2373. Las aduanas, con Paco
Vocabulary
- aduanas customs (border control where goods are inspected).
- embutido cured meat products (e.g., chorizo, salami).
- declarar to declare (officially state items to authorities).
- ilegal illegal (not permitted by law).
- destruir to destroy (dispose of confiscated items).
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Hoy hablamos episodio 2373, Las aduanas, con Paco. Bienvenido a Hoy hablamos, el podcast diario para aprender español. Como siempre, hoy publicamos un episodio en abierto y otro episodio exclusivo para los suscriptores Premium.
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Ahora, en este episodio, Paco y yo hablamos de personas que intentaron pasar objetos prohibidos por las aduanas. Vamos con el episodio. Hola Paco, ¿qué tal?
Buenos días Roy, buenos días queridos oyentes. Hoy me pillas con hambre. Me pillas con hambre y no sé muy bien qué comer. No sé qué me puedes aconsejar.
Bueno, pues creo que en el episodio de hoy vas a tener algunas ideas sobre qué comer. Bueno Roy, pero espero que cosas saludables, que últimamente estoy a tope con la dieta.
Bueno, no sé si van a ser las cosas más saludables del mundo, pero ahora lo veremos, Paco, porque hoy hablamos de aduanas. Y tú dirás, ¿qué tiene que ver las aduanas con comida? Sí, me lo estoy preguntando, Roy. Ilumínanos, dinos cuál es la relación.
A ver, tiene bastante que ver, ¿no? Porque sí que es cierto que cuando vas a algún país y pasas por la aduana hay ciertas restricciones de alimentos. Carnes, productos lácteos, ¿no? Si estás en la Unión Europea no tienes tanto problema porque compartimos, ¿no?
Tenemos como este mercado libre y tal y no hay tantas restricciones. Pero claro, cuando tú te vas, imagínate, de España a Estados Unidos, pues ahí tienes que saber qué puedes llevar, qué no puedes llevar.
Y hablamos de esto, Paco, porque leímos el otro día una noticia que... que decía que pillaron a un pasajero estadounidense entrando en Estados Unidos con casi 9 kilos de embutido de mercadona. Paco, sin declarar, claro, él intentó colar ese embutido de mercadona dentro del país.
Bueno, 9 kilos de embutido. Yo me imagino que ese hombre vioja a España con la maleta vacía y luego cuando regresó a Estados Unidos la llenó de comida porque no había mucho espacio para la ropa. Es que ojo, 9 kilos. Qué barbaridad.
Y de mercadón. Además, me hizo gracia esta parte de la noticia, ¿no? No compró marcas como muy premium, muy especiales. No, este hombre sabía lo que es bueno.
Ya sabéis que a mí me gusta mucho el supermercado Mercadona. Parece que me pagan por hacer publicidad, pero no. Hago publicidad gratuita. Entonces él fue a Mercadona y arrasó con todos.
Se compró todo el chorizo, todo el embutido que había en Mercadona. Sí, estaba pensando por qué lo pararon a él, porque ya sabes que cuando pasas por esa parte del aeropuerto paran de manera aleatoria a los viajeros.
Pero en este caso no creo que lo pararan de manera aleatoria. Me imagino que el chorizo olía muy bien. Claro, porque eso fue lo que leímos, que lo habían parado en un registro aleatorio.
Sí, hombre. Aleatorio, eso no puede ser aleatorio, Paco. 9 kilos de embutido en una maleta llaman la atención, ¿no? O sea, el olorcito que viene de ahí.
Y si te preguntan, no, es que es de cuero la maleta. Sí, hombre, de cuero. Tú llevas aquí chorizo, tú llevas aquí jamón, tú llevas cosas buenas aquí, ¿eh? Bueno, pues vamos a entrar en detalle, Roy.
¿Qué llevaba este hombre en la maleta? Llevaba chorizo de cerdo con pango. Que, por cierto, yo no sabía qué era esto de con pango. ¿Tú lo sabías? Yo tampoco, la verdad.
Lo tuve que buscar, Paco. Pero con pango es panceta. Lo que pasa es que es una panceta concreta que usan en Asturias para hacer la fabada. Vamos, que este hombre ya se iba a hacer una fabada en su casa de Seattle.
Ahí en Estados Unidos. Hoy tenemos fabada. Típico español. Me encanta. Pobrecito porque estos agentes de aduanas creo que le estropearon el plan del fin de semana, porque llevaba chorizo con pango, fuet, sobrasada, que la sobrasada es como una especie de chorizo untable, muy típico de las Islas Baleares.
