pedía esa cabina, ¿no? Porque claro, cuando diseñas el plan de limpieza dices cabina de estudio, pues la limpio, no sé, una vez a la semana, ¿no? Claro, no es un motel de aeropuerto de estos con letreros rojos y tal, ¿sabes? Que esos los limpian cada hora.
Pero esta cabina no estaba pensada para eso. Bueno, lo gracioso es que en esa reunión algunos estudiantes decían que oye, quizá había que replantearse el uso de esa cabina o cerrarla. Y claro, los profesores no entendían muy bien por qué. O sea, pero ¿por qué?
No os gusta la cabina. Queríais una cabina ahí para relajaros y ahora no os gusta. Y entonces los estudiantes no querían decirlo de forma directa. Entonces decían eufemismos como bueno, es que a veces salen dos estudiantes al mismo tiempo.
Y a veces ahí dentro de la cabina pasan cosas para las que esta cabina no está diseñada, no está pensada para eso. Y no se daban cuenta hasta que uno, hasta que un estudiante dijo que están follando ahí dentro, que ahí tienen sexo, hombre, que hay que cerrar eso, hay que cerrar, hay que fumigar, hay que quemar esa cabina, por favor.
Vale, entonces para la seguridad y la higiene de todo el mundo, esa cabina ya la cerraron en 2024. Todos los estudiantes de esa universidad pueden estar tranquilos porque, oye, ya no hay ningún picadero en su facultad. Yo creo que habrá alguno, Paco, pero ya no es la cabina, ¿no? Es decir, esto es como la energía, ni se crea ni se destruye, solo se transforma.
Entonces los picaderos ni se crean ni se destruyen, solo cambian de sitio. Pero bueno, para mí, Paco, la solución era bastante sencilla. Cabina transparente. A ver, no creo que fuesen tan alocados como para usarla con esos fines si es transparente y el resto de gente te ve.
Y no estarías tan tranquilo, ¿no? Al entrar en esa cabina, pues sí, estarías en silencio, pero verías a todo el mundo pasar, charlar y todo. Claro, me imagino alguien con ansiedad o yo qué sé, una persona que tiene ansiedad social, le cuesta un poco estar en sitios donde hay mucha gente. Entonces entra en la cabina, pero claro, si es transparente, todo el mundo te ve, ¿no?
Entonces no te tranquilizaría tanto. Bueno, cerrarla, Paco, al río, la cabina al río, es lo que hay que hacer. Bien, Roy, pues esta historia tan picante, por decirlo de alguna manera, nos ha dado una idea. La idea es que hoy vamos a hablar de más cosas, más objetos que empezaron de una manera, tenían una idea original y luego se transformaron en otras.
La gente empezó a darles otros usos a esos objetos. Claro, porque el ejemplo de la cabina, las personas que diseñaron esto tenían en su idea un uso para esta cabina, pero por las características de esa cabina, pues los usuarios, los estudiantes acabaron utilizándola para otros fines. Y a veces tú cuando diseñas algo no te das cuenta de que puede tener otros usos o la gente lo puede usar para una cosa distinta a lo que tú pensabas.
Entonces, un ejemplo buenísimo de esto es algo que también está un poco relacionado con el tema de la cabina, Pero imaginémonos que es una universidad para personas mayores, ¿no? Por ejemplo, universidad para mayores de 60, para mayores de 70. Por ejemplo, mi padre estudió en la UNED, que es la universidad de distancia en España, y suele haber un alumnado con una edad bastante más avanzada, porque puede estudiar a distancia.
Y claro, es gente más mayor, ¿no? A ver, a ver, ¿por dónde vas? Tengo miedo. Pues te voy a hablar, Paco, de la Viagra. Así de claro. Claro, tú imagínate que pusieran una cabina de estas en una universidad para personas mayores, para gente mayor de 60 o 70 años.
Pues quizá la Viagra viene bien también, ¿no? Pues la Viagra es algo así también. Fue un medicamento que cuando se diseñó originalmente no estaba destinado para poder tener una erección o para mejorar la circulación sanguínea en el pene, sino que cuando pensaron y diseñaron este medicamento era para la angina de pecho y para la hipertensión. O sea, lo de solucionar la disfunción eréctil no tenía nada que ver con la Viagra.
