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2364. El árbol de la discordia, con Paco

Vocabulary

  • discordia discord, conflict.
  • ilusionado excited, enthusiastic.
  • aguafiestas killjoy.
  • en ruinas in ruins.
  • reticencias reluctance, reservations.

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Hoy hablamos episodio 2364, El árbol de la discordia, con Paco. Bienvenido a Hoy hablamos, el podcast diario para aprender español. Como siempre, hoy publicamos un episodio en abierto y otro episodio exclusivo para los suscriptores Premium.

En el podcast Premium, Rebelló, hablamos de una mujer que mintió al decir que fue superviviente del 11S. Puedes escuchar este episodio si te haces suscriptor Premium en hoyhablamos.com.

Ahora, en este episodio, Paco y yo hablamos de un árbol centenario en un pueblo que está causando problemas entre vecinos. Vamos con el episodio. Hola, Paco. ¿Qué tal?

Buenos días, Roy. Buenos días, queridos oyentes. Hoy me pillas ilusionado, Roy. Ay, qué bonito, ilusionado. Bueno, pues cuéntame, ¿por qué estás ilusionado, Paco?

¿Qué te ilusiona en esta vida? Me ilusionan muchas cosas, claro que sí. Me ilusiona hablar contigo ahora. Ah, qué bonito. Pero lo que más me ilusiona es la idea que tengo en la cabeza.

Estoy pensando en mudarme a un pueblo. Interesante. ¿Y por qué? ¿Por qué quieres mudarte a un pueblo? Bueno, porque aunque me gustan mucho las ciudades o algunas cosas de las ciudades, pero pienso que hay otras ventajas si te vas a vivir a un pueblo que esté cerca de la ciudad, como ya hemos comentado en algún episodio del pasado, tú y yo.

Entonces es una idea que tengo por la cabeza estos días. Bueno, pues Paco, con la historia que vamos a ver hoy, creo que se te va a quitar la ilusión. Se te van a quitar las ganas de irte a un pueblo porque... Hoy traemos una historia de conflicto en un pueblo.

Bueno, por favor, Roy, yo he empezado bien la mañana, quería empezar bien el día y ahora vienes aquí y eres un aguafiestas total, hombre. La verdad es que sí, soy un poco aguafiestas, pero este es el tema de hoy, Paco. Hoy hablamos de una pequeña disputa, un pequeño problema entre vecinos en un pueblo. Y es interesante porque, bueno, ya por el título del episodio de hoy, el árbol de la discordia, podemos ver que el problema es por un árbol, Paco.

Bueno, Roy, ya sea por la religión, la historia, un árbol puede ser problemático. Ya lo sabemos. Claro, como el manzano, ¿no? La manzana de Adán y Eva, ¿no?

Ahí fue el primer problema que provocó un árbol, ¿no? Los árboles los ves ahí tranquilos, parece que no dan problemas, pero cuidado con ellos, ¿eh? Nos pueden dar muchos problemas. Sí, sí, sí.

Un árbol puede ser traicionero, puede ser vengativo. Bueno, no, no, Roy. Creo que el problema no viene de los árboles. Somos nosotros los que creamos problemas.

Claro, al final los árboles, los pobres están ahí, no dan tantos problemas, pero somos las personas, ¿no? Y claro, con vecinos siempre a veces hay algunas disputas. Cuando tú tienes tu casa y bueno, tienes al vecino con su terreno, tú tienes tu terreno. A lo mejor hay un árbol que invade su parcela y le parece mal, ¿no?

Y se queja y tal. Pues bueno, hoy es algo similar, ¿vale? El problema de hoy es algo parecido a esto, ¿no? Personas que se quejan porque el árbol invade una propiedad.

Pero bueno, antes de hablar del problema de este árbol, Paco, vamos a hablar del protagonista de esta historia, de Alberto Sánchez, que es un arquitecto que hace casi 10 años se compró una casa en un pueblo de 250 habitantes en la comunidad de Aragón, en un pueblo llamado Used. Entonces él se compró una casa allí hace casi 10 años. Y no una casa cualquiera, ¿eh, Roy? Que se compró una casa-palacio del siglo XVII.

Una casa preciosa, claro, pero en ruinas. Ese es el problema, que la casa está en ruinas. Claro, porque tú cuando escuchas esto de casa-palacio del siglo XVII, suena a que Alberto Sánchez es multimillonario, es un jeque o una persona muy rica y llegó allí y compró una casa-palacio. Bueno...