Y bueno, pues llevaba unas delicias increíbles. Claro, y casi nueve kilos, ocho kilos y pico para una semana, ¿no, Paco? Dependiendo de la cantidad de amigos que invitara, porque ya sabes, ¿no? Si invitas a tres, cuatro amigos, perfecto, pues tienes ahí para más días.
Pero con una familia grande eso te dura una tarde, de verdad. Sí, la verdad es que sí, ¿no? Invitas ahí a unos amigos, a la familia, empiezas a hacer bocadillos de chorizo, pones fuet para picar, la sobrasada para untar en pan, haces una fabada y esos nueve kilos, a ver, en un día no te los acabas, pero en una semana, con varias personas, te los puedes acabar. Aparte, claro...
Si tú tienes 9 kilos de embutido español en tu casa, en Estados Unidos, esa semana vas a tener muchos amigos, Paco. Sí, sí, por supuesto. Eso es como cuando tienes una piscina. Ya sabes que cuando tienes una piscina tienes muchos amigos porque todo el mundo quiere ir en verano.
Pues a este hombre quizás le pasaría lo mismo, ¿no? Todo el mundo querría ser su amigo porque no era la primera vez que hacía algo así. Este hombre era reincidente. Bueno, pues...
Claro, Roy. ¿Qué pasa? Que yo creo que este hombre no iba a España para visitar, no sé, la Sagrada Familia, el Palacio Real, la Giralda. Él no. Su principal objetivo siempre era comprar carne, embutidos, delicias españolas.
Claro, él era como una de estas personas que son mulas de los cárteles de droga, ¿no? Que llevan droga encima cuando viajan. Por ejemplo, van de Colombia a España y llevan droga, ¿no? Cocaína o lo que sea, o de Marruecos o de donde sea.
Pero él con el embutido. Entonces, él todas las semanas iba a España. Ah, no, vengo por turismo. Sí, sí, turismo, nueve kilos te llevas cada vez que vienes, Oliver.
Sí. Y porque no había más espacio en la maleta, que si no, incluso más. Pero bueno, de hecho, me estaba preguntando otra cosa. ¿Qué pasó después con ese embutido, con esa carne?
¿Qué hicieron? Claro, porque 9 kilos de embutido, la fiesta que deben de montar después del trabajo, los de las aduanas, tiene que ser increíble, ¿no? Acaban la jornada laboral y ya sacan ahí el pan, ponen el chorizo. Tienen que destruirlo, ¿no, Paco?
Por eso se lo comen. Si hay que destruirlo, me lo como y así lo destruyo. Claro, en teoría tienen que destruirlo. ¿Cómo? Ya es otra cosa. Porque yo cuando pienso en la destrucción de alimentos, pues básicamente consiste en tirarlos a un espacio autorizado para eso, ¿no?
Pero no. Ellos lo destruyen en su estómago. Claro, yo es lo que haría. Pero bueno, ahora ya en serio. Obviamente tienen que destruirlo de forma correcta con el procedimiento que sea.
Y creo que comérselo no está permitido. Por el momento, ¿no? Porque, joder, realmente... Podrían decirlo, ¿no? A ver, el agente de aduanas puede comerse el chorizo siempre que se lo coma entero, que haya una persona vigilando, que se lo coma todo para que no quede ningún desperdicio.
Es como una trituradora humana. Exacto, Roy, porque es una pena, ¿no? La comida no puede y no debe desperdiciarse. Entonces tiene que haber vigilancia.
Claro, si no, lo que pueden hacer es una barbacoa. Entonces pones ahí el chorizo o la carne en una barbacoa y si viene tu supervisor dice, ¿pero qué estás haciendo? Tienes que destruirlo. Y tú, sí, lo estoy incinerando.
Si te pillan, claro. Si no, cuando esté al punto, te lo comes. Sí. Bueno, Roy, pues ¿qué pasa aquí? Que el chorizo es el producto, es el alimento protagonista de hoy, de este episodio.
No solo por esta historia que acabamos de comentar, es que hay más, hay más historias. Sí, porque también leímos otro caso de un español que intentó meter jamón en Australia... Este caso fue hace unos cuantos años. O sea, el que hablamos antes, el del estadounidense, ocurrió hace unas pocas semanas.
Pero ya que cogimos ese caso, dijimos vamos a buscar más casos así un poco peculiares de personas que, pues por desconocimiento de las leyes aduaneras o porque querían meter comida de forma ilegal en el país, pues les pillaron con cierta comida que no estaba permitida. Y hubo un caso de un español que intentó meter jamón y algún producto más español, claro, en Australia. Y tuvo un problemón, Paco. Tuvo un problemón.