Bueno, Roy, te veo muy informado. Te veo muy informado. ¿Cómo sabes esas cosas? Para mí lo que me dices es algo nuevo. Yo sé muchas cosas, Paco. Yo sé cosas que te sorprenderían.
Entonces, la idea original era dilatar los vasos sanguíneos del corazón. Claro, para... evitar problemas relacionados con las anginas de pecho y con la hipertensión, ¿vale? Entonces diseñaron este medicamento y lo probaron en los años 90, más o menos.
Entonces, ¿qué pasó? Que en los ensayos clínicos que hicieron con pacientes que tomaron este medicamento no funcionaba, Paco, no funcionaba porque los resultados en cuanto a la hipertensión tensión y todo esto, ¿no? La tensión arterial y tal.
No había una mejora destacable. Entonces el medicamento fue un fracaso y ya estaban pensando en abandonar ese proyecto, ¿no? Pero claro, pasó algo, Paco. Pasó algo.
¿Qué pasó? ¿Qué pasó? ¡Qué intriga, eh! ¡Qué intriga! Pues pasó que cuando acabó el ensayo clínico, claro, los de la farmacéutica dijeron, oye, hay que devolver las pastillas que sobraron porque es un medicamento que no funciona, hay que destruir estas pastillas.
Pero los pacientes dijeron, no, no, no me quites las pastillas. Y claro, el farmacéutico o bueno, la persona que trabajaba en este ensayo decía, pero vamos a ver, si no sirve para nada, ¿para qué quieres las pastillas?
Resulta que sí que servían para una cosa, pero no servían para la hipertensión, pero resulta que el efecto secundario de esas pastillas era tener mejores erecciones. Entonces, claro, hombres que participaron en este ensayo, sobre todo pues hombres que tenían problemas de disfunción eréctil, esa pastilla fue una bendición. O sea, les dio igual la hipertensión, la angina de pecho. O sea, aunque no solucionó esos problemas, solucionó otros problemas.
Eso, los problemas relacionados con el sexo. Claro, es que estoy pensando que esto es como a un niño. A un niño le das un caramelo, le das una piruleta, un chupa chups y luego le dices que te lo devuelva y no va a querer devolverte ese caramelo. Entonces estos señores que estaban más felices o con mejor humor durante esa época, pues luego no querían devolver la pastilla.
Claro, entonces es curioso, ¿no? Aunque no se pensó para eso, al final el efecto secundario era muy fuerte y muy positivo para esas personas. Y al final, pues en lugar de desechar el medicamento, de cancelar el proyecto, simplemente cambiaron el objetivo, ¿no? Ahora no vamos a curar la hipertensión, vamos a curar la disfunción eréctil.
Y funcionó muy bien. Vale, me doy cuenta, Roy, de que llevamos casi 20 minutos hablando de sexo, de Viagra... Vamos a relajarnos un poco, que estamos muy picantes nosotros también hoy. Venga, vamos a hablar de el frisbee, Paco.
¿Qué te parece? El frisbee me parece más aburrido. Más aburrido que lo que estábamos comentando antes, pero está bien. ¿Qué me puedes contar del frisbee?
Bueno, venga, pues el frisbee. ¿Alguna vez has jugado al frisbee? Sí, sí, sí. Y creo que no soy malo. No sé si soy bueno, pero no soy malo. ¿Cuántas veces has jugado al frisbee?
Bastantes veces porque tenía un frisbee o varios frisbees y con algunos amigos jugábamos. Pero no al frisbee como lo entienden los estadounidenses o en otros países que sé que hay reglas y es como un deporte. Me refiero simplemente a pasarte el frisbee con tus amigos en el parque y ya está. Claro, no de forma tan profesional.
Vale, está bien, bueno. Al menos jugaste bastantes veces, porque pensé que habías jugado tres veces y ya decías, no, se me da muy bien, porque esto es a veces, no sé si muy español o qué, pero bueno, muy humano. Decir, pues se me da bastante bien el frisbee. ¿Cuántas veces jugaste?
Dos, pero lo hice muy bien esas dos veces. Y creo que deberían ser los otros los que dijeran, oye, pues a Paco se le da bien jugar al frisbee. Pero es un poco triste decir esto de ti mismo, ¿no? Yo creo que sí.