Era casa-palacio en el siglo XVII. Hoy en día es una casa en ruinas. Es muy bonita, o sea, tiene una base muy buena, pero el trabajo que tiene ahí Alberto Sánchez... Cuidado, ¿eh?

Cuidado que de esta manera cualquiera, casi cualquiera puede tener un palacio, ¿eh? Que si te compras un palacio en ruinas de hace siglos... El problema no es ese. El problema no es comprar ese palacio.

El problema es el trabajo que hay detrás. Porque esa casa lleva cerrada desde 1965 y puedes imaginarte la cantidad de trabajo, de reformas que hay que ponerle ahí, ¿no? Claro, es que él es arquitecto. Entonces su idea era comprar esta propiedad, reformarla...

Y realmente no tiene una idea concreta sobre qué hacer con esta casa. O sea, él no la compró pensando, voy a hacer una casa rural, voy a montar un negocio o voy a vivir ahí. No, realmente, como él es arquitecto, pues la compró por pasión, por hobby. Dijo, ostras, esta casa es preciosa, tiene una base preciosa, puedo reformarla y, oye, recuperar patrimonio de este pueblo, un patrimonio histórico.

Pero claro, menudo trabajito tiene, Paco, porque lleva nueve años reformando la casa y los que le quedan. Sí, Roy, es que nos imaginamos que esa reforma va a ser eterna porque la hace sin ayuda él solo. El mismo es el que está reformando la casa y si lleva nueve años me imagino que estuvo como uno o dos años simplemente limpiando el polvo. Imagínate el polvo que se había acumulado desde 1965.

Sí, sí. Y recuperó un montón de documentos interesantes y telas y tal. Porque, claro, en esa casa había documentos, Paco, de hace 500 años. O sea, yo alucino con la gente guardando ahí la basura, ¿no?

que guardas documentos de hace 30 años, 40 años, dices, tíralos a la basura, porque ¿para qué quieres esos papeles de hace 40 años? Claro, cuando ya tienen 500 años, es un documento histórico.

Bueno, Roy, y casi que me daría miedo tocar la ropa que había en esa casa, porque es posible que esa ropa estuviera en contacto con la gente que tenía la peste negra, ¿no? Entonces, imagínate...

Claro, eso es curioso también, ¿no? Tú tienes ropa de hace 30 años en casa y dices, va, esta ropa vieja va para trapos, ¿no? Es decir, cuando la cortas en cachos para utilizarla para limpiar como trapos viejos, pero cuando tiene 300 años ya es una ropa histórica con un valor súper importante. Es lo que tiene, ¿no?

La historia. Bueno, pues eso, que sí, que él cuando llegó a esa casa, claro, supongo que los dueños tenían la casa, la recibieron por herencia y la tenían cerrada desde hace décadas y, claro, había tantas cosas, tanta basura y cosas que no son basura, ¿no? Cosas históricas, pero es como que ellos no se preocupaban por eso. Está ahí, está cerrada, yo te la vendo, pero con todo lo que hay dentro, ¿eh?

No la pienso limpiar. Bien, pues hay que decir una cosa y es que Alberto, el protagonista de este episodio, él es de ese pueblo. Él es de ese pueblo, aunque es verdad que ha estado viviendo varios años en Madrid, Nueva York, bueno, ha estado un tiempo fuera del pueblo. Pero él volvió precisamente, como has mencionado antes, hace unos 10 años para comprarse esa casa.

Claro, al final no es el caso de una persona que viene de fuera del pueblo. Y claro, a lo mejor a los vecinos no les gusta esto porque siempre hablamos que es muy idílico vivir en un pueblo. Pero a veces en algunos pueblos, bueno, puede haber un poco de reticencias a recibir gente de fuera. Y es gracioso porque cuando hablamos de gente de fuera no nos referimos a extranjeros.

Pero en un pueblo, si tú eres del pueblo que está a 20 kilómetros, ya eres de fuera. Sí, sí, sí. Exacto. Y de hecho, bueno, es que en ocasiones las personas que viven o que vivimos en las ciudades podemos ser un poco complicadas cuando nos vamos a los pueblos.

Porque vamos a quejarnos de que un gallo nos despierta por las mañanas o de que las ovejas de los vecinos huelen mal. Vamos a ser un poco delicados. Claro, a ver, y a veces pues hay pueblos que llevan años y años teniendo a sus vecinos de siempre, sus normas no escritas, ¿no? O sea, yo hago esto, tú haces lo otro.