¿Qué le pasó? ¿Lo metieron en la cárcel? ¿Lo echaron del país? Pues algo así, ¿eh? Le metieron 2000 euros de multa y le quitaron el visado. O sea, dijeron, no, tú con esto...
Acabas de hacer algo tan grave que te piras a tu país. No te quiero ya mi país. Claro, ¿sabes qué ocurrió? Que llevó jamón del barato. Entonces, claro, el de aduanas dijo, ostras, estás intentando meter jamón en Australia, que está prohibido, estás incumpliendo la norma, muy mal.
Perón encima me traes jamón de 13 euros el kilo, el más barato del Mercadona. Ni siquiera es de duroc o de una buena raza ahí o un jamón de cerdo ibérico alimentado con bellota. Y claro, se enfadó. El de aduana se enfadó porque dijo, ya que te arriesgas, arriesgate bien.
Trae un jamoncito ibérico de 50 euros el kilo ahí con sus finas lonchas. Así que le dijo, para España te vuelves. No te queremos aquí en Australia. Dos opciones, Roy.
O la que comentas tú, la opción de que la gente de aduanas tenía un paladar exquisito, solo quería productos de calidad. O la opción que yo también estoy barajando es que ese agente fuera vegano.
Es otra opción, ¿no? Porque este joven español llevaba dos paquetes de jamón, un paquete de chorizo, uno de lomo y una cuña de queso. O sea que si la gente de aduanas era vegano, él no podría comer nada de eso. No decimos que lo fuera a comer, ¿eh?
Pero claro, dices, ostras, traes comida que para mí no lo es. Para mí es una vergüenza, claro. Bueno, y también antes hemos mencionado dos posibilidades, pero tenemos que añadir otra y creo que es simplemente la opción más realista o la más verídica. Y es que en Australia y creo que también en Nueva Zelanda son muy estrictos, tienen una estricta política de bioseguridad y control de aduanas.
Debido a que, bueno, pues buscan proteger su ecosistema, un ecosistema un poquito frágil. Claro, entonces, bueno, es verdad, ¿no? El chorizo es muy peligroso. Es un arma de destrucción masiva, ¿no?
Tampoco tanto, no exageres, hombre, pero... Bueno, tú te comes ahí un chorizo este que repite y luego... Vas corriendo al cuarto de baño, ¿eh? Claro, cuidado, ¿eh? Los chorizos...
No, ahora ya en serio, pues todos lo sabemos, ¿no? Al final, este tipo de productos pueden ser un riesgo grave para el país. Por ejemplo, en el caso de la carne también puede ocurrir que traiga enfermedades muy graves para los animales del propio país. Por ejemplo, en España, de hecho, hace un año o así, tuvimos un problema de peste porcina y un montón de cerdos murieron por esta enfermedad
Y claro, fue un problema porque era una enfermedad que se transmitía de forma muy rápida entre cerdos y eso causa millones de muertos entre los cerdos. Eso es un coste económico también muy grande. Y claro, tú imagínate que tú llevas un kilo de carne a otro país, resulta que esa carne luego la tiras a la basura y se la come un jabalí... Luego ese jabalí se pone enfermo, infecta a otros jabalís, luego eso pasa a los cerdos del país y ¡pum!
Mueren la mitad de los cerdos de todo el país, de todo Estados Unidos o de toda Australia o donde sea por tu bocadillo de jamón, Paco. O sea, porque querías comerte un bocadillo de jamón. ¡Qué persona tan egoísta, macho!
Mira lo que puede originar un humilde, un sencillo bocadillo de jamón o de chorizo o de lo que sea. Sí, sí, sí. Y a veces se inician así las cosas. En España hubo un problemón de la leche el año pasado con este tema, con la peste porcina.
Y volviendo al tema de Australia, también me habías dicho, Paco, que en Australia no solo se ponen como exigentes con el tema de la comida, sino también con las botas. Me dijiste que... Esto es un poco raro, pero que tienes que tener las botas limpias cuando llegas a Australia. Exacto, sí.
Las botas, las tiendas de campaña, diferente material deportivo. Todo tiene que estar perfectamente limpio y libre de restos de tierra, de barro, de semillas. Porque imagínate, si esos materiales llevan suciedad, pues puedes contaminar la tierra australiana. Claro, ensucias el país que lo tiene muy limpio.