Yo creo que se me da bien jugar al frisbee. Bueno, a lo mejor se te va mejor que a tus compañeros, que a tus amigos, ¿no? Pero quizás porque tus amigos eran muy malos. No lo sé.
Venga, pues el frisbee también tiene un origen bastante curioso porque resulta que Frisbee Pie Company era una pastelería. Entonces, ¿cómo el frisbee viene de una pastelería, Paco? ¿Cómo se explica esto? Buena pregunta.
No lo sé. Cuéntame. Venga, pues te lo cuento. Resulta que esta empresa, bueno, esta pastelería, estaba en Bridgeport, en Connecticut, y vendían unas tartas redondas.
Y estas tartas se vendían en un molde de hoja lata, de lata, así como algo parecido al acero. Venían encima de como una especie de plato redondo de hoja lata. Claro, resulta que estas bases de las tartas tenían buenas propiedades aerodinámicas, Paco. La gente se comía la tarta, no se comía el molde de hoja lata, ¿no?
Sí, sí. Gracias por aclararlo. Bueno, a veces te dan algo de comer y no sabes qué parte se puede comer y qué parte no. Sí, sí, precisamente. Ayer vi un vídeo de un chico que estaba en un restaurante de estos buenos y le pusieron una toallita en el plato y él empezó a comerse la toallita porque pensaba que era algo comestible.
Claro, en esos restaurantes de lujo piensas que todo se puede comer. Pues qué gracioso. Nos pasó a mí, a Rebeca, ayer justo. Ayer fuimos... Sí, sí, te lo juro.
Fuimos a un restaurante así un poquito más elegante y tal. Fue el regalo que le di a Rebeca por su cumple. Y nos pusieron una vieira, ¿vale? Sabemos lo que es una vieira.
La vieira es un marisco que se pone en una concha. La concha típica de Santiago, del Camino de Santiago, que es el símbolo. Vale, pues te ponen una vieira. Entonces, la vieira viene encima de la concha.
¿Y qué pasó? Que debajo de la concha en el plato había como unos puntitos como de color naranja y tal. Y no sabíamos si se podía comer o no. No sabíamos muy bien qué era.
Porque parecía, yo qué sé, imagínate, pues cacahuete rallado, algo rallado parecía. Entonces Rebeca lo probó y era sal, Paco, era sal. Sí. Claro, era un montón de sal, tío.
O sea, la vieira venía encima de un montón de sal decorativa, claro, pero nosotros no lo sabíamos. Es que en esos restaurantes tan elegantes, pues debería haber instrucciones. Debería haber instrucciones, deberían decir esto se come, esto no, porque en ocasiones incluso puedes comerte el plato. O puedes comerte las flores decorativas, que piensas que son decorativas, pero luego no son comestibles.
Claro, yo estuve a punto de comerme la concha de la vieira, porque dije, a ver, esto es un restaurante elegante y tal, seguro que la concha está hecha, no sé, de algo. Estoy de broma, ¿no? Pero sí que lo de la sal sí que fue bastante confuso, porque en otros platos que nos pusieron sí que tenían cosas rayadas que podías comer y claro...
Era sal. ¿Para qué pones sal ahí? Pero bueno, a veces ponen pues para decorar, ¿no? Al final la vieira encima de la sal, supongo que la sal representaba el mar.
Así me cobraron 100 euros, claro, con tanto arte. Roy, pero no digas eso, que no es elegante, que no se dice cuánto cuesta un regalo, hombre. El precio de los regalos te lo tienes que quedar para ti. Lo dije así aproximado, aproximado.
Venga, pues seguimos, Paco, que me estoy desviando. Hablábamos de que sí, vale, sí, las tartas se vendían en esa base de hoja lata, de un material parecido al acero. Obviamente no se comía. Entonces, cuando se acababan la tarta, les quedaba ese plato de hoja lata y al lanzarlo por el aire avanzaba muy bien.
Entonces tenía buenas propiedades aerodinámicas. Entonces la gente se dedicaba a lanzárselo, acababan de comer la tarta y jugaban al frisbee, que no existía el frisbee en ese momento, pero le llamaban así porque era el nombre de la pastelería, era el apellido de, no sé si es del dueño o del pastelero.