Bueno, todo el mundo se lleva más o menos bien o convive. Y claro, a lo mejor llega alguien de fuera del pueblo y dice, bueno, yo tengo derecho por ley a hacer esta cosa, la voy a hacer. Y de repente alguien que vive ahí dice, oye, esto nunca se ha hecho así. Y tú dices, no, pero es que la ley me lo permite.

Ya, pero en el pueblo nunca hemos hecho esto, ¿no? Y ahí empieza a haber una disputa, ¿no? Porque a lo mejor tú tienes razón porque la ley te lo permite, pero en el pueblo siempre las cosas se han hecho de otra forma y al final se pueden generar disputas. Y otro detalle curioso, Paco, es que Alberto compró la casa mientras vivía en Nueva York.

O sea, él no estaba en el pueblo, sino que todavía estaba en Nueva York, pero como le avisaron de que se vendía esta casa, dijo, ostras, pues qué bien, es una buena oportunidad para mí, porque quería tener una casa para reformar poco a poco y tal. Entonces, mientras vivía en Nueva York, se compró la casa. Y te voy a contar, Paco, cómo hizo para...

Conseguí el dinero, ¿no? Para ahorrar el dinero suficiente para comprar una casa. Porque al final, oye, una casa tiene un coste más o menos elevado, ¿no? Entonces, claro, él vivía en Nueva York y para comprarse esta casa en este pueblo lo que hizo fue un día no tomó café en una cafetería en Nueva York y con lo que ahorró de ese café, de no tomarlo, ya compró la casa del pueblo, Paco.

Porque, claro, el café en Nueva York es muy caro, Paco. Tomar un café. Sí, sí. Con lo que se ahorró del café, bueno, no sé si la casa, pero al menos, Roy, unos cuantos muebles sí, ¿eh?

Sí, sí, te compras el bar. O sea, un café en Nueva York cuesta igual que el bar del pueblo. Bueno, Roy, es posible que estés exagerando un poco. No obstante, te digo que si algún día voy a Nueva York para conocer la ciudad, creo que voy a llevarme ya el café en la mochila.

Voy a llevarme al menos un paquete de granos de café y voy a hacer algo así. Claro, te llevas un termo con el café ya preparado y ya, bueno, te sale baratísimo el viaje, ¿no? Porque sí que es caro tomarse un café en Nueva York. Pero bueno, es una broma, ¿no?

Un poco exagerado, pero detrás de esta broma hay una cierta verdad también. Yo no sé cuánto pago por la casa, pero es obvio que no pagaría mucho porque era una casa en un pueblo muy pequeñito, típico pueblo de España vaciada...

Y la casa estaba en ruinas. Entonces, aunque fue una casa muy importante en su época, hoy en día ya no es una casa con tanto valor. Que aún así no se la regalaron, seguro. Porque la gente cuando va a vender algo, da igual que esté en ruinas, que la gente siempre pide bastante.

Es normal. Todo el mundo quiere ganar dinero, Roy. Eso es. Pero bueno, Roy, quería preguntarte dónde está el problema, porque de momento todo bien, ¿no?

Hasta aquí todo bien. Un hombre se compra una casa en un pueblo, en el pueblo de su infancia. No veo ningún problema. Eso es verdad. Entonces ahora hemos puesto como el contexto de la historia.

Y ahora viene el problema, Paco. El grave problema. Resulta que este hombre en su jardín tiene un nogal centenario, es decir, un árbol con más de 100 años de historia. Y está en su jardín.

Pero ¿qué pasa? Que está muy cerca de la calle. Está pegado al muro que da la calle. Y este nogal, este árbol, está causando muchos problemas entre vecinos, Paco.

Roy, no, no, un problema no. Podemos decir que se ha declarado la guerra en ese pueblo y no sé si guerra, no sé si guerra podríamos decir batalla porque es un pueblo de 250 habitantes, pero bueno, esa es otra historia. Y yo pensaba que me ibas a decir que había pasado algo más grave, ¿no? Un asesinato en el pueblo, un robo, una pelea muy grande entre dos familias.

Pero no, no, no. Los vecinos están en pie de guerra por culpa de un árbol, de un nogal. Claro, y ahora vamos a explicar el por qué está generando problemas ese árbol. Porque sí que podría haber casos en los que, oye, pues...