Están ahí los australianos limpiando todos los días y vienes tú y me manchas el suelo, hombre. Bueno, bromas aparte, Roy. Una amiga del podcast, Robin, es australiana y me dijo que lo normal... No, no lo normal.
Estoy exagerando. Pero que no es raro ir descalzo por la calle o por el supermercado incluso. Que de vez en cuando puedes ver por las calles australianas a personas descalzas, sin zapatillas. Sí, de verdad.
Sí, sí. No sé cómo entender eso. No sé si son muy limpios los australianos porque tienen las calles muy limpias. O si son sucios, porque siempre están con los pies sucios.
A ver, los pies muy limpios no van a estar, ¿no? Pero tampoco pasa nada, ¿no? Eso al final depende un poco de la cultura. A mí me gusta ir descalzo. Me gusta mucho ir descalzo, pero por casa, claro, porque...
En España, si vas descalzo por la calle, te miran raro. Y dicen, se escapó del manicomio. Se escapó del manicomio. Claro, si estás en Australia y por lo que me dices es algo que más o menos está aceptado, pues a mí me gustaría ir descalzo por la calle, la verdad.
Por el supermercado, por el parque. Estaría bastante guay. También depende cómo estén esas calles, ¿no? Porque luego te clavas un clavo y no hace gracia.
Sí, sí. No, no, no hace gracia. No es algo muy gracioso. Pero yo me pregunto, Roy, ¿qué pasa? Entonces, ¿ellos van descalzos por la calle y luego cuando entran en la casa se ponen las zapatillas?
Es como el camino inverso. Claro, porque tú vives en Polonia y en Polonia lo habitual es que tú vas con tus zapatos, con tus botas, por la calle, llegas a casa y te las quitas porque están sucias, porque estuviste por la calle con esas botas. Entonces el australiano que va descalzo por la calle llega a casa y se pone unas botas. Sí, sí, porque las botas están más limpias que las plantas de los pies.
Claro, o quizás se lava los pies o quizás, bueno, quizás una suciedad ya que forma parte del pie. A mí me pasa, ¿eh? Cuando estoy varios días caminando descalzo por casa, tu pie adquiere una suciedad, Paco, que parte de tu piel ya.
Vale, Roy, voy a regalarte una aspiradora en las navidades o cuando llegue tu cumpleaños. No, pero porque también ando descalzo por el jardín, entonces todo suma, ¿no? Acabas al final con unos pies que pareces un hobbit.
Bueno, que de hecho con tantas capas de suciedad que tienes ya ni siquiera notas eso, un clavo que se clava ahí, ¿no? De hecho ocurre. Si tú andas descalzo con mucha, mucha, mucha frecuencia, tu piel se pone más dura y te afecta menos cualquier cosa del suelo. Claro, un clavo te sigue afectando, ¿no?
Creo yo. Pero bueno, pues una piedrita que a otra persona le puede afectar mucho, si tú andas descalzo con mucha frecuencia, no te va a afectar tanto. Y eso lo notas, Roy, cuando vas a alguna playa y en lugar de que haya arena, arena finita, muy agradable, pues hay piedrecitas. ¿Qué pasa?
Que si no estás acostumbrado a caminar descalzo, no vas a poder caminar por ahí. Vas a tener que ponerte unas zapatillas. Eso es lo que me pasa a mí. Sí, sí, ya lo sé.
No te lo iba a decir, pero me acuerdo hace unos años que fuimos a una playa y había unas piedras que tampoco... Y Paco estaba... ¡Ah! Y yo pensando, ¿pero qué le pasa a este hombre?
Porque tú estás acostumbrado. Tú, bueno, pues vives en un lugar costero. Entonces seguro que tenéis playas también de ese tipo. Paco, yo soy como un mono.
Yo soy como un mono. Ando descalzo. No me importan ese tipo de cosas. Bueno. Venga, seguimos. Ahora ya en serio, cuando bromeábamos de lo de que tienes que limpiarte los zapatos o las botas para entrar en Australia, es por el tema de la tierra, ¿no?
Porque al final puedes traer semillas o algún componente natural que puede afectar al ecosistema australiano. Entonces, tiene sentido que lo hagan. Paco.
Yo quería preguntarte, tú cuando vienes a España de visita y luego vuelves a Polonia, ¿qué te llevas? Porque al final hemos visto que los españoles o incluso este estadounidense que fue de visita a España, pues a esa gente le encanta llevarse jamón, chorizo, como embutidos típicos de España, que nos encantan a los españoles y también a los turistas, a los extranjeros. Entonces tú, cuando vienes a España, ¿hay algún producto que te lleves? Que digas, me gusta llevarme jamón siempre que vengo a España.
