2377. Noticias en español
Vocabulary
- Sharenting práctica de padres que comparten fotos y datos de sus hijos en redes sociales.
- Privacidad derecho a mantener la intimidad y proteger los datos personales.
- Menores personas que no han alcanzado la mayoría de edad.
- Ciberdelincuencia actividades delictivas cometidas a través de internet.
- Identidad conjunto de características que definen a una persona o grupo.
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Hoy hablamos episodio 2377, noticias en español. Bienvenido a Hoy hablamos, el podcast para aprender español cada día. Hablar español es una rutina muy efectiva para aprender el idioma. Creo que ninguna rutina está completa si no incluyes al menos una hora a la semana de conversación en español.
Nuestros profesores, Paco y Sara, pueden formar parte de esta rutina. Reserva una clase de prueba en hoyhablamos.com barra clases. ¡Hola oyente! ¿Cómo estás?
Es jueves y eso nos dice que es el día de la semana en el que conocemos las noticias. En primer lugar, hablaremos del concepto de Sharenting. Después hablaremos de las cosas que realmente nos importan y terminaremos con un perro que se ha ganado el cariño del mundo entero. Hoy hablamos de noticias en español.
No sé si piensas lo mismo, pero yo, cuando veo en redes sociales una publicación de padres compartiendo fotos de sus hijos pequeños, pienso que es algo que yo no haría. Preferiría preservar la privacidad de mis hijos. Precisamente de eso, de compartir fotos de menores en redes sociales, vamos a hablar en la primera noticia de hoy.
En esta noticia nos vamos a hacer eco de un informe de Aldeas Infantiles SOS, titulado Crecer en escaparate digital. Un escaparate, por cierto, es ese espacio con cristal que tienen las tiendas para mostrar sus productos a la calle.
Un título muy bien elegido, porque este informe analiza la práctica conocida como sharenting y también quiere advertir sobre el tema. Aclaro que el término sharenting viene del inglés, de unir share, compartir y parenting, crianza. Es decir, se refiere a eso de lo que hablábamos antes, padres y madres que comparten fotos, vídeos e información de sus hijos en redes sociales.
Pues bien, lo primero que nos dice el informe, a partir de los datos que recoge, es que los padres y madres españoles son los que más sobreexponen a sus hijos en redes de toda la Unión Europea.
En concreto, una de cada cuatro familias españolas comparte fotos de sus hijos varias veces al año. En el resto de la Unión Europea, en cambio, esta cifra baja a una de cada cinco.
El informe da más datos, como que el 95% de los padres de hijos de entre 9 y 17 años dicen que comparten estas fotos para mantener el contacto con familiares y amigos.
Y tres de cada cuatro reconocen que no piden permiso a sus hijos antes de publicar. Eso sí, el informe no culpa solo a los padres. Las fotos de menores también las comparten otros familiares. Y también centros educativos, campamentos, clubes deportivos, medios de comunicación, administraciones...
y empresas. Es lo que llaman sharenting institucional. Pero ojo, porque aunque una buena parte del informe está dedicada a prevenir esta práctica, también deja claro que la mayoría de los padres lo hace de buena fe.
Desde la organización insisten en que lo importante es informar, no hacer sentir culpable a nadie, porque la mayoría de las familias comparte estos contenidos con buena intención, y sin conocer del todo sus posibles consecuencias.
El problema es que se ha normalizado tanto que todos lo vemos como algo natural. Ecografías, vídeos de los primeros pasos, cumpleaños, vacaciones o logros escolares. Y es que esto, que parece inocente e inocuo, que no hace daño, puede convertirse en un problema. ¿Por qué?
Porque porque pone en jaque la privacidad, la protección de datos y los derechos de los menores. No olvidemos que, aunque sean menores, tienen derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de sus datos personales. Y los riesgos de subir una simple foto son muchos.