Entonces este es el origen curioso, ¿no? Cómo una base de una tarta se convirtió en un objeto divertido que nos lanzamos. Esta es una historia interesante, Roy, y es un buen ejemplo de lo que estamos hablando hoy, ¿no? De cómo algunos objetos cotidianos al final pasan a tener otro uso.
Yo estaba pensando, cuando me comentabas esto del frisbee, en las Pringles, las patatas Pringles. ¿Y qué tienen que ver las Pringles con el frisbee? Intentaste lanzar las Pringles por el aire también. Creo que no vuelan tan bien como el frisbee, Paco.
Bueno... Estaba pensando en el envase de las Pringles, porque el envase, claro, se lo puedes tirar a alguien. Si en una pelea vas a tirar cualquier cosa que tengas cerca de tus manos o de tu cuerpo. Pero el envase de las Pringles, pues es muy común que la gente lo reuse, lo reutilice para otras cosas.
Entonces ese envase yo lo utilizaba para guardar las pelotas de tenis... o para guardar cualquier cosa que tuviera en casa y quisiera dejarlo en un lugar estrecho y que no ocupara mucho espacio. La verdad es que sí que es un envase bastante útil, ¿no? Porque es alargado, circular, o sea, cilíndrico.
Entonces está muy bien. O sea, pues mira, es un ejemplo de cómo diseñaron un envase de patatas fritas que al final puedes utilizar para otras cosas. Pues Paco, esto de las Pringles me recuerda a un bote de aceitunas que compramos Rebello, unas aceitunas que son del Mercadona, otra vez anunciando el Mercadona, mira que soy. Oye, por favor, tranquilo, tranquilo que mencionas al Mercadona en cada episodio.
Soy un vendido, eh. Siempre estoy aquí haciendo publicidad de Mercadona. No soy un vendido, soy un regalado realmente. Porque eres un vendido, decimos esta expresión, ser un vendido cuando alguien te paga y entonces tú, en lugar de decir la verdad, dices lo que te mandan decir.
Por ejemplo, un influencer que habla muy bien de una marca, pero en realidad habla también de esa marca porque le pagan. Pero yo no soy un vendido, soy un regalado porque a mí no me pagan. Claro, yo hago la publicidad gratis de Mercadona.
Y si me hablas de las aceitunas o de cómo podemos reusar algunos objetos, entonces me imagino que no me vas a hablar de las aceitunas, sino del envase de las aceitunas. Exacto. Igualmente, a todos los oyentes que estén en España, les recomiendo unas aceitunas del Mercadona que se llaman chupadedos, porque están muy ricas. Pero bueno, también habrá cosas parecidas en otros supermercados, ¿vale?
Yo son las que compro, por eso conozco estas. Gracias Juan Roig por todo ese dinero que me das para hacer estos anuncios. Bueno, pues esas aceitunas que compramos tienen algo muy curioso. Es que tienen un bote de cristal, pero que tiene un diseño bonito.
No es el típico bote de cristal con diseño circular básico, sino que tiene un pequeño relieve y es bonito. Y claro, yo no sé la economía de estas cosas, Paco, pero el bote de las aceitunas con las aceitunas dentro vale 3 euros.
y algo. Me sale más caro comprar el bote de cristal sin nada dentro que comprar el bote de aceitunas. También nos gustan las aceitunas, ¿no? Entonces las comemos.
Pero claro, es una maravilla. Me como las aceitunas y luego nos queda el bote y lo usamos para guardar arroz, bueno, garbanzos, frijoles, lo que sea. Guardo ahí todo. Hasta los calcetines, si me pongo.
Bueno, no, los calcetines no, pero... Una maravilla. Bien, Roy, pues eso me recuerda a la nocilla. ¿Qué pasa? ¿Sabes qué es la nocilla? Sí, la nocilla es como una crema de cacao muy parecida a la Nutella, ¿no?
Pero es la marca española, nocilla. Por supuesto, pues es una marca que nos ha acompañado en nuestra infancia, adolescencia. Entonces todos o casi todos los vasos que teníamos en casa eran de vasos de nocilla. Y lo mismo, también me preguntaba eso.