Depende, Roy, porque si viajo en Navidad, lo que pasa es que voy a dejar siempre un hueco bastante grande para que haya espacio para los mantecaos, los turrones, los polvorones. Y todos esos productos no son peligrosos para el país, para el ecosistema, para nadie o para nada.
Pero sí que son peligrosos para mí, porque luego engordo. Entonces, los productos que no pueden faltar en mi maleta son mantecaos, polvorones y turrones. Vale, entonces así te gusta venir en Navidad y comprar muchos productos navideños españoles. Sí, y no es que me vaya a comer todo eso yo, sino que también se lo voy a regalar a algunos amigos, familiares, conocidos de aquí, porque, oye, son productos típicos de España y a los polacos algunos de estos productos les gustan.
Oye, pues está muy bien. Pues mira, cuando yo vivía fuera de España, es una cosa un poco tonta, pero yo echaba de menos el tomate solís, el tomate frito. Bueno, Roy, déjame que me ría. No tienes un paladar muy exquisito.
Pensaba que me ibas a decir caviar o algo más elevado. A ver, el jamón también. Lo que pasa es que a mí antes no me gustaba el jamón. Ahora sí que me gusta, pero antes me gustaba menos.
Pero sí, el jamón o el queso, el chorizo, sí. Lo que pasa es que no lo como con tanta frecuencia. Pero el tomate solís, Paco, bueno, le llamamos tomate solís, solís es la marca, entonces realmente sería tomate frito. Pero bueno, de manera coloquial siempre decimos tomate solís.
Pero bueno, el tomate frito, ¿no? Que al final es como tomate triturado, pero al que se le echa azúcar y aceite de oliva. O aceite de girasol, depende. Pero bueno, a mí me gusta el que lleva aceite de oliva.
Y es como algo muy sencillo, pero que no es tan habitual encontrar en otros países. En otros países sí que encuentras salsas de tomate, que llevan tomate, azúcar y diferentes especias, pero no estos paquetitos pequeños que vienen como un tetabric y que usamos mucho en España para echar a espaguetis, para echar a... no sé, a todo, al arroz... Alguna salsa que haces, puedes echarle un poco de esto. Claro, quizá para un italiano será una vergüenza, porque ellos dirán pomodoro 100%, ¿no?
Y yo no, pomodoro 95% y azúcar. Bueno, pues me hace gracia que comentes esto, Roy, porque cuando vives fuera, cuando vives fuera de tu país, siempre, oye, pues te vas a acordar de la gente, de los amigos, de tus familiares, de algunos lugares, pero creo que te vas a acordar incluso más de la comida.
Esos sabores que relacionas con tu infancia o simplemente productos que te gustan y no son tan fáciles de encontrar en el país que te acoge. Así que en tu caso era el tomate, en mi caso los polvorones.
Y en el caso de amigos que tengo que viven fuera, cuando voy a visitarlos siempre me piden jamón y queso. Y de hecho, el último amigo al que fui a visitar me pidió dos kilos de queso. Se pasó un poco, ¿eh? Desde aquí se lo digo, Samuel, ¿te pasaste?
O sea, dos kilos de queso, joder, vale que me quedo en tu casa y tal unos días, pero dos kilos me pidió, ¿eh? No uno. Dijo, no, tráeme dos. Un kilo de este queso y otro kilo de este otro queso.
Y era queso del bueno, queso de calidad. Sí, sí, no era queso el barato, no, era un queso, pues no me acuerdo, un semicurado creo que era y un queso curado, que es una mezcla de quesos de vaca, oveja y cabra o algo así. Bueno, no recuerdo, pero bueno, del Mercadona, por supuesto, Paco.
Oye, que tampoco fue un mal negocio para ti, ¿eh? Que recibiste alojamiento gratis a cambio de queso. Sí, realmente no me puedo quejar. Lo que me hizo gracia es que este amigo vive en Países Bajos, Paco, que es un país conocido por el queso.
Entonces, claro, cuando mi amigo me pidió queso, dije, este tío se está pasando, ¿eh? O sea, vives en el país... Que vas a un pueblo y se llama Gouda, el pueblo. Vas a otro y se llama Edam.
Claro, los pueblos de donde vienen los quesos que comemos. Pero no, no. Él quería el queso de Mercadona. Todos los quesos que había en Países Bajos no le gustaban.