Por ejemplo, yo me imaginé que cuando llegó Alberto a este pueblo y compró la casa, dijo, voy a cortar el nogal, ¿no? Y claro, los vecinos, pues en pie de guerra, ¿no? ¿Cómo vas a cortar ese nogal que tiene 100 años de historia, más de 100 años, un nogal centenario? Eso ya es patrimonio de la humanidad, ¿no?

Un árbol tan antiguo. Para que tú tengas un nogal de 100 años, ¿cuánto tiene que pasar, Paco? Tiene que pasar 100 años, claro. De hecho, no creo que haya ningún vecino en el pueblo que estuviera vivo en aquella época.

Quizá alguno, no lo sé. Pero claro, yo me imaginaba una historia así, ¿no? Llega este chico que, bueno, había crecido en el pueblo, pero luego se fue. Y ahora que vuelve al pueblo, se compra una casa y tala el nogal centenario para poner una pérgola bioclimática.

De estas que están muy de moda ahora, ¿no? Una pérgola muy moderna para tapar el sol. Si ya tenías un nogal que te tapaba el sol, ¿para qué quieres una pérgola de metal, hombre?

Pero no, Paco, no es esa la historia. De hecho, es un poco al revés. O sea, los vecinos se quejan porque resulta que el nogal, como está tan pegado a la calle, una parte de la copa del árbol, de la parte de arriba del árbol, sobresale a la calle, a la vía, a la vía pública, y resulta que está tapando una farola, el alumbrado. O sea, esa luz de la calle, el nogal la está tapando un poquito, porque tampoco es que la tape completamente, por las fotos que hemos visto...

Pero como tapa la farola un poco, los vecinos dicen que eso es una vergüenza, que no se puede ver, que la cosa está muy mal, que hay que cortar esas ramas para que pueda alumbrar la farola. Y yo me pregunto, ¿en la calle, en esa calle, solo hay una farola? Es decir, si esa farola está un poquito cubierta, ¿los vecinos ya no pueden ver nada cuando pasan por ahí por la noche o qué?

No lo sé, es algo bastante absurdo, Paco, porque este es el problema, esta es la discordia. El árbol tapa un poco la farola, entonces córtame ese árbol. Pero oiga, que tiene 100 años de historia, me da igual.

La farola la pusimos hace 3 años, está nuevecita, y ese árbol es muy viejo, así que fuera el árbol viejo, hombre, y que ilumine la farola, que es muy bonita, y con su metal y sus luces LED...

Bueno, venga, Roy, que me quede clara una cosa. Entonces, los vecinos se quejan de que el árbol o parte del árbol tapa la farola. Entonces, la calle no está bien iluminada. Pero no me parece un gran problema, ¿no?

Podríamos mover la farola simplemente un poquito o podríamos cortar algunas ramas, no demasiadas. Eso es lo que pensaría cualquier persona, ¿no? La solución normal. Es decir, la farola... Bueno, el nogal tapa la farola.

Oye, si fuera un árbol cualquiera, pues podamos el árbol o incluso lo cortamos. Pero un nogal centenario, que está incluso inscrito en una lista de árboles como singulares, ¿no? Árboles de mucha importancia de la comunidad de Aragón. Pues no vamos a cortarlo y mejor movemos la farola, que es una pieza de metal...

Que hay millones en el mundo iguales, ¿no? Es una farola, joder, que no vale nada. La movemos. Además, yo vi fotos de la farola. Claro, yo pensé que era una farola enterrada, de estas farolas muy grandes.

Y pensé, oye, quizás es muy costoso mover la farola de sitio. Quizás vale mucho dinero hacer esa obra. ¿Qué va, Paco? Es una farola súper cutre que está puesta como atornillada contra un muro.

Ni siquiera está enterrada en el suelo. O sea... Mover eso no es muy costoso. Costará algo, pero oye, mejor mover eso que cargarse un nogal de 100 años.

Pero no, no. Los vecinos y el ayuntamiento también, que le da la razón a los vecinos, quieren que pode el árbol. No quieren que lo corte completamente, pero sí que corten todas las ramas que sobresalen a la vía pública. Y claro, Alberto dice que no puede hacer eso porque supone cortar un tercio del árbol y podría dañarlo bastante porque no es una poda ligera.

