All channelsHoy Hablamos · Fri, 10 Ju

2319. El robo de un Sorolla, con Paco

Vocabulary

  • Robo de un cuadro Refiere al tema central del episodio: el robo de un cuadro de Sorolla.
  • Sorolla Nombre del pintor cuya obra fue robada.
  • Vacaciones El contexto en el que se produjo el robo, aprovechado por los ladrones.
  • Ladrón El perpetrador del delito, mencionado varias veces en el diálogo.
  • Aire acondicionado Una sugerencia para disuadir a los ladrones, dada la calorosa época del año.

Full Transcripttap the text to seek

Hoy hablamos episodio 2319, el robo de un sorolla, con Paco. Bienvenido a Hablamos, el podcast diario para aprender español. Como siempre, hoy publicamos un episodio en abierto y otro episodio exclusivo para los suscriptores Premium. En el podcast Premium, Rebe y yo hablamos de cómo hacer que tu hijo coma más verduras.

Puedes escuchar este episodio si te haces suscriptor Premium en hoyhablamos.com. Ahora, en este episodio, Paco y yo hablamos del robo de un cuadro de un importante pintor español. Vamos con el episodio.

Hola Paco, ¿qué tal? Buenos días Roy, buenos días queridos oyentes, pues hoy me pillas un poco preocupado. Sí, cuéntame, ¿por qué estás preocupado? Porque me pongo a ver las noticias y hay robos, hay noticias de robos por todas partes, entonces yo ya no sé si irme o no irme de vacaciones porque no quiero que ningún ladrón entre en casa.

Es que es una buena época para los ladrones, ¿no? Nosotros cogemos vacaciones, pero los ladrones trabajan el doble durante las vacaciones. De hecho, los ladrones cuando viene el mes de agosto están en plan, uff, tengo una de trabajo ahora en agosto con todas esas casas vacías. Bueno, pero claro, estás preocupado porque, a ver, nos vamos de vacaciones, dejamos el piso, la casa vacía...

Y eso es un caramelito para los ladrones. Exacto. Los ladrones hacen su agosto, nunca mejor dicho, hacen su agosto, trabajan mucho y oye, pues de una manera u otra podemos decir que se merecen ese dinero que consiguen, ¿no? Porque se lo ganan, están trabajando con todo el calor de agosto.

Claro, claro. Tienen que formar un sindicato y defender por mejores condiciones de trabajo. Por ejemplo, no puede ser que un ladrón vaya a robar en una casa en Sevilla, por ejemplo, en agosto, y el ladrón entre en esa casa y no esté puesto el aire acondicionado. Eso no son condiciones de trabajo.

El pobre ladrón entra en una casa en Sevilla... Con el calor que hace, sufre mucho. Además, es un trabajo muy físico, ¿no? Tiene que rebuscar por todas las habitaciones, mover muebles, abrir cajones.

Esto no puede ser. Así que desde aquí, por favor, cuando os vayáis de vacaciones, dejad puesto el aire acondicionado. Por si entra un ladrón, que se sienta bien. Y algunas galletas, agua, que hay que hidratarse.

Imagínate entrar a robar en una casa de Sevilla con 40 grados. ¿Qué pasa, Roy? Pues estoy preocupado. Estoy preocupado, como te he dicho antes, porque aunque no tengo dinero en casa, igualmente estoy pensando en instalar alarmas y protegerme más porque es que hay noticias continuamente de robos.

Es verdad. Y hoy hablamos del robo de un sorolla, o sea, de un cuadro de un pintor español muy famoso y un pintor que tiene cuadros de millones de euros, ¿no, Paco? ¿Y tú tienes algún sorolla en casa, Roy?

Sorolla no tengo, Paco. Tengo ollas en casa y... Pero ollas tiene todo el mundo. Me refiero a sorollas. Cuadros de sorolla. Hay algunas ollas muy caras, de acero bueno, a presión.

También a veces viene de visita una monja que se llama olla. Sor olla. Uf, Roy, tus chistes habitualmente son malos, pero este se lleva el premio al peor.