Para empezar, esa información se recopila. Además, la foto puede descargarse, capturarse, reenviarse o reutilizarse para crear perfiles falsos. Puede acabar en situaciones de cibracoso o dar información útil para el grooming, que es cuando un adulto contacta con un menor en internet con engaños y con fines sexuales.
Y por último, a partir de una foto se pueden intuir datos como dónde vive ese menor, dónde juega, dónde estudia o cuáles son sus rutinas. Un uniforme escolar o la fachada de una casa ya dicen mucho.
Al final, esto es una educación de educarnos como sociedad y de entender los peligros que Internet lleva consigo, sobre todo para los menores, a los que hay que proteger por encima de todo.
Como dice una psicóloga que participa en el informe, la familia debería ser un refugio, un espacio de seguridad donde la intimidad de sus miembros esté protegida.
Por eso, el informe propone algunas ideas sencillas. Pensar antes de publicar, pedir permiso a los hijos según su edad, reducir la audiencia de las publicaciones y revisar la configuración de privacidad.
Así que, oyente, cuidado con subir según qué contenido. Y si quieres el consejo más tajante o extremo de todos, te lo da un policía especialista en ciberdelincuencia.
No suban fotos de sus hijos a internet. Vamos con la segunda historia de hoy. Si tuvieras que salir de casa en cuestión de minutos por una emergencia, ¿qué te llevarías contigo? A esta pregunta vamos a intentar responder en la segunda historia de hoy.
Esta es la pregunta que se han hecho unos investigadores de la Universidad John Morse de Liverpool, en Reino Unido, junto con una profesora de la Universidad de Oxford. Y para contestarla se lo han preguntado a mil adultos británicos.
Aclaro que los resultados todavía no se han publicado oficialmente, pero los investigadores los han adelantado en un artículo. Antes de responder a esta pregunta, quisieron saber cómo de preparados están los británicos para afrontar una catástrofe.
¿Sabes eso de tener en casa una mochila con suministros por si acaso? Pues bien, las autoridades recomiendan tener comida, agua y medicamentos para 72 horas, fácil acceso a los documentos, dinero en efectivo, pilas o baterías portátiles y una radio de cuerda, es decir, una radio que funciona sin electricidad, dándole a una manivela.
Y claro, saber qué servicios de emergencia hay cerca. ¿Y qué descubrieron? Que la mayoría de la gente tiene menos de la mitad de estas cosas. De hecho, solo cuatro de los mil encuestados dijeron estar completamente preparados.
Tú lo estás, oyente. Cuando les preguntaron qué otras cosas se llevarían, muchos hablaron de objetos personales. Joyas, fotografías familiares, recuerdos de su infancia, como un osito de peluche… Por supuesto, también las mascotas e incluso las cenizas de una mascota que ya había muerto.
¿Y qué razón dieron? Que necesitaban esos objetos para su bienestar después de la crisis. Interesante, ¿verdad? Pues los responsables del estudio dicen que hay una explicación para esto.
Y para entenderla tenemos que irnos a una clase de psicología. y hablar de la teoría del yo extendido. ¿Qué dice esta teoría? Pues, en resumen, que nuestro sentido del yo, es decir, la idea que tenemos de quiénes somos, es frágil y que se construye y se mantiene continuamente a través de nuestras conexiones con el mundo que nos rodea.
Por eso, los objetos que tenemos cerca no solo sirven para algo práctico, Nos ayudan a construir, a estabilizar y a dar sentido a nuestra identidad. Consciente o inconscientemente, nuestras posesiones se convierten en parte de lo que somos.
Y si todo a nuestro alrededor se desmorona, un objeto preciado puede ayudarnos a mantener cierta sensación de normalidad. Un osito de la infancia, por ejemplo, está lleno de recuerdos y emociones que cuentan quiénes somos, de dónde venimos y y a quién queremos.
Fíjate que, si lo piensas, esto es algo muy común cuando hay desastres terribles. Los supervivientes, cuando hablan de lo que han perdido, hablan de lo material, sí, pero lo que más suelen lamentar son las fotos familiares.