Pues, Roy, te recomiendo que cambies de amigos. Que cambies de amigos porque Samuel no se merece tu amistad, ¿eh? Nada, que va, realmente un gran tipo y al final por dos kilos de queso estuve ahí cuatro días en su casa, me comí todo lo que tenía en la nevera, nos llevó a ver Países Bajos, visitamos ahí diferentes ciudades, diferentes zonas, así que muy bien, la verdad, no puedo quejarme. Venga, Paco, vamos a ver más casos de gente que tuvo algunos problemitas en la aduana por intentar meter cosas que no debía.
Y hemos hablado de comida, pero ya dejamos el tema de la comida. Y vamos a hablar, por ejemplo, de la tecnología. Porque a veces también puede haber problemas si tú metes ciertos productos tecnológicos... Sin declarar.
O sea, al final, si tú lo declaras, no hay fallo. Tendrás que pagar unos impuestos o seguir unas normas, unos requisitos, pero no hay problema. ¿Qué pasa? Que a veces la gente quiere pasar algunas cosas o meter algunas cosas en un país sin declararlo, sin decir que lo lleva encima.
Bien, Roy, pues tengo un amigo que vive en Estados Unidos y él tiene varios amigos argentinos. Entonces, él cuando va a Argentina, como una o dos veces al año, lo que hace es que va con la maleta cargada de iPhones y de MacBooks.
Y no es porque por su trabajo necesite tantos dispositivos, tanta tecnología. No, no. Es que luego estos dispositivos se los vende o se los da a sus amigos de allí. Vale, entonces los amigos simplemente dicen, oye, John, cómprame el iPhone en Estados Unidos que sale más barato y me lo traes y te lo pago, ¿no?
No es que se lo regale. No lo sé. No lo sé. A mí, desde luego, todavía no me ha regalado ningún iPhone, ningún MacBook. No sois tan amigos, Paco. No sois tan amigos.
Sí, claro. Yo creo que luego se los pagan porque es mucho dinero llevar tantos portátiles, tantos iPhones. Y de momento no ha tenido mala suerte. Ninguna vez lo han parado en la aduana.
Pero creo que hay gente que hace eso precisamente porque puede haber un ahorro significativo para el comprador. Claro, creo que no es del todo legal. No digas el nombre de tu amigo Paco. Creo que no es legal.
Llamémoslo John o Oliver, un hombre así neutro. John el de los iPhones. Porque claro, es legal decir que lo llevas y ahí ya el de aduana dice, ah sí, llevas un iPhone, no te preocupes. Este es el impuesto de aduanas, esta es la tarifa de no sé qué, el IVA, el impuesto revolucionario y ya.
Claro, ostras, ahora vale un 40% más. Claro, ¿qué pasa? Que en algunos países, no conozco el detalle de Argentina, pero me imagino que seguramente tienen algunos impuestos a las importaciones y tal. En España ocurre, ¿no?
Si tú traes un ordenador, por ejemplo, de Estados Unidos, en Estados Unidos no pagas el IVA, el sales tax que le llaman, pero deberías pagar el IVA en España cuando llegas. ¿Qué pasa? Que, a ver, no somos tontos, ¿no?
Tú lo has dicho, deberías, deberías pagar, pero creo que nadie o casi nadie paga. Claro, ¿qué pasa? Que si tú llevas un ordenador es más difícil que te pillen, pero si tú llevas 20 ordenadores en tu maleta, los de aduanas no son tontos tampoco, ¿no? Dicen, oye, yo creo que este ordenador no es tuyo, yo creo que lo vas a vender.
Sí, claro. Bueno, al final no sé la cantidad con la que él suele viajar. No sé si viaja con 10 ordenadores o con 3. Ahí puede haber una diferencia importante, pero por supuesto al menos no hace lo mismo que el protagonista de la historia que tenemos a continuación, Roy.
Porque vamos a hablar de un hombre al que pillaron con 94 iPhones pegados a su cuerpo. 94 iPhones, no 3 ni 4, 94. Esto ya es pasarse. O sea, un hombre que intentó cruzar la frontera entre Hong Kong y la ciudad de Shenzhen con 94 iPhones pegados al cuerpo.
Esto ya fue hace unos cuantos años, no es una noticia reciente. Pero bueno, buscando diferentes casos así un poco extremos. Claro, resulta que en Hong Kong era un poquito más barato comprar los iPhones por temas de impuestos o aranceles o lo que sea. No conocemos las normas tributarias de Hong Kong.
Entonces se ve que esto es más o menos habitual. Hay personas que intentan pasar algunos productos. Claro, este hombre lo llevó al extremo. 94 iPhones pegados al cuerpo con cinta adhesiva, con cinta aislante y tal.