Es el calor, Paco. El calor del verano me hace decir tonterías. Pero bueno, para quien no haya entendido el chiste, Sor es una forma de dirigirse a las monjas. Es como un tratamiento religioso.

Es como cuando tú dices Don Manuel, como para dirigirte de forma educada a una persona. En el caso de las monjas, en lugar de decir Oya... A ver, no es un nombre de una persona, Oya, pero bueno... El chiste es que es María, ¿no? Sor María.

Pues si se llama olla es sor olla. Un sor olla. Bueno. Venga, centrémonos. Centrémonos, Roy, y hablemos de este sofisticado robo. Porque, oye, yo creo que los ladrones tenían que ser muy buenos para robar un cuadro de sor olla.

Entonces, un robo de un cuadro que ya luego veremos el valor, pero bueno, un cuadro de Sorolla no es un cuadro barato, ¿vale? No es un cuadro que compras en el bazar o que compras en la calle a un pintor. Es un cuadro con un valor importante. Y Paco, es normal que estés preocupado porque este robo se produjo precisamente porque la familia dueña de este cuadro se fue de vacaciones.

Claro, entonces nos imaginamos que los ladrones aprovecharon que la familia estaba de vacaciones, la casa vacía y pensaron que era un gran momento para entrar en la casa y robar el cuadro. Así es, pero hacemos una pausa para publicidad. Alarma Securitas Direct. No dejes que...

Estoy de broma, ¿eh? No está patrocinado este episodio por Securitas Direct, Prosegur o cualquier alarma de estas, ¿no? Pero sería el típico anuncio que escuchas en la radio, ¿no? Me han entrado en casa y se han llevado mi sorolla.

Claro, es que no tenías una alarma, Maite. Bueno, y en este caso no funcionarían las alarmas estas compañías porque robaron el cuadro en la calle. Sí, sí, fue un robo muy sofisticado, ¿no? Pero bueno, vamos a contar la historia paso a paso.

Entonces, esta familia decidió irse de vacaciones, me voy de vacaciones, la casa queda vacía... Es ese momento en el que los ladrones aprovechan para robarte porque tú estás tranquilamente en la playa, ahí una semanita, pasándotelo bien, y tu casa está vacía y los ladrones ahí entran a robarte todo. Pero, claro, la familia ya sabe que esto puede ocurrir. Y esta familia no quería pagar una alarma, Paco, porque es mucho dinero.

Y dice, ¿para qué voy a pagar una alarma y proteger mi sorolla de cientos de miles de euros? Si puedo llevármelo a mi casa a las vacaciones. Entonces ellos decidieron llevarse el sorolla de vacaciones. Sí, sí, sí.

Metieron el sorolla en el maletero con la crema de sol, la silla de la playa, la comida, el bañador, todo lo que podemos imaginarnos que una persona o una familia se lleva a la playa. Y ahí estaba el cuadro al lado de todo esto.

Me parece una imagen bastante cómica, ¿no? O sea, una familia que es dueña de un cuadro sorolla importante y se va de vacaciones y se lleva el cuadro. Claro, se lo llevan por si acaso, ¿no? Por si acaso entran en casa, pues el cuadro tan valioso está conmigo.

Claro, Paco, esa era su idea, pero ¿qué pasó? Que cuando estaba metiendo todo en el maletero, en el coche... Metieron todo excepto el cuadro. O sea, no se olvidaron de la silla de la playa, no se olvidaron, no sé, de la crema de sol, no se olvidaron de la sandía, pero el cuadro de Sorolla, súper valioso...

Lo dejaron en el suelo, en la calle, además, porque si lo hubieran dejado dentro de casa, aún bueno, pero lo dejaron en la calle. Bueno, aquí se me ocurren varias preguntas, pero una de ellas, la que ya hemos comentado, pero ¿por qué alguien decide llevarse el cuadro o un cuadro a las vacaciones?

