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2317. Los Sanfermines

Vocabulary

  • San Fermín El nombre del santo al que se dedican las fiestas, considerado el primer obispo de Pamplona.
  • Encierro La carrera de personas delante de los toros por las calles de Pamplona, una de las partes más famosas de las fiestas.
  • Chupinazo El cohete lanzado desde el ayuntamiento que marca el inicio oficial de las fiestas de San Fermín.
  • Mozo La persona que corre delante de los toros durante el encierro.
  • Gora La palabra vasca que significa "¡Viva!" utilizada en la canción del chupinazo.

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Hoy hablamos episodio 2317, Los San Fermines. Bienvenido a Hablamos, el podcast para aprender español cada día. Si escuchas este podcast cada día, tu español estará mejorando, eso está claro. Pero si quieres ir más rápido, hazte el suscriptor Premium.

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Hola oyente, ¿qué tal? Miquel Aramburu dijo sobre la ciudad de Pamplona que vive 356 días al año esperando y recordando los otros 9. Pues de lo que ocurre en esos 9 días es de lo que vamos a hablar hoy. Hoy hablamos de los Sanfermines.

Si vienes a España y te pones a cantar la famosa canción de la escalera de San Fermín, esa que va nombrando los meses del año, uno tras otro, hasta llegar al 7 de julio, cualquier pamplonés la seguirá sin duda.

Es una cuenta atrás cantada, una tradición popular con la que en Pamplona van marcando los días que faltan para la fiesta. Y de esa fiesta, precisamente, vamos a hablar hoy.

Empecemos por el principio. ¿Qué son los San Fermines? Es una fiesta que se celebra en Pamplona. Está declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional y dura del 6 al 14 de julio.

Tiene muchas partes, pero la más famosa, la que ha dado la vuelta al mundo, son los encierros. Gente corriendo delante de los toros. Los toros son una parte muy importante de la fiesta, Y en unos minutos hablaremos también de las críticas y la controversia que genera esta parte de la fiesta.

Vamos a ir descubriéndolo todo poco a poco. Seguramente esta fiesta ya te suena porque cada año llegan a Pamplona personas de todos los rincones del planeta para vivirla.

Y si hay un visitante que la hizo famosa, ese fue el escritor Ernest Hemingway. En 1926 publicó una novela titulada The Sun Ultra Rises, que en España se tradujo como fiesta.

En esa novela habla de esta fiesta. Pero, curiosamente, una de sus descripciones más vivas de la fiesta no está en esa novela, sino en un artículo que había escrito años antes, en 1923, para el periódico canadiense Toronto Star.

Allí Hemingway contaba lo siguiente. «En Pamplona, donde tienen seis días de toros cada año, desde el 1126 de la Era Cristiana, y donde los toros corren por las calles de la ciudad a las seis de la mañana, con la mitad de la población corriendo delante de ellos».

Pamplona, donde todos los hombres y jóvenes de la ciudad son toreros amateurs y donde hay una lidia amateur cada madrugada que es esperada por 20.000 habitantes, en la que los toreros amateurs van todos desarmados y donde hay una lista de accidentados por lo menos igual que en unas elecciones en Dublín.

Dicho esto, vamos a conocer estas fiestas un poco mejor. Y empecemos por una pregunta sencilla. ¿Por qué se llaman San Fermines? Pues, como su propio nombre indica, estas fiestas nacieron como una celebración en honor a San Fermín, al que se considera el primer obispo de Pamplona.

Cuenta la tradición que era hijo de Firmo, un senador de Pompaelo, que así se llamaba Pamplona en época romana. Fermín y su familia fueron de los primeros en convertirse al cristianismo, y él se crió en esa religión. Tanto fue así que pronto empezó a predicar por la zona. Más tarde lo enviaron a evangelizar la Galia, la actual Francia, y llegó hasta la ciudad de Amia.

Allí lo nombraron obispo y, según cuenta la leyenda, hizo varios milagros. Fermín acabó convertido en santo tras sufrir martirio. Lo encarcelaron y lo decapitaron.

Así, el origen de estas fiestas se remonta al año 1186. Ese año, como cuentan los historiadores, se trajo desde Amiens una reliquia del santo y se idearon unas celebraciones para conmemorarla. A partir de ahí, las fiestas fueron creciendo y evolucionando, hasta que empezó a celebrarse una procesión en honor al santo. Poco a poco, lo religioso se fue mezclando con lo popular.

Al principio, la fiesta se celebraba el 10 de octubre, pero para disfrutarla con mejor tiempo, se trasladó a la fecha que conocemos hoy, el 7 de julio.

Pongamos, oyente, que vas a visitar los San Fermines y te preguntas ¿qué necesito saber para vivir la fiesta como un pamplónica más? Pues aquí va una pequeña guía de supervivencia.

Lo primero que tienes que saber es que en esta fiesta hay una forma de vestir muy concreta, casi un uniforme. Son dos colores, el blanco y el rojo. Se viste de blanco, con una faja roja a la cintura y un pañuelo rojo.

Pero ojo, el pañuelo al cuello no se pone en cualquier momento, sino en uno muy concreto. Para entender por qué, tenemos que conocer la cronología de las fiestas, cómo se ordenan los días. Lo veremos enseguida. Pero antes, una pregunta.

¿Por qué justo estos colores? Hay dos teorías principales. La primera tiene que ver con el martirio de San Fermín. En las ceremonias religiosas, en honor a un santo que murió mártir por defender sus creencias, los sacerdotes visten de rojo.

