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2339. El Desastre del 98

Vocabulary

  • Desastre del 98 Refiere a la crisis de 1898, derivada de la pérdida de las colonias españolas.
  • Guerra de los Diez Años La primera guerra de independencia de Cuba (1868-1878).
  • Política de Reconcentración Estrategia de Valeriano Weyler para reprimir la rebelión en Cuba, que resultó en una gran hambruna.
  • Carnicero Apodo dado a Weyler por la prensa estadounidense debido a su política de reconcentración.
  • Patronato Sistema legal que sustituyó la esclavitud en Cuba, manteniendo a los trabajadores bajo la dependencia de los terratenientes.

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Hoy hablamos episodio 2339, el desastre del 98. Bienvenido a Hoy hablamos, el podcast para aprender español cada día. Si escuchas este podcast cada día, tu español estará mejorando, eso está claro. Pero si quieres ir más rápido, hazte suscriptor premium.

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En España existe una expresión que usamos cuando queremos quitarle importancia a algo. Decimos, más se perdió en Cuba. Pues de eso que se perdió en Cuba es de lo que vamos a hablar en el episodio de hoy. Hoy hablamos del desastre del 98.

Nos sentíamos atraídos por el misterio. La vaga melancolía de que estaba impregnada esta generación confluía con la tristeza que emanaba de los sepulcros.

Sentíamos el destino infortunado de España, derrotada y maltrecha más allá de los mares, y nos prometíamos exaltarla a nueva vida. De la consideración de la muerte sacábamos fuerzas para la venidera vida,

Todo se enlazaba lógicamente nosotros, el arte, la muerte, la vida y el amor a la tierra patria. Este texto pertenece a Azorín, uno de los máximos representantes de la generación del 98 española.

Aquí nos habla de una España maltrecha, derrotada, herida. Y ese sentimiento no se le pasó con los años. Fíjate en otros grandes de esta generación, Miguel de Unamuno,

En los años 20 escribía en una carta una frase que se ha hecho famosísima. «Me ahogo, me ahogo, me ahogo en este albañal y me duele España en el cogollo del corazón».

Pues bien, hoy hablaremos de esta generación, sí, pero sobre todo vamos a conocer ese episodio conocido como el desastre del 98, que fue el causante, entre otras cosas, de la aparición de esta generación.

¿A qué nos referimos cuando hablamos del desastre del 98? Pues mira, oyente, con este término nos referimos a la crisis que vivió España en el año 1898. ¿Qué

Fue una crisis derivada de la pérdida de una guerra contra los Estados Unidos. Y esa derrota supuso además la pérdida de las colonias que España todavía tenía en ultramar, es decir, al otro lado del mar.

Estas eran Cuba, Puerto Rico y Filipinas. España en una guerra contra los Estados Unidos. ¿De verdad? Pues sí, oyente, así fue. Vamos a ver qué pasó, pero antes de ver exactamente eso, es necesario que nos situemos en el contexto de la época.

Estamos en la España de finales del siglo XIX. Nos encontramos un país que se debate entre la modernidad y la tradición. Un país profundamente desigual. Había zonas industrializadas, sobre todo en Cataluña y en el País Vasco.

Y había zonas que seguían siendo muy rurales. ¿Y quién gobernaba España en ese momento? Pues aquí hay que precisar una cosa, porque mucha gente se lía.

España era una monarquía y en el trono había un borbón, sí, pero era Alfonso XIII, que en 1898 era todavía un niño. Su padre, Alfonso XII, había muerto en 1885.

Así que quien ejercía el poder era su madre, María Cristina de Hasburgo, como reina regente. Era la época de la restauración, un sistema en el que dos partidos, conservadores y liberales, se turnaban en el gobierno de manera pactada.

Ese sistema daba una aparente estabilidad, no real, frente a años anteriores muy convulsos, marcados por décadas de pronunciamientos y guerras civiles. Pero no estaba favoreciendo precisamente la eliminación de aquellas desigualdades.

Y a todo esto tenemos que sumar que Cuba y Puerto Rico eran los últimos territorios coloniales españoles en América, Eran los únicos lugares donde no habían triunfado los movimientos independentistas. Esos movimientos que sí habían logrado que otros territorios dejaran de ser colonias españolas. Y el inicio de todo es que Cuba comienza su lucha por la independencia.

Este es el pistoletazo de salida. Pero antes de ver el movimiento independentista, entendamos una cosa. Cuba era unos grandes exportadores de azúcar de caña y de tabaco. Y todo ello se producía en grandes plantaciones donde trabajaban personas esclavizadas.