Es una buena pregunta. Porque, a ver, claro, la evidente o la que nos imaginamos es porque como tiene bastante valor, tienen miedo de que se lo roben, me imagino. Pero quizá hay otra explicación, ¿no? Quizá le tienen mucho cariño, Paco, y luego están en su casa en la playa.

No sé si se fueron a la playa, pero bueno, seguramente no. Si tú eres de Sevilla, en julio, ¿a dónde te vas? A la playa. Entonces, claro, le tienen mucho cariño y les da pena estar en la casa de la playa sin el Sorolla, que seguro que queda muy bien ahí en la pared.

Sí, y además Sorolla es uno de los maestros de la luz. Sus cuadros son muy luminosos, muy bonitos. Entonces, oye, en verano, en una casa, un cuadro así, con esa buena luz, esos colores, pues alegran, alegran la casa.

Sí, además es un cuadro que tiene una pintura así del mar, hay unos barquitos y tal. Entonces, claro, ese cuadro tiene que estar cerca de la playa, Paco. Así que te vas de vacaciones y te lo llevas para que quede ahí bonito. Es un cuadro bonito, la verdad.

Yo también me lo llevaría en las vacaciones. Entonces, ¿qué pasó? Roy, nos hemos quedado en que metieron todas las cosas en el coche, en el maletero, menos el cuadro.

Así es. Y cuando se dieron cuenta, ya era tarde, porque aunque volvieron, ya no estaba en la calle. Alguien se lo había llevado, ¿no? Alguien lo había robado.

Entonces, algo que me hizo gracia también en esta historia es que pusieron un cartel, bueno, varios carteles en la calle para informar a los vecinos y por si alguien lo había visto, ¿no? Y me hizo gracia la frase que pusieron en el cartel, Paco. Porque claro, tú imagínate que pierdes un sorolla. Tú pondrías en el cartel perdido sorolla con valor de 100.000 o 200.000 euros o el valor que sea.

Pondrías eso en el cartel. No, no lo pondría. Pondría algo así como perdido el cuadro de mi abuela que cuesta 20 euros y tiene valor sentimental. No cuesta nada.

Exacto. Pues ellos pensaron lo mismo que tú. Claro. Si tú pierdes algo muy valioso, prefieres no decirlo a la persona que lo encontró, ¿no? Para no darle malas ideas.

Entonces pusieron perdido cuadro de gran valor sentimental. Gran valor sentimental, ¿eh? Valor monetario, ni un euro. Pero es que quiero tanto este cuadro.

Tengo un sentimiento tan fuerte hacia este cuadro. Y normalmente ese tipo de carteles los pones en la calle o los ves en la calle cuando, por ejemplo, alguien pierde a su perrito. Entonces pones un cartel diciendo que se ha perdido tu perrito Chucho y que Chucho llevaba en la familia 20 años y que tiene mucho valor sentimental porque es un miembro más de la familia... Pero no pones eso con un cuadro.

A ver, Paco, seguramente sí que tenía mucho valor sentimental porque se lo llevaban de vacaciones, ¿eh? Hay gente que no se lleva el perro de vacaciones. Hay gente que deja el perro en un hotel para perros, ¿no? Que alguien cuide del perro mientras yo me voy de vacaciones.

Pero esta gente se llevaba el cuadro de vacaciones. Me los imagino paseando por el puerto con su cuadro ahí a la espalda o la mano... Mira, cuadro, mira Sorolla, el mar, ahora lo puedes ver.

Claro, Roy, es que para algunas personas los objetos pueden tener más valor, más valor sentimental, pueden ser más especiales. Mucha gente que se encariña con su coche.

Sí, sí, es verdad. ¿Qué pasa? Que suele estar un poco reaccionado el valor sentimental con el valor monetario también, ¿no? No siempre, ¿no? A veces la gente le da mucho valor a algún objeto, pero el objeto no vale nada, ¿no?

Pero bueno, aquí estaba relacionado lo sentimental con lo monetario también. Hay que ser justos. Pues hasta ahora, bueno, pues hemos hablado de una historia, Roy.