No es podar un par de ramas, sino que es podar una parte importante del árbol y el árbol puede sufrir. Vale, Roy, pues el árbol puede sufrir, pero también pueden sufrir los vecinos. Tú imagínate que eres uno de esos vecinos del pueblo que quieres ir a casa por la noche y cuando pasas por esa calle, pues ves que todo está oscuro y bueno, puedes caerte al suelo. Puedes caerte al suelo, darte un golpe en la cabeza.

Puedes morir por culpa de ese árbol. Claro, es muy peligroso. A ver, es importante que las vías estén iluminadas, ¿no? Pero a veces hay calles que no tienen mucha luz y, bueno, no es el fin del mundo.

Y esto es una farola, ¿eh? No hablamos de cuatro ni de cinco, es una. Pero bueno, Paco. Podría ser que la farola no fuese el único motivo, porque aunque el ayuntamiento dice que le piden que pode el árbol por eso, por la farola, en realidad Alberto recibió una carta al ayuntamiento con el requerimiento oficial, ¿no?

Ahí el ayuntamiento decía, oye, usted tiene que cortar este árbol por X motivos. Y resulta que ahí no hacían mención a la farola, sino que ahí insistían en que el árbol rozaba unos cables, las ramas rozaban unos cables. Entonces había que cortar esas ramas porque molestaban a los cables.

Y también el ayuntamiento dice que los frutos del árbol caen sobre la vía pública, caen en la calle. Y claro, los viandantes, los peatones, los vecinos... pueden pisar esos frutos, esas nueces, porque un nogal da nueces, y pueden caerse. Entonces, claro, el ayuntamiento le exige cortar todas las ramas que dan a la calle por eso, para evitar que caigan nueces en la calle y un vecino se tropiece con una nuez y se mate.

Porque, claro, las nueces son un arma de destrucción masiva. Roy, bueno, voy a hacer de abogado del diablo. Y es que una nuez en la calle, si la pisas por la noche y si tienes una edad avanzada, puede hacerte daño, ¿no crees?

A ver, yo sí, es verdad que si hay muchas nueces podrías tropezar, pero bueno, si vas viendo dónde pisas, ¿no? Claro, luego vas por cualquier calle de cualquier ayuntamiento de España y las aceras están con agujeros, están levantadas algunas baldosas. Pero luego, oiga, usted no puede permitir que su nogal suelte nueces en la vía pública porque qué peligro, ¿eh? Y luego vas a una calle y no tienes paso de cebra o las aceras no están bien adaptadas para las sillas de ruedas, ¿no?

A ver, a veces los ayuntamientos dicen cada tontería, Paco. Yo aquí soy un poco crítico con los ayuntamientos, ¿no? Que en algunas ocasiones hacen bien su trabajo, pero otras veces exigen unas cosas a los ciudadanos un poco absurdas, ¿no? Que no caigan los frutos a la calle.

A ver, tampoco pasa nada. Unas nueces gratis, unas nueces gratis que además, como he dicho antes, son muy saludables. Bueno, Roy, pues ni tú, ni yo, ni Alberto estamos de acuerdo con lo que pide el ayuntamiento y Alberto, que es el afectado en este caso, sugiere que cambien la farola de sitio. Lo que habíamos comentado antes y tampoco parece una tarea tan complicada, ¿eh?

Claro, lo lógico, ¿no? Pero lo curioso es la respuesta del ayuntamiento. Y el ayuntamiento dice que no pueden porque no se puede alterar el proyecto de alumbrado público. Y tú cuando ves la foto de la farola, es una farola.

O sea, proyecto de alumbrado público. No estamos en Nueva York. No es el Times Square, amigo. Es una calle de un pueblo de 250 habitantes que, por supuesto, este pueblo también tiene su valor.

Claro que sí. Pero el alumbrado público de este pueblo no parece tan complejo como para que no se pueda alterar, ¿no? Es como no podemos alterar esto. Luego tú ves en ciudades que alteran un montón de cosas porque al final algunas cosas hay que cambiarlas, ¿no?

Por el motivo que sea, pero en este pueblo no se puede alterar el proyecto alumbrado público. Podemos ver claramente, Roy, aquí el problema o lo que yo pienso que pasa. Y es que en esta pelea, como en muchas otras, la cuestión es quién se sale con la suya. Es decir, quién logra imponer su punto de vista o quién puede defender mejor su postura.

Bueno, como se dice en mi pueblo, ¿quién la tiene más grande? No sé si entiendes eso, Roy, y me da un poquito de vergüenza explicar esa expresión. Bueno, creo que se entiende. Es una expresión vulgar para decir quién lleva la razón.