Decía, creo que si me quisiera comprar ese vaso por separado sería más caro que comprando nocilla. Prácticamente, sí, sí. Entonces son de esas cosas que no entiendes cómo funciona. Quizá ahí te das cuenta de que realmente el producto que te venden no es lo caro, sino el envase, me imagino, ¿no?
Porque, claro, la nocilla es azúcar con un poquito de cacao, ¿no? No es muy caro el azúcar. Entonces lo caro era el vaso. En realidad estabas comprando vasos, Paco.
No te dabas cuenta, pero tú comprabas vasos, no comprabas crema de cacao. Y en realidad esos vasos salían muy caros porque luego mi familia tuvo que gastarse muchísimo dinero en los dentistas. Claro, por todo el azúcar de la nocilla, claro que sí.
Pero bueno, Paco, quiero que me cuentes otro objeto cotidiano al que tú le diste un uso poco convencional. Unas cajas. Sí, y esta historia no sé si contarla, Roy. No me gusta que me preguntes por eso, porque ya sabes que hace unos cuantos años, cuando nos mudamos a nuestra nueva casa, bueno, pues estuve esperando durante unas semanas la llegada de mi nuevo escritorio.
¿Y cómo estuve trabajando? Pues estuve trabajando con la caja de una televisión. La caja de una televisión fue mi escritorio durante no días, sino semanas. Claro, entonces una caja de televisión que entiendo que la pusiste encima de otras cajas, ¿no?
Para construir ese escritorio improvisado. Exacto, así fue. Entonces era la caja de la televisión, una caja bastante grande y ponía el ordenador ahí. Y oye, no era muy cómodo porque cada vez que escribía se movía un poco el ordenador.
La base no era muy estable, pero funcionó. Oye, ¿por qué no? Como decimos en español, te hizo el apaño, ¿no? Por supuesto, Roy, me hizo el apaño y luego valoré mucho más el escritorio porque esas dos semanas no fueron tan agradables.
Y eso está bien, porque hacer ese tipo de cosas como que te hace valorar luego las cosas que tienes, ¿no? Si tú ya tuvieras el escritorio maravilloso, perfecto desde el inicio, bueno, dices, está bien, es una mesa. Pero claro, si pasas de una mesa hecha con cajas de cartón a una mesa hecha con madera, ¿no? Una mesa normal.
Lo valoras mucho más porque dices, ostras, esta mesa ahí tiene patas, no se mueve. Joder, le das valor a las cosas, tío. Sí, estoy de acuerdo. Creo que estas situaciones sirven para que nos demos cuenta de la suerte que tenemos y aunque sean cosas tan básicas como un escritorio o como una mesa o como una silla o lo que sea, pero oye, tenemos que valorarlo todo.
Así es. Venga, pues te voy a contar también yo una cosa un poco peculiar que hago, Paco, de un objeto que quizá no está pensado para el uso que yo le doy. Y es que yo ahora tengo una piscina, ¿vale? Porque Rebe y yo, pues oye, cumplimos nuestro objetivo, nos compramos una casa, tiene una pequeña piscina.
Y claro, la piscina da un montón de trabajo, Paco. Oye, Roy, no me digas ahora que te vas a quejar de tener una piscina, hombre. Esto es lo típico. Estás toda tu vida soñando con la casa, la casa con la piscina, ¿no?
Y es ese gran objetivo que teníamos Rebello desde hace ya mucho tiempo y por fin lo hemos conseguido. Y luego ya, una vez entras en la casa, solo te quejas. Hay que cortar el césped, hay que mantener la piscina, limpiar... Esto da mucho trabajo.
Quiero volver al piso. El piso era más sencillo todo. Claro, es que antes cuando ibas a la piscina de tu amigo, pues solo valorabas lo bueno, bañarte, disfrutar de la piscina y no podías ver lo negativo que había. La limpieza, el cuidado, los químicos y todos los gastos.
Ahora estás en el otro lado y también ves esa cara negativa. Pues sí, así es. De hecho, no sé si estuve tres semanas como limpiando la piscina, arreglando el agua porque estaba muy mal y tal y pensaba, joder, llevo tres semanas. Aquí arreglando el agua, la piscina, la depuradora y todo esto.