Pero claro, no coló. ¿Y cómo caminaba este hombre? Yo supongo que caminaba como Robocop, como un robot. Pues sí, y de hecho fue el motivo por el que lo detuvieron, porque cuando lo vieron caminar dijeron, ese tío camina muy raro, o sea, no mueve las piernas, no mueve los brazos.
Y yo me lo imagino al señor pues diciendo, no, es que estoy imitando a Robocop. Ven aquí, ven aquí, que te vamos a cachear. Y lo cachearon y claro, pues 94 iPhones. Y claro, tú imagínate que ese hombre dijese, oye Siri, y 94 Siris ahí hablando.
Y claro, Roy, es que no tenía excusa porque no pudo decir algo así como son regalos para mis sobrinos, para mis primos. No, no. Es decir, puede llevar tres o cuatro regalos, pero no 94. Sí, no cuela, Paco, no cuela.
Venga, otra historia, Paco. ¿Qué te parece...? La historia de un hombre, de un viajero, que en el aeropuerto de Milán Malpensa lo detuvieron porque llevaba 600 cartas Pokémon.
¿Qué te parece esto? ¿600 cartas Pokémon? No sé, ¿eran Pokémon agresivos, peligrosos? Claro, eran animales. No puedes traer animales al país, pero si son virtuales, da igual.
Paco, si fuera Australia, a lo mejor sí que lo prohibirían. No queremos ni animales reales ni virtuales. Somos muy estrictos con la protección a la fauna australiana. No, lo que pasa, Paco, es que resulta que estas cartas estaban valoradas en 27.000 euros.
Y claro, el señor o el chaval, no sé quién era, intentó colar o pasar estas cartas sin declararlas, sin pagar los impuestos. No es que sean ilegales en Italia, ¿no? Las cartas Pokémon. Pero claro, si tú traes unas cartas de otro país, creo que venía de Japón, tienes que declarar los impuestos por esos productos.
Sobre todo cuando cuestan mucho, ¿no? Pues no pasaba nada. Pero claro, 27.000 euros, Paco. Yo no sabía que costaban tanto estas cartas. ¿Y cómo se dieron cuenta los agentes de aduanas de que costaban 27.000 euros?
Porque, no sé, ¿tuvo mala suerte ese hombre y se encontró con un agente experto en Pokémon o qué? A ver, no sé cuánto ocupan 600 cartas Pokémon. Son cartas, no deben ocupar mucho, pero bueno, al ser 600 quizá llamaban la atención.
Pero, Paco, quería decirte que yo sé cuál es el Pokémon favorito de esta persona. ¿Sabes cuál es? Pikachu, Raichu, Mewtwo. Podría ser, pero no. Su Pokémon favorito es Charizard.
¿Sabes por qué? Charizard, sí. Ah, el dragón. Sí, sí, sí. El de fuego. Era como un dragón. Sí, era de fuego. Era Charmander, Charmander, Charizard. Soy un poco friki de Pokémon yo.
Pues era Charizard. Quizá en inglés se pronuncia de forma distinta, ¿no? O en Japón quizá lo pronuncian de forma distinta. Charizard. No sé. Hoy es el día de imitar acentos.
Hoy es el día de reírte de los otros. O quizás los otros se están riendo de ti. Claro. Es que en japonés mola mucho más cómo pronuncian los nombres, ¿no?
De todas las cosas de Pokémon, del manga y todo esto. Pero bueno, no sé cómo se pronuncia. En España decimos Charizard. Pues su Pokémon favorito es Charizard porque este hombre es un chorizor, un chorizo, un ladrón, un chorizo.
Bueno, era un juego de palabras así un poco malo, ¿no? Charizard. Y además hoy es el día de los chorizos. Claro, también. Entonces ya hablamos varias veces de los chorizos, pues aquí tenemos un chorizo, un chorizo.
Bueno, da igual, seguimos. Pero tenemos que decir que en España se dice que alguien es un chorizo cuando es un ladrón, cuando roba. Entonces, de manera coloquial, informal, decimos que un político es un chorizo si roba. Exacto.
Y recuerdo una anécdota. Que hace muchos años hubo una persona que en una papeleta, creo que era del PP, del Partido Popular, en una votación, en unas elecciones, en una papeleta dentro del voto metió una rodaja de chorizo.
Claro, era simbólico, ¿no? Metía la papeleta del PP para decir que eran unos chorizos, que eran unos ladrones. Pues resulta que... Cuando fue ese voto, claro, no sabían si se podía contar o no, porque una papeleta de un voto con una rodaja de chorizo dentro, ¿eso se permite o no?