Entonces, yo estoy de acuerdo contigo. O sea, al final el ayuntamiento no quiere complicarse la vida porque, uff, claro... mover las farolas de sitio, hay que gastar dinero, hay que llamar a alguien que haga eso, hay que hacer quizá algún procedimiento burocrático. Y no quieren hacer el trabajo, es así.

No quieren hacer el trabajo y no quieren tampoco pagar ese coste. Y Alberto, lógicamente, quiere proteger su árbol centenario. Y que realmente es bueno para todo el pueblo también. Es un árbol bonito, es un árbol centenario, pero parece que no a todos los vecinos les gusta este árbol y les gustan más las farolas a algunos vecinos, ¿no, Paco?

Oye, Roy, hay farolas muy bonitas. Esta no, esta es muy fea. Esta es más fea que una nevera por detrás. Es horrible, muy fea. La verdad, hemos visto la foto y no es una farola muy bonita, porque dentro de las farolas, el alumbrado público, el mobiliario urbano, hay un poco de todo, ¿no?

A veces hay cosas que son bonitas, están bien diseñadas. No, la farola era la más barata que encontró el ayuntamiento. No invirtieron mucho ahí. Pero déjame decirte, Roy, que el drama continúa.

La telenovela tiene un nuevo episodio aquí. Sí, ¿por qué? Cuéntame, ¿qué ha pasado? Lo último es que alguien ha rociado con herbicida el nogal. ¡Guau!

Sí, es decir, algún vecino ha tirado líquido a este árbol. Incluso alguna de las ramas ya se ha visto afectada. Parece que el árbol sigue más o menos bien, pero una rama o unas ramas se han visto afectadas.

La verdad es que está llegando un punto esta historia, ¿no? Que es un poco absurdo, ¿no? Porque uno no quiere podar el árbol, que puedo entenderlo. El ayuntamiento no quiere mover la farola de sitio.

Eso ya no lo entiendo mucho, pero bueno, ok, están en su derecho. Pero luego que un vecino llega al punto de voy a matar el árbol, joder, que es un árbol centenario, cabrón. O sea, ¿y por qué pasa esto, Paco? Claro, yo me imagino que hay gente que es muy tozuda, ¿no?

Que es como, pues el árbol le da igual porque no le importa ese tipo de patrimonio natural y ese señor o esa señora lo que quiere es poder ver en su calle y pues no le gusta el árbol. Que corte el árbol, que corte el árbol. Y da igual, no da el brazo a torcer, no puede tener empatía, ¿no? Por la otra persona, por entender que hay personas a las que sí les parecen bonitos los árboles.

No sé, no lo entiendo, Paco. Me parece algo absurdo. Roy, te digo, estoy empezando a sospechar que la tienen tomada con el pobre Alberto. Es probable que Alberto, cuando era niño, fuera un chico travieso que tirara piedras contra las ventanas de los vecinos, que pinchara las ruedas de los coches, no sé, que hiciera algunas travesuras y entonces ahora estos vecinos quieren vengarse de él.

Interesante, claro. Entonces tú sugieres que quizá hay un vecino que es el que la tiene tomada con Alberto, es el que está pues protestando mucho por esto, quizás el vecino que ha rociado con herbicida el árbol y ese vecino es que se acuerda de Alberto que cuando Alberto era pequeñito, cuando él estaba ahí en el pueblo, en su niñez, Pues le tiró, no sé, le tiró piedras a su ventana y le rompió la ventana. Y ese día el vecino dijo, ah, algún día te la devolveré, Alberto o Albertín, ¿no?

Porque como era pequeño, era un niño, le llamaba Albertín. Y ese señor dijo, algún día te la devolveré, ¿no? Y ahora 20 o 30 años después está cobrando su venganza. Totalmente.

Aquí cualquier buen escritor podría hacer de esto la novela del siglo. Una novela de venganza, de terror, de amenazas. Uf, aquí Stephen King... Podría inspirarse, ¿eh?

Él podría hacer un viajecito y cogería algunas ideas, ¿eh? Estoy de acuerdo. A ver, esperemos que esta historia no vaya más, porque por ahora, bueno, hay un conflicto vecinal, algunos vecinos están en contra de Alberto, ya ha habido un movimiento un poco agresivo al rociar de herbicida este árbol por parte de algún vecino, aparentemente...

