2325. El verano de los niños

Vocabulary

  • verano referring to the season and childhood memories.
  • campamentos summer camps, a common activity for children during the holidays.
  • aburrirse to be bored, a valuable experience for creativity and reflection.
  • libertad freedom, a key element of childhood summers.
  • playa beach, a common summer destination and activity.

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Hoy hablamos episodio 2325, el verano de los niños. Bienvenido a Hoy hablamos, el podcast para aprender español cada día. Tenemos más de 2.000 episodios en nuestro catálogo y publicamos un episodio del podcast Premium cada viernes. Este contenido está disponible solo para suscriptores Premium.

Hazte suscriptor Premium en hoyhablamos.com. Hola oyente, ¿cómo estás? Yo estoy muy contento. España ganó el mundial de fútbol y con este ya sumamos dos mundiales.

Es un día histórico para el fútbol español. Pero bueno, hoy no hablamos de fútbol. Hoy seguimos con el tema del mes. Y este mes estamos hablando de cosas típicas del verano.

En el episodio de hoy volveremos a los mejores veranos del mundo, los de la infancia. Hoy hablamos del verano de los niños. Vamos a intentar un ejercicio de regresión todos juntos. Oyente, cierra los ojos.

Intenta relajarte lo máximo posible. Y ahora te voy a pedir una cosa. Recuerda cuál ha sido tu verano más feliz. Puede que te venga a la cabeza ese verano en el que fuiste con alguien querido a ese lugar al que siempre habías querido viajar.

Os lo pasasteis genial. Y sí, ese fue un verano feliz. Pero espera, porque te voy a pedir que rebusques un poco más en tu memoria. Que me digas cuál fue tu verano más feliz de verdad.

Y con feliz quiero decir un verano de cero preocupaciones. Un verano en el que el reloj solo servía para saber cuánto faltaba para irse a la cama. Un verano en el que la palabra libertad existía en toda su magnitud.

Seguramente, para encontrar ese recuerdo, tengas que viajar a un verano de tu infancia. Porque, seamos sinceros, desde el momento en que somos adultos, ningún verano ha vuelto a significar verano con todas sus letras.

Es por eso que en este episodio del tema del mes vamos a hablar del verano de los niños. El verano no significa lo mismo para los niños que para los adultos. Y si nos ponemos más específicos, tampoco significa lo mismo para los padres que para los hijos.

La diferencia principal, que los niños tienen más de dos meses de vacaciones y los padres como mucho uno. Es entonces cuando llega la pregunta que se hacen todas las familias de cara a la conciliación. ¿Qué hacemos con los niños? ¿Qué

¿Cómo llenamos el tiempo libre que antes ocupaban el colegio y las extraescolares? Las respuestas a estos dilemas suelen ser parecidas. Llevarlos a campamentos, mandarlos con los abuelos, apuntarlos a actividades donde puedan pasar el tiempo o mantenerlos en casa entretenidos como se pueda.

Vamos, que cada uno se apaña como puede. Y sin juzgar a nadie, que esa no es para nada la intención, fíjate en lo que cuentan algunas encuestas sobre cómo ocupan su tiempo los niños españoles cuando están de vacaciones.

La actividad a la que más horas dedican es ver la televisión. Después viene el deporte. Luego jugar, tanto con aparatos electrónicos como con la familia. Y en último lugar, leer.

Y según la Asociación Española de Pediatría y varios informes sobre el uso de la tecnología, en verano los niños llegan a pasar hasta un 30% más de tiempo delante de las pantallas, con todo lo que ello implica. Pero dejando a un lado que cada familia se organiza como buenamente puede, hay algo que los expertos dicen que no conviene perder de vista. Para los niños también son vacaciones.

Ellos también necesitan descansar, desconectar y parar. Así que, si te parece, vamos a ver qué cosas debería poder permitirse un niño durante sus vacaciones de verano.

La primera cosa que tiene que permitirse un niño en vacaciones es jugar, en el sentido más amplio de la palabra. Desde juegos dentro de casa hasta juegos al aire libre, en la playa, en la piscina o donde sea. Parece una obviedad, pero muchas veces los niños están tan ocupados durante el año con deberes y extraescolares que no saben lo que es jugar sin límite de tiempo. Y esos juegos de verano traen consigo dos cosas que, si lo piensas, son fundamentales en esos recuerdos que tienes de la infancia.

Hacer amigos nuevos y no tener horarios. Todos hemos ido de vacaciones o de campamento y hemos conocido amigos nuevos. Amigos que duraron lo que duraba el verano, o que solo veías en los veranos, o que han llegado hasta la época adulta, si has tenido suerte.

Pero conocer a otros niños con los que jugar y divertirte fuera de tu entorno era y sigue siendo enormemente beneficioso. Ese aire fresco en el entorno social es sinónimo de verano.

Y olvidarse del reloj era el significado exacto de la palabra verano. Levantarte, desayunar y saber que solo tenías que volver a casa para comer, para cenar y listo. El resto del tiempo era tuyo, sin horarios y sin límites.