Una familia que se olvida del cuadro en la calle, que quería llevarse el cuadro a las vacaciones, pero finalmente pues no pudo hacerlo. Pero lo interesante de la historia llega ahora. Porque ahora es cuando entra en acción el gran Andrés Hurtado. Claro, la persona que se llevó este cuadro.

Y bueno, también hay que ser justos y decir que esto no fue un robo, ¿no? A ver, lo hemos pintado como un robo para darle un poquito de chicha al principio, para hacerlo así más emocionante. Pero bueno, se olvidaron el cuadro en el suelo, ¿eh? Que no vayan de víctimas.

Y tenemos que decir, Roy, que estamos hablando de esta historia porque se ha vuelto muy viral. Se ha viralizado la historia de Andrés Hurtado y el hurto, nunca mejor dicho, el hurto de este cuadro.

Exacto, porque este fue el hombre que se llevó el cuadro. Entonces, este hombre estaba de vacaciones en Sevilla. Él no es de Sevilla, es de Murcia, pero estaba allí de vacaciones. Iba camino de su hotel, dando un paseíto por la calle, caminando...

Y de repente vio a un grupo de chicos extranjeros algo mareados. Estas fueron sus palabras, ¿vale? Él vio a un grupo de chicos extranjeros algo mareados que tenían un cuadro en la mano y que lo dejaron en el suelo. Ese es el primer contacto que tiene Andrés Hurtado con el cuadro.

Entonces, Roy, ¿quiénes eran esos chicos? Si dice que eran unos chicos extranjeros algo mareados, entendemos que estaban un poco borrachos. Porque mareados no es porque te mareas con las curvas, con el coche. En este caso, Andrés se refiere o se refería a que estos chicos habían bebido antes.

Pero bueno, Andrés es un hombre muy educado. No quiere decir que estaban borrachos porque no lo sabía. Entonces, bueno, mareados. Un buen eufemismo de borracho.

Y no sabemos los detalles, pero bueno, yo me imagino que serían unos turistas borrachos, ¿no? Típicos turistas que vienen a España de fiesta, ¿no? A pasarlo bien aquí, con las cañas, el alcohol es barato, tal, buen tiempo. Me imagino que sería algo así.

No tenemos los detalles, pero bueno, imaginémonos que es algo así, ¿no? Entonces Andrés vio cómo tenían ese cuadro en la mano y lo dejan apoyado en el suelo y dice, a ver...

Esto es algo muy español también, ¿no, Paco? ¿No te pasa a ti? A mí me da un poco de vergüenza admitirlo, ¿no? Pero aquí a veces se dejan al lado de la basura cosas, cuadros viejos, muebles viejos, y yo a veces pues echo un vistazo, ¿no?

Porque digo, a ver, porque a veces alguien tira a la basura una silla que es vieja, Pero lo que para una persona es viejo y no tiene valor, quizá para mí sí que tiene valor. Porque digo, ostras, mira esa silla, qué guapa. La restauro y me queda perfecta en el salón.

Sí, sí, Roy. Y eso además es bastante sostenible, bastante ecológico, porque le estás dando vida a algo que iba directo a la basura. Sí, exacto. No lo hacemos porque sea gratis coger basura.

Pero bueno, sí, hay las dos ventajas, ¿no? Y además le das una segunda vida a cosas que se iban a desechar. Entonces Andrés es de los míos y dijo, a ver ese cuadro.

Además estando de vacaciones, que esto ya es vicio. Que estás de vacaciones, hombre. No estés ahí pendiente de si encuentras algún mueble, algún cuadro. Pero bueno, él no puede desconectar, no puede descansar.

Está continuamente buscando la siguiente cosa de la basura que pueda encontrar. Pues el cuadro ni siquiera estaba en la basura. Estaba simplemente al lado de un macetero en la calle. Y bueno, ¿sabes por qué Andrés decidió coger el cuadro?