Y aún no me he bañado. Aún no me he bañado. O sea, cuántas horas llevo con esta piscina sin meterme dentro. Y al final el verano se acababa, se acababa y ya estamos en otoño.
Bueno, al menos me bañé. Me bañé el último fin de semana. Tuvimos ahí un buen tiempo, algo un poco raro, pero bueno, tuvimos buen tiempo en octubre y aproveché y me bañé, claro. Yo ahora me baño hasta en invierno, Paco.
Hay que aprovechar. Ya queda tanto trabajo la piscina. Hay que bañarse lo máximo posible, ¿eh? Vale, podrás disfrutarla más el año que viene porque este año no tanto, ¿no?
Tres semanas de limpieza y una semana de uso. Sí. Entonces, Roy, el año que viene me invitas a tu casa, ¿no? Claro que sí, Paco. Pero bueno, te voy a decir ahora qué hago yo con la piscina porque ahora te voy a decir qué le he hecho a la piscina porque le he hecho algunos productos que no están quizá diseñados o no estaban pensados para eso cuando tú los compras.
Entonces, a ver si quieres bañarte después de saber lo que yo le he hecho a la piscina. Tengo miedo, hombre. Tengo miedo. Cuéntame, o mejor dicho, no me cuentes lo que le echas a la piscina porque voy a tener miedo de visitarte.
Te voy a contar, Paco. Yo sabes que soy un buen cuñado, ¿no? Yo no sé nada, pero me compro una piscina, estoy dos semanas y ya soy experto en piscinas. Soy piscinero.
Yo estoy a esto, a muy poquito, de ya poder dedicarme al mantenimiento profesional de piscinas. Claro que sí. Sí. A ver, ¿qué tienes preparado por ahí?
Bueno, pues claro, la piscina, eso es todo química, Paco, eso es química, es como una clase de química. Entonces, empecé a aprender la alcalinidad, el pH, el cloro, bueno, muchos nombres así un poco complicados. Entonces, al final tú tienes que regular esas cosas, ¿no? El pH, si está bajo, si está alto, tienes que subirlo o bajarlo para que esté al nivel óptimo y luego echarle cloro.
Sí es de cloro, luego hay otras que son de sal, ¿no? Pero la mía es de cloro. Entonces, claro, yo vi que hay algunos productos que te venden para la piscina, para aumentar la alcalinidad, para aumentar o reducir el pH, el cloro, tal, que son químicos que le ponen un nombre así como muy guay, como Alcaplus, Alcalineplus, Plus Alcaplum.
Y que valen una pasta, dices... ¡Qué caro! Y luego lees el químico que es y resulta que es bicarbonato de sodio. Sí, y el bicarbonato de sodio no es tan caro.
Claro. A ver, solo hablo para subir la alcalinidad. Otros productos sí que son distintos. Pero bueno, yo vi esto, le pregunté a mi IA de confianza, a mi inteligencia artificial de confianza...
Claro, a un químico no le pregunté, Paco, luego a lo mejor explota la piscina. No, luego lo comprobé en otras fuentes, no solo en eso, en Reddit también busqué.
En foros de estos raros de internet. Claro, entonces dije, pero ¿para qué voy a comprar el Alcaplus este que me cobran el doble? Si en el Mercadona, en el Mercadona...
Tenemos bicarbonato de sodio, que es súper barato. Y también en el campo, en el Lidl, en muchos supermercados. Se usa para hacer pasteles y tal. Entonces yo a mi piscina le echo productos para hacer pasteles, Paco.
Y no solo eso, porque también me has comentado antes que echas lejía. Sí, le echo lejía a la piscina, Paco. Lejía, pero la lejía es lo que utilizamos para fregar el suelo. Y tú eso lo pones en la piscina.
Sí, Paco, suena un poco raro, ¿no? Porque además la lejía es como un agente muy fuerte, ¿no? Y dirías, ostras, ¿cómo le echas lejía a la piscina? Estás loco.
Bueno, primero que eso se le ha hecho en momentos muy puntuales, cuando tengo que hacer como una limpieza profunda. En el día a día, en el mantenimiento, le echo el cloro normal. Pero es que resulta, Paco, hoy tenemos una clase de química... A ver, química de un tío que lleva dos semanas aprendiendo sobre esto, ¿no? O cuatro semanas.