Gente que trabajaba sin cobrar absolutamente nada. Y ya sabes lo que pasa cuando juntas una mano de obra que no cobra con una demanda enorme. Sale un negocio muy lucrativo. En resumen, que Cuba daba mucho dinero para

en aquellos momentos. El caso es que Cuba se alza y entre los años 1868 y 1878 se produce la primera guerra en Cuba por la independencia, la llamada Guerra de los Diez Años.

España logró reprimir aquel alzamiento, pero no pudo eliminar los deseos de independencia de los cubanos. Así que tuvo que ir haciendo concesiones. Por ejemplo, en el año 1880 se aprobó una ley que abolía la esclavitud.

Ahora bien, ojo, porque tenía truco. Aquella ley sustituía la esclavitud por un sistema llamado patronato. Los amos pasaban a llamarse patronos, los esclavos pasaban a llamarse patrocinados, pero seguían obligados a trabajar para ellos.

Era como un sistema puente hasta llegar a la futura abolición, con la idea de proteger y compensar a los propietarios de las tierras y de los esclavos.

La abolición completa y de verdad no llegó hasta 1886. A todo esto, las exportaciones a Estados Unidos, que era un territorio que crecía por momentos, iban aumentando cada vez más.

Así que los estadounidenses, que seguían aquella famosa frase de América para los americanos, tenían verdadero interés en expulsar a España de ese territorio americano. ¿Y por qué? Bueno, había de todo. Es verdad que en la opinión pública estadounidense existía una indignación real por lo que estaba ocurriendo en la isla.

Y la prensa más sensacionalista se encargó de alimentar esa indignación. Pero también es verdad que pesaban muchísimo los intereses económicos y estratégicos, porque Cuba está muy cerca de Estados Unidos. En 1895 estalla la Segunda Gran Guerra por la Independencia de Cuba. la había organizado desde el exilio el gran poeta y pensador cubano José Martí, que años antes había fundado el Partido Revolucionario Cubano.

Buena parte del dinero de aquella guerra salió de los propios emigrados cubanos en Estados Unidos, sobre todo de los obreros del tabaco de Tampa y Cayo Hueso, que llegaron a donar el 10% de su sueldo.

De manera paralela, en 1896 estalla también una insurrección en Filipinas contra los españoles, dirigida por una organización nacionalista llamada Catipunan. Y Puerto Rico tenía igualmente su propio movimiento independentista, aunque bastante más débil. De hecho, en 1897 España le concedió un régimen de autonomía.

Vamos, que a España los problemas le venían por todos lados. La cuestión es que Estados Unidos se mete por medio en este conflicto. En 1896 España nombra nuevo capitán general de Cuba a Valeriano Weyler, que pone en marcha en Cuba la llamada política de reconcentración. ¿En qué consistía?

En obligar a la población campesina a concentrarse en pueblos controlados por el ejército, para dejar así a los rebeldes sin apoyos. El resultado fue terrible, hambre y una mortalidad enorme entre los civiles.

La prensa estadounidense lo bautizó como el carnicero y con ese nombre pasó la historia. Aprovechando ese clima, Estados Unidos se ofrece no solo como mediador, sino que además se ofrece a comprar Cuba a los españoles.

Cosa que, como te podrás imaginar, ofende hasta el infinito al gobierno español. De aquella época es la famosa frase que se le atribuye a Cánovas del Castillo, uno de los presidentes de la época, cuando decía que estaba dispuesto a defender Cuba hasta el último hombre y la última peseta.

Avanzamos y llegamos al momento clave, que es el 15 de febrero de 1898. El acorazado USS Maine había sido enviado a La Habana para proteger los intereses de los ciudadanos norteamericanos en Cuba. y aquella noche explota, se hunde y mueren 266 tripulantes.

El gobierno de Estados Unidos acusó a España de haberlo hundido. Hoy, sin embargo, la explicación más aceptada es que aquello fue un accidente, provocado probablemente por un incendio dentro del propio barco.

Pero da igual, en aquel momento tenían la excusa perfecta para sus planes. ¿Y qué planes eran estos? El inicio de la guerra entre Estados Unidos y España.

Vamos a llamarlo guerra, pero lo cierto es que la lucha fue muy desigual. España no tenía nada que hacer contra Estados Unidos. Era una gran potencia en ascenso contra un ejército y una flota completamente obsoletos. El primer golpe llegaría el 1 de mayo, con la derrota de la flota española en Filipinas, en la batalla de Cavite.

La derrota en Cuba era cuestión de tiempo y llegó el 3 de julio de 1898, frente a Santiago de Cuba. Ese mismo año, en diciembre, se firmó el Tratado de París. En él, España reconoció la independencia de Cuba, que durante tres años estaría bajo protección norteamericana. Asimismo, cedía a Estados Unidos, Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam, en el archipiélago de las Marianas.