No porque le gustase la pintura, no porque supiese o identificase que era un sorolla, sino que lo cogió porque le gustó el marco. El marco que era así, muy bonito, dorado. Entonces a él no le llamó la atención la pintura, sino el marco.

Y a ver, esto ha hecho mucha gracia, pero si tú ves la foto del cuadro, el marco es más grande que el cuadro, Paco. Entonces, aunque nos podamos reír de Andrés, en realidad tiene lógica, ¿no? Porque el cuadro es pequeñito y el marco es enorme. Entonces yo también hubiera visto ese marco y hubiera pensado, ¿qué marco tan bonito?

Le quito ese cuadro y lo tiro a la basura y pongo... Una foto de mis vacaciones en Sevilla. Pues Andrés, como vemos, le gustó muchísimo, le llamó mucho la atención el marco, lo cogió. ¿Y qué pasó?

Que dos días más tarde, porque esto sucedió el sábado y dos días más tarde, el lunes, Se dio cuenta, gracias a la inteligencia artificial, de que era un cuadro original de Sorolla, porque él antes, como decimos, pues simplemente había cogido el cuadro por el marco, pero no se había dado cuenta de que era un cuadro pues muy caro y muy importante.

Claro, él vio el cuadro, no dio mucha importancia, llegó a casa. Luego sí que vio que estaba firmado por Sorolla y pensó, ¿será original? Obviamente pensaría que no. Yo también pensaría, ¿será una copia, una imitación?

Siempre hay muchas copias de muchos cuadros famosos. Pero cuando se pasó a la inteligencia artificial, pues le dijo, ojo, cuidado, que puede ser un Sorolla original. Y claro, en este momento, Paco, ¿qué hizo Andrés? Pues devolverlo, ¿no?

A la policía. Tienes posiblemente un original de Sorolla perdido, lo devuelves a la policía, ¿no? No, no, no, Roy. ¿Cómo que no? Lo que hizo él fue coger el cuadro e irse rápidamente a Murcia, a su ciudad natal.

Claro, él ya canceló las vacaciones, ¿no? Dijo, ostras, que tengo un original de Sorolla, me voy ya. A lo mejor tenía dos semanas más de vacaciones, pues él no, él dijo, me voy. Y dejó a la familia también, ¿eh?

Él estaba con la familia y la dejó allá abandonada. Bueno, estamos bromeando, ¿eh? Yo no sé si volvió antes de tiempo, pero sí que es verdad que él, cuando se dio cuenta de que era un sorolla original, o bueno, que podría ser un sorolla original, no lo sabía, no lo devolvió y luego pues volvió a Murcia y se llevó con él el cuadro. Él no se lo olvidó, ¿eh, Paco?

Los dueños sí, pero él no se lo dejó en la calle al meter las cosas en el coche. No, no, no. ¿Y sabes qué? Que cuando llegó a Murcia no perdió ni un minuto y rápidamente se puso en contacto con una casa de subastas para ver, claro, cuál era el valor del cuadro.

No perdió el tiempo. Claro, el número de policía no lo sabía, pero el número... De Christie's o como se llame, ese ya lo tenía memorizado. Andrés, desde que salió de Sevilla ya tenía memorizado el número de la casa de subastas para llamarlos, para enviarles fotos del cuadro y efectivamente les envió unas fotos del cuadro y le dijeron que era un original y que valía unos 150.000 euros.

Vale, bueno, es mucho dinero, pero yo pensaba que estábamos hablando aquí de un cuadro de millones. Pero no, no, 150.000 euros, que no es poca cosa tampoco, ¿eh? Sí, a ver, hemos querido dejar un poco de suspense hasta el final, ¿no? Porque no es lo mismo un millón de euros que 150.000 euros.

Pero bueno, igualmente son 150.000 euros, ¿eh, Paco? No... No es un cuadro de tu hijo, que sí, le tienes mucho cariño al hijo, pero a ver. Pues Andrés, cuando se enteró de eso, cuando supo que el cuadro valía como unos 150.000 euros, lo que hizo fue reservar las siguientes vacaciones y no para irse a Sevilla o a Málaga o a Huelva, no, no.