O sea, cojamos mis lecciones de química con pinzas. Pero resulta que la lejía y el cloro son lo mismo, Paco. Es lo mismo. Lo mismo, pero la lejía es más barata...
Y la encuentras en cualquier supermercado. Claro, el precio más o menos tampoco hay mucha diferencia, pero también es por la comodidad, porque voy al supermercado y de paso ya compro la energía. Resulta que la energía es hipoclorito de sodio, Paco, diluido en agua. Y el cloro es hipoclorito de sodio también.
Bueno, hay diferentes tipos de cloro, ¿no? Pero el de choque, el que tengo que usar cuando tienes que hacer una limpieza profunda, es ese. Entonces es lo mismo. La única diferencia es que la lejía está menos concentrada.
Y bueno, también luego hay pequeñas diferencias químicas y tal, pero que sí, que yo le echo lejía a Paco. Vale, pues a partir de ahora, si me invitas a tu casa alguna vez, ya sabes que yo no me voy a meter en la piscina. No cuentes conmigo, ¿eh? Yo me voy a quedar observando desde fuera porque no sé qué cosas raras haces tú con ella.
Claro, tú vas a esperar a ver si dentro de un año o dos mi piel está bien, que no tenga enfermedades de la piel ni cosas raras. Entonces ahí ya dices, vale, nos podemos bañar en la piscina de Roy. Pero por el momento... Uy, cuidado.
Yo voy a ver los toros desde la barrera y más tarde, después de un tiempo, comprobaré que todo te va bien con la piel, que no tienes ningún problema. Y ya, si me invitas al año siguiente, quizás sí.
Vale, perfecto. Bueno, pero tengo curiosidad. Si hay algún experto en piscinas, que seguro que hay entre los oyentes... que me mande un mensaje y dé su opinión sobre usar lejía en lugar de cloro rápido, que le llaman.
Roy, no quieras beneficiarte del conocimiento de nuestros oyentes. Contrata a un profesional, contrata a alguien que te asesore y te dé buenos consejos, hombre. Pero esos cobran, Paco, y los oyentes, su sabiduría es gratuita.
Esto es un intercambio, ¿no? Nosotros impartimos nuestra sabiduría aquí también en esta conversación y los oyentes tienen a cambio que darnos la suya. Bueno, pero nosotros también recibimos un dinero, ¿eh? Por las clases, por las instituciones.
Es verdad, es verdad. No hacía falta decirlo, Paco. Bueno, pues ¿qué te parece si lo dejamos aquí, Paco? Hemos hablado de la cabina que se convirtió en un picadero en la Universidad de Maastricht, de la Viagra, hemos hablado del frisbee y hemos hablado de algunos objetos cotidianos también que no estaban pensados para ese uso, pero al final les damos diferentes usos.
Mira qué episodio tan ecológico y amigable con el medio ambiente nos ha quedado, Roy. Viva la reutilización de las cosas. Al final, en lugar de tirar ese bote o esa cosa que te queda, la reutilizas. Una maravilla.
Esto deberíamos hacerlo con todo, la verdad. Excepto la cabina. A ver, la cabina esa... A ver, que realmente es ecológico también, porque si lo usaban para hacer eso, utilizaban durante más horas la cabina.
La cabina tuvo un impacto, ¿no? La producción de la cabina tiene un impacto en el CO2, ¿no? Todo el material que se usó, la energía que se usó para producir esa cabina. Entonces, cuanta más gente usa la cabina, más ecológico es, porque se utiliza, ¿no?
Entonces hay que utilizar las cosas. Entonces, en realidad... Un plan sin fisuras. En realidad los universitarios que utilizaban esa cabina estaban reduciendo el impacto de CO2 de esa cabina porque se utilizaba mucho más.
Unos avanzados a su tiempo. Estos jóvenes cada vez viven más preocupados por el medio ambiente. Qué bien, qué maravilla. La verdad es que sí, Paco. Pues nada, lo dejamos aquí.
Un placer, como siempre. Cuídate mucho y hablamos la semana que viene. Un abrazo para ti y para todos. Hasta luego.