Algo fundamental que todos hemos tenido en la infancia y que sigue siendo básico para la educación de los niños y para el disfrute del verano es practicar actividades nuevas.

Actividades que suelen ir asociadas al verano. ¿Qué niño no ha ido a clases de natación durante el verano? Y de ahí salen muchos otros deportes de agua o actividades al aire libre.

Otra actividad muy veraniega. Ir en bicicleta a todos lados. Bicis es igual a verano. Eso es así. Decíamos que el verano va asociado a la libertad. Y esa libertad también significa poder asumir ciertas responsabilidades que durante el curso son más difíciles de asumir.

Me explico. Pongamos que unos niños que viven en una ciudad grande se van de vacaciones al pueblo con los abuelos. Por un lado, es más fácil que puedan hacer cosas solos en la calle, como ir a la tienda a comprar el pan y aprender a manejar el dinero.

Por otro, al no tener la prisa de ir al colegio, pueden ayudar a los abuelos a preparar el desayuno, cortar el césped o cualquier otra tarea que les permita adoptar ciertas responsabilidades.

Es decir, que libertad también significa madurar y crecer. Decíamos también que verano significa parar, y eso implica que el verano es el momento ideal para que los niños hagan eso que parece que ya no saben hacer, aburrirse. El aburrimiento les va a proporcionar más creatividad y más momentos de pensar y razonar, y eso les va a estimular.

Yo recuerdo que cuando era pequeño, los mejores juegos o las mejores ideas se me ocurrían en una tarde aburrida. Es más, muchos expertos coinciden en que para que un niño crezca con una mentalidad despierta y creativa, necesita tener tiempo de aburrirse.

Y si lo piensas, no es ninguna locura, porque con la vida que llevamos no echas de menos aburrirte un rato para dejar que la mente fluya libremente. Ese aburrirse y ese parar traen cosas que todo niño debería tener en su verano. Estar tirado sin hacer nada. Estar en el sofá después de comer, viendo una película o durmiendo una siesta larga.

Dejar que el cuerpo y la mente disfruten de no hacer nada. No sé tú, oyente, pero yo lo pienso y casi me emociono. Además, no tener todo el tiempo ocupado y no estar mirando el reloj da margen para estar con la familia y conocerse mejor.

Muchas veces, como adultos, tendemos a infravalorar a los niños. Pensamos que es mejor que se levanten rápido de la mesa o les damos un móvil para que no molesten y dejen hablar a los mayores. Pero lo cierto es que los niños tienen mucho que aportar y sorprenden cuando se les da espacio para hablar y expresarse.

El hecho de tener tanto tiempo libre puede dar lugar a cosas muy bonitas. Un desayuno lento en el que se habla. Una comida que se alarga en una sobremesa y que acaba, por ejemplo, en una partida de cartas o en un juego de mesa. Y todo eso hace que los niños se sientan valorados y escuchados.

De paso, de cara a su inteligencia emocional, aprenden a comunicarse, a escuchar y a practicar ese arte que se nos está olvidando. Tener una conversación.

Verano significa vacaciones para los niños, sí, pero eso no quiere decir que no se pueda seguir aprendiendo. Hay muchas cosas que entran dentro del ocio y que además les enseñan.

Ni que decir tiene que una de las mejores es leer. Y no leer solo libros que mandan en el colegio, sino leer por puro placer y sin límite de tiempo. Por eso, un plan que se puede hacer con un niño en verano es llevarlo a la biblioteca y dejar que elija él mismo los libros.

Eso no solo fomenta la lectura. También le enseña a cuidar un libro que no es suyo y a devolverlo en un plazo establecido. Una vez más, responsabilidad.

Visitar museos, ir a conciertos y hacer turismo también son cosas que se pueden hacer en verano. Está claro que lo puedes hacer en tu ciudad, pero también si te vas de viaje, porque todo viaje es cultura y aprendizaje para el niño y para su futuro. Si es posible, salir al extranjero sirve, además, para que los niños hablen en otro idioma y pongan en práctica lo aprendido durante el año.

Aunque ojo, tampoco hace falta irse lejos ni gastarse un dineral. Conocer nuevas culturas y otras formas de vida también se puede hacer muy cerca de casa.

Lo importante es que los niños salgan de su zona de confort y abran su mente más allá de ese pequeño círculo que suele ser su familia, su colegio y sus amigos.

Sea el verano como sea, pocas cosas hay más felices que ser niño y levantarse sin horario, desayunar, salir de casa a jugar, estar en la playa o al aire libre, comer sin prisa, descansar, seguir jugando y después de cenar, ir a un cine de verano, jugar a algo con la familia o simplemente tumbarse a ver las estrellas.

Y esa felicidad infinita que era quedarte dormido de puro agotamiento y que tus padres te llevaran a la cama en brazos. No sé tú, oyente, pero yo pienso en eso y se me viene una sonrisa enorme a la cara. Así que, oyente, si tienes niños cerca, quizá la mejor respuesta a la pregunta de qué hacer con ellos este verano sea también la más sencilla. Dejarles ser niños.

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Muchas gracias por escucharnos. Nos vemos en el episodio de mañana. Pasa un buen día. Hasta mañana.