Estados Unidos pagó 20 millones de dólares por Filipinas, lo que equivale a 800 millones de hoy. El resto de territorios fueron cedidos sin coste. Y pocos meses después, ya en 1899, España vendería al imperio alemán los últimos restos de su imperio colonial en el Pacífico, las Islas Carolinas, las Marianas y Palaus.

No era solo el fin de una guerra. Era el fin de una época, el final de un ciclo imperial de cuatro siglos de vida. Ya sabes, aquello que se decía en el reinado de Felipe II, en el siglo XVI, de «el imperio donde nunca se ponía el sol».

¿Qué consecuencias tuvo para España esta derrota? Hombre, no hay más que ver que lo llamamos desastre del 98 para darnos cuenta del impacto que tuvo para nuestro país.

Y es que aquí es donde radica la importancia de este episodio de nuestra historia. Las consecuencias fueron tanto materiales como psicológicas y políticas.

Hay que decir que las primeras pérdidas fueron humanas. Las cifras varían mucho según las fuentes, pero se habla de entre 50.000 y 60.000 muertos solo en el bando español. Realmente, la inmensa mayoría de ellos no murió combatiendo, sino a causa de enfermedades como la fiebre amarilla.

Luego están las pérdidas materiales, porque se perdieron los ingresos que provenían de las colonias. Pero quizá la mayor consecuencia fue la de un país entero con un sentimiento de humillación y derrota que no solo marcaría a los que lo vivieron, sino que marcaría también a las futuras generaciones.

Hablamos al principio de que España estaba gobernada por un sistema que tapaba carencias que estaban ahí y que tarde o temprano iban a salir a la luz.

Decíamos también que España era un país que no era ni moderno ni completamente atrasado. Pues bien, esta derrota puso al descubierto todas las carencias del sistema político. De esta manera surge lo que se conoce como regeneracionismo, un movimiento que pretendía, como su propio nombre indica, regenerar el país desde sus raíces más profundas.

Modernizar la agricultura, invertir en educación, acabar con el caciquismo, es decir, con el poder de esos hombres influyentes que controlaban los votos en los pueblos. Sus ideas influyeron en la política española durante décadas. De hecho, hay quien dice que este fue el origen o el germen de la Segunda República de 1931,

Aunque eso ya es una interpretación que los historiadores discuten. De este desastre surge también una generación de escritores e intelectuales que pusieron voz a ese sentimiento de todo un pueblo. La generación del 98.

Ellos se vieron obligados a reflexionar sobre la situación de España y sobre sus propios sentimientos ante la crisis que se estaba viviendo. Pero esa reflexión no era solo llorar o lamentarse por la mala situación, sino que también debatían y reflexionaban sobre el futuro del país. ¿Quiénes son los escritores que formaron esta generación?

Algunos de los más grandes que hemos tenido en este país, como Miguel de Unamuno, Azorín, Pío Baroja, Ramiro de Maeztu, Antonio Machado o Valle Inclán.

¿Cuáles son algunas de sus características? Pusieron el foco no en la historia típica, la de los reyes y las grandes batallas, sino en lo que Unamuno denominó intrahistoria, es decir, la vida cotidiana de la gente corriente,

esa que no sale en los libros. También se centraron mucho en el paisaje castellano y utilizaron un lenguaje sencillo que los acercaba al pueblo. Y sobre todo pusieron el foco en la crítica social y política, con un tono más bien pesimista y con una preocupación constante por su propio país. Eso sí, tampoco pensaban todos igual.

Con los años, algunos de ellos evolucionaron hacia posiciones bastante conservadoras y otros hacia posiciones claramente liberales o de izquierdas. Sus obras eran el espejo donde se podía mirar toda una generación y a día de hoy son un testimonio a nuestros ojos de de un sentimiento de todo un pueblo en un momento de crisis.

Si me permites, voy a terminar con unos versos de Antonio Machado, que dan buena muestra de la voz de esa generación del 98. Dicen así. «Ya hay un español que quiere. Vivir y a vivir empieza.

Entre una España que muere y otra España que bosteza. Españolito que vienes, al mundo te guarde Dios. Una de las dos Españas ha delarte el corazón». Así que, oyente, la próxima vez que escuches eso de más se perdió en Cuba, ahora ya sabes qué se perdió en Cuba.

Hasta aquí el episodio de hoy. Y ya sabes, si te gusta este podcast y el trabajo diario que hacemos, tu colaboración sería de gran ayuda. Para colaborar puedes hacerte suscriptor premium. Los suscriptores premium pueden escuchar el catálogo completo del podcast con todos los episodios publicados desde 2017.

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Pasa un buen día. Hasta mañana.