De hecho, los investigadores recuerdan que eso fue exactamente lo que contaban muchos supervivientes del tsunami de Japón de 2011. Y es que perder ciertos objetos no es solo perder una cosa, es perder recuerdos. y a veces algo que sustenta nuestra identidad o que forma parte de nuestra identidad.
Además, según los investigadores, tener una identidad estable nos ayuda a hacer frente a una crisis y a recuperarnos después. Déjame que termine con una idea de los autores del estudio.
En tiempos de tanta incertidumbre, los pequeños objetos que nos recuerdan quiénes somos pueden ser los más valiosos que podemos llevar con nosotros. Así que, oyente, si algún día preparas esa mochila de emergencia, guarda un pequeño espacio para algo que signifique mucho para ti. Y, ya que estamos, ¿qué te llevarías tú?
Llegamos a la última historia del día. Hay cosas que te recuerdan que la bondad y la ternura son algo innato en muchos perros. Un ejemplo, la última historia de hoy.
En esta historia nos vamos a Estados Unidos, más concretamente a un barrio de San Diego, en California. Una vez allí, nos detenemos en una casa en concreto, la de Dante Rowley y Stephanie Calderón. Ellos no están en casa, De hecho, en el momento de la historia van en avión, volviendo de Chicago.
Quien sí está en casa es Nash, el perro de la familia, un Golden Retriever de 4 años. Y mientras vuelan, reciben una notificación del sistema de seguridad de la casa. Alguien está intentando entrar.
Con el miedo en el cuerpo, abren la aplicación de la cámara y ven que es verdad. Un hombre ha saltado la valla, ha cogido una escalera y está entrando por una ventana de la primera planta. Pues bien, el hombre entra en la casa y hace de todo. Va a la nevera a coger comida, se tumba en la cama, pero el ladrón no es la noticia.
La noticia es Nash, el perro. ¿Por qué? Porque el perro, al ver al intruso, en lugar de ladrar, le llevó su juguete para que se lo tirara y jugara con él.
Tal y como cuentan los dueños de la casa, le llevó varios juguetes. Le llevó uno, pero el hombre no le hizo caso. Después, cuando el hombre subió a la primera planta, Nash puso el reno sobre la cama donde esa persona estaba acostada y fue a buscar otro juguete.
Y aunque pueda parecer adorable, ellos creen que no quería jugar para divertirse, sino que lo hizo porque estaba asustado. Sea como sea, lo cierto es que el animal, en las imágenes, da toda la ternura del mundo. Mientras tanto, desde el avión, la pareja avisó a la policía y hasta les dio acceso a las cámaras para que pudieran ver lo que pasaba adentro. Poco después, los agentes llegaron a la casa y arrestaron al hombre.
Y aquí viene lo mejor. Dejando atrás el susto de la pareja por lo que le podía haber pasado a su perro y a su casa, la ternura y la inocencia de Nash no terminan aquí. Porque en el vídeo se ve cómo, cuando los policías entran en la casa, Nash también se acerca y les lleva su juguete a ellos.
Pero hay que decir una cosa. Nash no es el mejor perro guardián del mundo, como bromean sus dueños. De hecho, dicen que van a poner una valla más alta.
Como te puedes imaginar, el vídeo se ha hecho viral y en el momento de grabar este episodio ya llevaba más de 7 millones de reproducciones. A mí me ha encantado el vídeo. A veces viene bien un vídeo que desprenda ternura y que te ponga una sonrisa en la cara. ¿no te parece?
Y esto es todo por hoy. Ya hemos llegado al final del episodio. Antes de acabar, recuerda que puedes utilizar este podcast en tu rutina de aprendizaje, usando las transcripciones, explicaciones y ejercicios que ofrecemos en nuestra web y escuchando el catálogo completo, con más de 2.000 episodios. Para acceder a este
Esto es todo. Mañana nos vemos con dos nuevos episodios. Lo dicho, nos vemos en los episodios de mañana. Pasa un buen día. Hasta mañana.