Pues la persona, el representante del PP decía que sí, que claro, que ese era un voto para el PP, tenía que contar. Y los otros decían que no, que era como, te están llamando ladrón. Bueno, cada voto cuenta. En democracia cada voto cuenta, entonces espero que contaran ese voto.
No recuerdo al final si lo contaron o no, pero bueno, una anécdota así graciosa, ¿no? Entonces, ser un chorizo, ser un ladrón. Paco, te cuento otra historia así también bastante curiosa. Un pobre hombre tenía una pierna rota, entonces tenía la pierna escayolada.
Lleva una escayola protegiéndole la pierna. ¿Y te puedes creer que porque llevaba la pierna escayolada lo detuvieron en aduanas? ¿Cómo? ¿Cómo que lo detuvieron?
Es decir, tenía... ¿Una escayola? ¿Tenía la pierna escayolada? ¿Lo detuvieron sin hacer nada? Pues por la escayola. Le dijeron, con esa escayola no puedes entrar en España, además.
Esto fue en Barcelona. Pues me parece algo muy discriminatorio. Es decir, no puedes viajar si tienes la pierna rota. Sí, a ver, claro, ¿qué pasa? No te he contado un pequeño detalle, Paco.
Un pequeño detalle. Me lo imagino. Claro, resulta que la pierna estaba escayolada con cocaína. O sea, la escayola... Estaba hecha con cocaína. Una buena idea, ¿eh?
Porque claro, la escayola es blanca y tal. Entonces estaba toda rellena de cocaína, Paco. Pesaba casi 5 kilos la escayola. Claro, esa persona dijo, oye, si hago algo, lo hago bien.
Entonces no me voy a romper el dedo porque, oye, la escayola para el dedo o para la mano o para el brazo, pues ahí no va a haber tanto espacio para la cocaína. Entonces él decidió romperse la pierna. Es que esto es lo más gracioso de todo. La pierna sí que estaba rota de verdad.
O sea, no era una escayola falsa. La pierna sí que estaba rota. Ya me imagino ahí, venga, quiero meter esa cocaína en otro país. Entonces voy a romperme la pierna a propósito para que la historia sea más creíble.
Claro, porque si tú te pones solo la escayola pero la pierna no está rota... Quizá no caminas de forma muy natural para llevar la pierna rota. Entonces dijeron no, a ver, estamos arriesgando aquí mucho porque si nos pillan vamos a la cárcel muchos años, hay que hacerlo bien. Entonces se rompió la pierna.
Pero bueno, no le salió bien al final, ¿no? Porque le pillaron. Por suerte, por suerte, claro que sí. Bueno, pues creo que podemos ir dejándolo aquí, Paco.
Hemos hablado de diferentes historias curiosas de personas que tuvieron problemas en aduanas por meter lo que no debían en el país. Al final, lo mejor es quedarse en casa. Lo mejor es quedarse en casa. Ahí no vas a tener problemas con aduanas, problemas con contaminación ni nada más.
Claro, es que eso de viajar está sobrevalorado, Paco. Muchos líos, rellenar los formularios de aduanas, lleva usted no sé qué, sí, no. A veces no sabes lo que llevas. Entonces, Paco, esto a veces es muy complicado, el tema de aduanas.
Es muy complicado. Estoy de acuerdo, Roy. A partir de ahora, en la maleta no vamos a llevar nada más que ropa y algo de champú. Bueno, en mi caso champú no, en mi caso gel, porque estoy calvo y ya está, sin complicaciones.
Claro, lo mínimo posible. Mira a los australianos. Seguro que los australianos van descalzos porque cuando volvían a Australia de sus viajes les hacían limpiar los zapatos y claro, los australianos dijeron, pues vamos sin zapatos, qué rollo. Pero mi pregunta es, si vas descalzo en el aeropuerto en las aduanas de Australia, ¿te hacen limpiarte los pies?
Una buena pregunta. Quizá no puedes ir descalzo, no lo sé. Hay preguntas muy difíciles de responder, entonces vamos a preguntárselo a algún australiano la próxima vez. Claro.
Bueno, pues nada, Paco. Dejamos aquí el episodio. Cuídate mucho y hablamos la semana que viene. Un abrazo para ti. Un abrazo para John, que es nuestro amigo, el amigo del podcast, que nos ha dado esta idea para grabar este tema.
Y bueno, un abrazo para todos. Hasta luego. Hasta luego.