Para irse a Hawái. Hombre, con 150.000 euros hay que ya pensar a lo grande. Obviamente estamos bromeando, no hizo eso, pero bueno, yo sí que creo que ya estaría contando los billetes en su cabeza. Todos lo haríamos, ¿no?

Que otra persona no le dio ningún valor porque decidió tirarlo en el suelo como esta mierda ya no la quiero. Y yo me lo he encontrado y ahora vale 150.000 euros. Ya estaría pensando todo lo que iba a hacer con ese dinero. ¿Qué pasa Roy?

Que la historia no acaba bien para él. La historia acabó regular porque lamentablemente para Andrés tuvo que devolver el cuadro. ¿Por qué? Porque un día después o unos días después vio una noticia de un robo de un cuadro de Sorolla en Sevilla.

Entonces el país, el mundo, los principales periódicos de España empezaron a hablar de este posible robo. Y bueno, pues Andrés se asustó y lo que hizo fue llamar directamente a la policía. Me imagino Andrés, la primera vez que vio esa noticia, roban un sorolla en Sevilla. Y Andrés pensando, qué casualidad, yo me he encontrado también con un sorolla en Sevilla.

Se pierden muchos sorollas en Sevilla últimamente. Está la cosa muy mal. Tú imagínate, él ya pensando en sus vacaciones en Hawái y le llegó una notificación al móvil, como decimos, porque los medios de comunicación empezaron a hablar de este robo.

Y se asustó. Se asustó entonces, dijo, voy a cancelar las vacaciones. A ver, seguro que le ocurrió lo típico, ¿no? Al principio ves eso y piensas, será otro.

Es como las fases del duelo, ¿no? Pues esto fue lo mismo para Antonio. Primero la negación. No es el mío, es el de otra persona. Será otro Sorolla. Porque hay muchos.

Hay muchos Sorollas en este mundo, ¿no? Sorolla no pintó solo un cuadro, Paco. Pintó muchísimos. No será justo el que me encontré yo. Qué casualidad. Él quería negar la realidad porque, oye, por supuesto, como dices, hay muchos sorollas.

Y claro, luego ya viene la ira, el enfado, ¿no? Cuando se da cuenta de que sí, de que es su sorolla y ya se enfada, ¿no? ¿Por qué me ha ocurrido a mí? ¿Por qué tendré tan mala suerte?

Luego ya viene la negociación, Paco. Empiezas a pensar, bueno, quizá si hablo con ellos dejan que me lo quede o me dan la mitad del valor del cuadro, ¿no?

Oye, si vale 150.000 euros y yo lo encontré, dame 70.000, ¿no? Y no, no sucedió eso. No, no, no. Luego ya vino la depresión, ya se puso triste y luego por último la aceptación y ya llamó a la policía y dijo...

Que lo encontré yo, que no lo robó nadie. No os inventéis historias. Yo me lo encontré en el suelo. Estaba allí tirado. Entonces, tampoco acusemos a Andrés de robar porque no es verdad.

Él no robó nada. Él encontró un cuadro en el suelo. Precisamente. Él encontró un cuadro, entonces llamó a la policía, dijo que la noticia no era cierta porque todo el mundo estaba hablando de ese robo, de la desaparición de ese cuadro.

Y él dijo que el cuadro no lo había robado, que lo tenía él en su casa y, como dices, pues que lo había encontrado tirado en la calle. Claro, y a mí esto me da un poco de rabia, Paco, porque te acusan de robar algo cuando tú te lo encuentras en el suelo, ¿no? Eso me pasó a mí en el Louvre. Yo me encontré una piedra allí tirada y dije, pues me lo llevo a mi casa.

Ay, no, que esto es del siglo no sé qué, pero ¿qué me estás contando que lo tienes ahí tirado, hombre? Y hay 40.000 cosas aquí cogiendo polvo, que no le dais valor, hombre. A lo mejor simplemente bajaron el cuadro de la Mona Lisa para limpiarlo y tú te lo encontraste ahí en el suelo y ya luego la gente diciéndote que eres un ladrón.