Esperemos que no vaya más, porque claro, como la cosa sigue así de tensionada por este árbol, que parece un poco absurdo que todo sea por un árbol, pero bueno, podrían acabar intentando, no sé, dañar alguna propiedad de Alberto. El coche, ¿no? Lo típico, pinchar las ruedas del coche. Parece que yo estoy dando ideas a los vecinos.

Yo no doy ideas, pero es lo típico, ¿no? Empiezas a pinchar la rueda del coche al vecino o rayar el coche. Luego le tiras una piedra a la ventana y luego ya que le den una paliza. Es lo siguiente al pobre Alberto.

Bueno, la cantidad de historias que conocemos de la España rural o de estos pueblos pequeñitos. Que también hay crímenes en las ciudades, pero estos crímenes que hay de vez en cuando en los pueblos nos llaman mucho la atención porque en ocasiones empiezan por una pequeñita tontería y luego acaban en asesinatos. No sé si te acuerdas del crimen de Fago, que incluso creo que hicieron una serie de esta situación y es que hace quizás como unos 20 años.

El alcalde del pueblo asesinó a otro vecino y creo que era por un problema de tierras, un problema de que no se ponían de acuerdo con las tierras y, bueno, finalmente uno acabó en la cárcel y el otro en el cementerio.

Sí, y esto no es un caso aislado. A ver, no hay muchos casos, pero hay más de uno, ¿no? De asesinatos por temas de linderos, de terrenos, de derechos, de... Bueno, cosas que son como tonterías, ¿no? Eso es lo que nos sorprende, porque es lo que tú has dicho.

En las ciudades, claro que hay asesinatos y hay crímenes y de todo. Pero claro, cuando un pueblo, un vecino mata a otro por una disputa, por decir que mi terreno acaba aquí y el tuyo acaba ahí. No, el mío tiene un metro más que el tuyo. Es como para decir que mi terreno tiene 20 metros más, 20 metros cuadrados más.

Que dices, a ver, tampoco te va a cambiar la vida, no pasa nada. Pero ha habido casos de asesinatos por esto. A ver, Roy, 20 metros es un espacio suficiente para plantar bastantes tomates. Entonces puedo entender que haya asesinatos por eso.

Bueno, bueno, tanto como asesinatos no, pero hay muchos casos de denuncias. Eso sí, Rebeca tiene un familiar que trabaja de medidor de fincas. O sea, él mide fincas porque en el registro de fincas es como que a veces no están bien medidas y no vienen bien escrituradas. Entonces su trabajo es medir la finca para ver el tamaño real de esa finca.

Pues cada año tiene que ir a varios juicios porque hay vecinos que anuncian a su vecino porque dice que, oye, que el tamaño que tú dices que tiene tu finca no es verdad. Eso no es real y mi finca tiene más tamaño como por diferencias entre vecinos, ¿no? Por decir, oye, tu terreno no es así, sino que esa parte de tu terreno es mía. Dice que cada año hay varias denuncias a las que él tiene que ir.

Así que imagínate la cantidad de denuncias que hay por eso. Oye, pues tu familiar o el familiar de Rebeca hace un trabajo muy bueno para la sociedad porque si no fuese por él habría más crímenes todavía, ¿eh? Sí, sí. Él intenta medir y decir, bueno, yo creo que la medida real es esta, ¿vale?

Intentémonos llevar bien. Bueno, pues nada, Paco. Creo que podemos dejarlo aquí porque por ahora no tenemos más novedades. Todavía no sabemos qué va a pasar con este nogal.

El ayuntamiento sigue, pues, defendiendo su postura de que tiene que podar el nogal. Alberto, por supuesto, no quiere hacerlo porque está en peligro ese nogal. Si lo podas de forma muy agresiva, puede dañarse. Un nogal centenario.

Entonces, a ver qué pasa. Si en el futuro pasa algo más, esperemos que no sea grave, podemos hacer una segunda parte. Ojalá que no pase nada grave, Roy, y no tengamos una serie en Netflix u otra plataforma. El Nogal de Alberto, o La disputa del Nogal, o El Nogal de la discordia.

Tengamos la fiesta en paz, por favor. Esperemos que no, esperemos que no. Pero bueno, sería una buena serie, seguramente. Bueno, pues nada, Paco. Un placer como siempre.

Cuídate mucho y hablamos la semana que viene. Un placer, Roy. Un abrazo para ti y para todos y hasta la próxima.