Y como Fermín murió precisamente así, decapitado, la gente habría trasladado ese color al pañuelo No se sabe a ciencia cierta cuándo se empezó a usar, pero esta sería una de las explicaciones.

La segunda teoría es mucho más práctica. Al parecer, en 1931, una peña llamada La Veleta empezó a vestirse así para distinguirse de las demás. Además, era un uniforme barato, sufrido y llamativo, y la costumbre acabó extendiéndose.

Veamos ahora esa cronología, para que sepas qué ocurre en cada momento. Todo arranca el 6 de julio, a las 12 del mediodía. Es el pistoletazo de salida y se da con el chupinazo. ¿Y qué es el chupinazo?

Pues es un cohete que se lanza desde el balcón del ayuntamiento y que marca el inicio oficial de la fiesta. Se lanza justo después de que la persona encargada grite, pamploneses, pamplonesas, viva San Fermín, gora San Fermín.

Gora, por cierto, significa viva en euskera, es decir, en vasco. Antes del chupinazo, el pañuelo del que hablábamos se mantiene en alto y justo después se anuda el cuello. Y ahí se queda durante toda la fiesta. Es la señal de que los sanfermines están vivos.

Para que te hagas una idea de la magnitud del momento, te doy algunos datos. La plaza del ayuntamiento se llena tanto que no cabe un alfiler. Se calcula que hay unas 12.500 personas, es decir, unas 5 por cada metro cuadrado.

En las calles aledañas hay unas 30.000 más. El ruido que se genera ronda los 133 decibelios, parecido al de un avión despegando. El evento más famoso de estas fiestas son, sin duda, los encierros. Gente corriendo delante de los toros.

Te lo explico. Cada mañana, del 7 al 14 de julio, a las 8 un punto, se celebra un encierro. Es un recorrido vallado de unos 849 metros por el centro de la ciudad y la gente corre delante de seis toros y seis cabestros, que son los bueyes mansos que guían a la manada. El recorrido termina en la plaza de toros.

¿Y quiénes son esas personas que corren delante? Esos locos. Se les llama mozos. Suele haber unos 500 corriendo y el secreto está en apartarse a un lado en el momento justo, cuando los animales se acercan.

Además de los mozos, están los llamados acompañantes pasivos, cerca de mil personas que se colocan a lo largo del recorrido o que van directamente a la Plaza de Toros.

Ojo, oyente, si vas a los San Fermines, correr los encierros no es ninguna broma. Hay que saber hacerlo. Cada año hay varios heridos e incluso ha habido algún muerto en alguna ocasión, el último en el 2009.

Así que mucha prudencia. Los encierros también tienen su protocolo. Antes de empezar, los corredores cantan tres veces una breve canción dedicada a San Fermín. En ella le piden al santo, como patrón que es, que los guíe durante la carrera y les dé su bendición.

Es un momento de nervios y de emoción, justo antes de que se abra la puerta y salgan los toros. Otra pregunta interesante. ¿Desde cuándo se hacen los encierros? Pues esta tradición parece venir del siglo XIV.

Por aquel entonces, los pastores llevaban a los toros por las calles, desde el corral hasta la plaza donde se celebraban las corridas. Con el tiempo, hacia 1591, cuando las fiestas ya se habían trasladado el verano y eran más populares, la gente empezó a correr delante de los animales. Al principio lo hacían solo los pastores y los jinetes. Más tarde se apuntó todo el mundo.

Pero claro, hay una cosa que debemos decir. Los toros que participan en los encierros se dirigen a su muerte. Los toros acaban en la plaza de toros y horas más tarde se celebran las corridas de toros y los matan. Por eso la fiesta recibe críticas por el maltrato animal, porque se sigue manteniendo esta tradición que da muerte a estos animales.

El partido animalista Pagma denuncia que se proyecta una imagen muy romántica de los encierros, mientras que el destino final de los animales queda en un segundo plano. Durante las fiestas se sacrifican a 48 toros. Entonces, aunque sea una fiesta muy importante, bonita y tradicional, no está libre de polémica y el maltrato animal está ahí. A mí es la parte de la fiesta que no me gusta.

Volviendo a la fiesta, otro momento importante es la procesión de San Fermín. No olvidemos que al fin y al cabo la fiesta es en su honor. Se celebra el 7 de julio y la imagen del santo recorre las calles de la ciudad.

Y aquí hay un detalle curioso. En el desfile no solo van los fieles y las autoridades, sino también los gigantes y cabezudos, esas enormes figuras tan típicas. Todo ello, como no podía ser de otra manera, al ritmo de la música de las bandas locales. Y llega el fin.

La despedida se celebra donde todo empezó, en la plaza del ayuntamiento. Es el 14 de julio, a las 12 de la noche. La gente, con velas encendidas y los pañuelos en alto, entona un canto tradicional muy emotivo llamado Pobre de mí. En él, entre la nostalgia y la pena, todos lamentan que las fiestas de San Fermín se hayan acabado un año más.

Poco más hay que añadir, ¿verdad, oyente? Hasta aquí el episodio de hoy. Y ya sabes, si te gusta este podcast y el trabajo diario que hacemos, tu colaboración sería de gran ayuda. Para colaborar puedes hacerte suscriptor premium.

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Muchas gracias por escucharnos. Nos vemos en el episodio de mañana. Pasa buen día. Hasta mañana.