Claro, es decir, si lo tienes ahí tirado en el suelo, pues hombre, no es un robo, es... Trabajo público, ¿no? De hecho, se paga a trabajadores del ayuntamiento para recoger basura y recoger objetos que la gente deja. El punto limpio, que le llaman.

Entonces, bueno, ahora ya en serio, pues no podemos acusar a Andrés de haber robado porque él no era consciente de que ese cuadro sí que tenía un dueño. Él pensaba que el dueño no le daba valor y decidió tirarlo. Esto es como los programas estos de subastas o de que alguien va a un sitio donde compran cosas y vende algo por muy poco dinero y luego tú dices, ostras, eso vale muchísimo dinero y lo compras barato, pero sabes que vale mucho más. Eso es, Roy.

Y bueno, volviendo a la historia de Andrés, tenemos que decir que aunque él se puso un poquito nervioso, la policía lo tranquilizó, le explicó que podría ser un delito de hurto, no un robo, ¿sí? en un delito de hurto. Y lo curioso aquí es que su apellido es Hurtado. Fíjate qué conexión.

Un delito de hurto y su apellido es Hurtado. Entonces, bueno, él se quedó un poquito más tranquilo después de esta llamada. Sí, y además, como él no era consciente de que estaba hurtando... Claro, si tú eres consciente, sí que es diferente. Aquí ya tendríamos que hablar con los juristas.

Nosotros no somos muy expertos en esto, solo un poquito. Entonces, claro, tú imagínate que Antonio estuviese viendo cómo la familia está metiendo todo en su coche. Esta familia, los dueños del Sorolla están metiendo todo en el coche y Antonio los está observando. Imagínate que esa fuera la situación.

Ya sería distinto porque si Antonio los estuviera observando mientras hacen las maletas, Y luego ve cómo se van y dejan el cuadro en el suelo y ahí Antonio lo coge. En ese caso sí que sería un hurto porque Antonio sería consciente de lo que está haciendo. Está viendo cómo una familia se ha olvidado un cuadro en el suelo y él se lo queda.

Entonces es un hurto. Pero claro, si tú te lo encuentras, el cuadro te lo encuentras en el suelo, no sabes de dónde viene, no sabes qué ha pasado y piensas que alguien lo ha tirado porque no le da ningún valor, como cuando yo cojo sillas en la basura, ¿no?

Pues bueno, yo creo que no es un hurto, ¿no? Ya supongo que no lo van a acusar de nada porque al final el hombre no tuvo ninguna intención mala, ¿no? Bueno, pues aquí, Roy, nos preguntamos o nos estamos preguntando tú y yo antes... ¿Por qué ha llamado tanto la atención esta historia?

A nosotros y a millones de españoles que han seguido esta historia desde el comienzo, desde que los medios de comunicación hablaron de ese robo. Entonces, ¿por qué? ¿Qué piensas? A ver, a mí una de las cosas que me hizo bastante gracia de la historia...

Fue cómo la familia dueña del cuadro perdió el cuadro, ¿no? A mí ese detalle sí que me pareció flipante. Y luego, bueno, toda la historia de Andrés. Pero claro, cuando leí que la familia perdió el cuadro porque se lo llevaba de vacaciones, claro, me hizo mucha gracia la frase, ¿no?

Sí, me iba a llevar el cuadro de vacaciones y me lo dejé en la calle. Y además, claro, un cuadro tan valioso, dejártelo olvidado y no olvidarte otras cosas que no son tan valiosas como el bañador, por decir algo. Pues prioridades en la vida, ¿no, chico? En la lista de comprobación, ¿no?

Haces la lista para ver qué llevas y qué no. El sorolla tiene que ir primero, por favor. Sí. Pues yo creo que esta historia se viralizó tanto porque, bueno, es que Andrés tenía una forma de explicar las cosas, de hablar una forma muy graciosa.

También cuando invitó a los periodistas a su casa... Y él estaba mostrando ahí el cuadro encima de una tabla de planchar. Bueno, pues se podía ver lo natural que era todo, incluso el desorden que había en su casa, su forma de vestir, que llevaba una camiseta muy, vamos a decir, peculiar, con unas palmeras. Entonces creo que Andrés podría ser un personaje muy adecuado para cualquier película de Pedro Almodóvar.

Sí, la verdad, un buen personaje, Andrés. Porque claro, a ver, si van a venir los periodistas a tu casa, Antonio, recoge un poco la habitación, limpia el suelo, ordena las cosas. Yo también soy desordenado, no pasa nada, todos lo somos. Pero cuando viene alguien a mi casa, yo ordeno.

para que no vean la realidad. Pero él no. Él es un tío transparente. Él deja pasar a toda la prensa nacional a su casa y ni siquiera ha recogido la ropa del suelo.

Hay una foto ahí que tiene unos cajones abiertos con la ropa por fuera Si pintasen un cuadro de Andrés, Paco, sería un cuadro costumbrista porque es como un personaje muy folclórico de España. Claro, es que Andrés nos ganó a todos por ser tan natural, tan campechano, tan humilde.

Y creo que ese tipo de personalidad llama la atención. No estamos acostumbrados a que haya gente así en la prensa. Sí, y claro, cuando tú ves la imagen de Andrés sujetando el sorolla, un cuadro tan importante, con ese marco así tan solemne, y ves la habitación de Andrés, toda desordenada. Andrés con su camiseta sin mangas.

Una camiseta bastante hortera, hay que decir, ¿eh? No es por criticar, pero un poquito fea. Pero sí, sí, es horrible, horrible. Es como verde fosforita.

Tenéis que ver la foto, oyentes, ¿vale? Vosotros buscad la información de esta noticia y veréis la foto de nuestro buen amigo Andrés, que parece un buen personaje. Y claro, es que tiene algo esta historia, ¿no? Es una historia como muy atractiva.

Como te he dicho antes, Almodóvar creo que está perdiendo el tiempo. Si no contacta con él, ahora mismo ya, para que sea un personaje en su próxima película, porque, oye, tiene de todo esta historia. Y además nos gustan las historias que tienen un final feliz. Así es.

Y además esta historia es bastante costumbrista, ¿no? Y del folclore y tal, porque llega al punto en el que Andrés es imitador de Lola Flores. O sea, imagínate lo costumbrista que es esta historia, ¿no? De un señor así muy campechano, muy natural y tal, que hasta es imitador de Lola Flores.

Sí, se viste, entonces canta de manera profesional o qué? Sí, sí, sí. De hecho, en la imagen donde sale con el cuadro hay un maniquí con un sujetador, creo, o algo así, y me imagino que es porque es parte de la ropa que él se pone para imitar a Olaflores.

Entonces, bueno, una historia muy peculiar, la verdad. Roy, a ver si el verano nos depara más historias refrescantes, más historias de este tipo, ligeras y con estos finales que estamos siempre cansados de ver noticias tristes, noticias trágicas. Y entonces ahora estas historias nos ayudan a pasar el verano y este calor de una manera más ligera. Sí, una historia muy feliz porque al final la familia dueña del cuadro recuperó el cuadro perfecto, intacto, sin problemas y

Y Andrés ha salido en los medios de comunicación, se le veía contento, la verdad, de hablar con tanta gente. Parece que le gusta, ¿no? O se le da bien estar ahí en el foco mediático. Entonces yo creo que todos estamos contentos.

Pues felices, felices todos. Nos quedamos todos satisfechos, felices, pero lamentablemente ya llega el momento de la despedida, ¿no? Ahora ya llega el momento de la tristeza. Nos vamos, Paco.

Bueno, pues nada, un placer como siempre. Cuídate mucho y hablamos la semana que viene. Un abrazo para ti y para todos. Hasta luego.