2307. Singapur
Vocabulary
- Kiasu Un término del Hokkien que describe el miedo a quedarse atrás y la necesidad de ser el primero en todo.
- Singapur estado** — Un país que es también una ciudad, sin separarse geográficamente.
- Tamasek El nombre original de la isla donde se fundó Singapur, que significa "ciudad del mar".
- Sir Thomas Stanford Raffles El marino inglés que encontró y compró Singapur en 1819.
- Lee Kuan Yew El primer ministro de Singapur que transformó el país de un "pozo negro" a una nación próspera.
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Hoy hablamos episodio 2307, Singapur. Bienvenido, hoy hablamos el podcast para aprender español cada día. Tenemos más de 2000 episodios en nuestro catálogo y publicamos un episodio del podcast Premium cada viernes. Este contenido está disponible solo para suscriptores Premium.
Hazte suscriptor Premium en hoyhablamos.com. Hola oyente, ¿cómo estás? Continuamos con nuestro tema del mes, donde estamos descubriendo ciudades que tienen algo que las hace diferentes. En esta ocasión lo haremos con una ciudad de la que su ministro de asuntos exteriores llegó a decir.
La gente visitará Singapur y dirá, he visto el futuro y funciona. Hoy hablamos de Singapur. El concepto kiasu es una palabra que viene del Hokkien, una de las grandes variedades del chino, que se habla en el sur de China, en Taiwán, en Singapur y en buena parte del sudeste asiático. Se forma con la unión de dos palabras, kia, que significa tener miedo, y su, que quiere decir perder o salir derrotado.
Es decir, vendría a significar el miedo a quedarse atrás, el miedo a salir derrotado, a que los demás te ganen. Pues bien, ese concepto describe toda una actitud ante la vida, la actitud que define a los habitantes de la ciudad de la que vamos a hablar hoy.
Esa ansiedad por no quedarse atrás y por ser el primero en todo se ve en muchas cosas, desde hacer colas interminables por un producto nuevo hasta apuntar a los niños a un montón de clases privadas para que sean los mejores de la clase.
Fíjate en lo que dice sobre esto un experto, que además es habitante de la ciudad. Siempre se ha inculcado en la mente de los habitantes de Singapur que tienes que valerte por ti mismo, que debemos mantener la ambición, que tienes que estar por delante de los demás. La necesidad de estar adelante siempre ha sido parte de la psiquis social. Y atento a lo que dice otro ciudadano.
Nuestros antepasados sobrevivieron gracias a que eran competitivos. Y por tanto, como padres, nosotros necesitamos inculcar ese espíritu desde una edad temprana. No tenemos elección. Nunca podemos librarnos de esto, porque ser competitivos es nuestro único recurso.
Al no tener agua, ni comida, ni tierras, uno solo puede sobrevivir siendo el número uno. Este episodio está dedicado a Singapur y vamos a intentar descubrir un poco más de dónde viene este miedo a quedarse atrás.
La primera pregunta que nos hacemos es ¿qué es eso que hace diferente a Singapur? Posiblemente muchas cosas, pero una de las que la distinguen de cualquier otra ciudad del mundo es que es una ciudad-estado. Es decir, el país está formado por esta ciudad y sus alrededores.
De hecho, la componen una isla principal y más de 60 islas e islotes a su alrededor. Y una cosa interesante, al ser una isla, la ciudad le ha ido ganando terreno al mar. Desde su independencia, en el año 1965, ha aumentado su territorio en torno a un 25%.
Para que te hagas una idea de su tamaño, esta ciudad-estado, conocida como la Perla de Asia, tiene casi 6 millones de habitantes repartidos en unos 720 kilómetros cuadrados.
Eso la convierte en unas ciudades con mayor densidad de población del mundo. Es una ciudad multicultural. Su población es un 73% china, un 15% malaya y
y un 7,5% India. Y tiene cuatro idiomas oficiales, el inglés, el mandarín, el malayo y el tamil, una lengua hablada en la India y en Sri Lanka. Además, es uno de los países más ricos del mundo en renta per cápita.
Ten en cuenta que está considerado unos cuatro tigres asiáticos junto a Corea del Sur, Taiwán y Hong Kong. Pero no olvidemos que, a diferencia de los otros tres, es un país pequeñito en tamaño, con menos de 800 kilómetros cuadrados.
Esto nos lleva a preguntarnos cómo un país que es literalmente solo una ciudad puede ser uno de los más ricos del mundo. Pues si te parece, vamos a conocer un poco su historia, a ver si encontramos una respuesta.
Nos tenemos que ir al siglo XIV, que es más o menos cuando nace Singapur como tal. ¿Y de dónde viene su nombre? Según cuenta la leyenda, allá por el año 1299, un príncipe llegado de Sumatra, llamado San Nila Utama, desembarcó en la isla de Tamasek, que era conocida como la ciudad del mar. Nada más llegar, creyó ver una extraña figura que identificó como un león.
Lo tomó como un buen augurio, decidió fundar allí su ciudad y rebautizó la isla como Singapur, que significa precisamente la ciudad del león. Pero la historia moderna de Singapur empieza en el año 1819 y está ligada al nombre de un marino inglés, Sir Thomas Stanford Raffles. Resulta que en aquel momento los neerlandeses controlaban bastante la zona. Estaban presentes en la mayoría de los puertos comerciales.
Así que el gobierno británico le encargó a este hombre que encontrara una solución. O mejor dicho, un enclave que permitiera a la compañía de las Indias Orientales abrir una ruta comercial con China.
Y este hombre encontró lo que hoy es Singapur y se lo compró al sultán de Johor, pagando con los fondos de la compañía. Por su situación privilegiada, se convirtió enseguida en un punto estratégico importantísimo. Fíjate en lo que dicen los datos.
En 1819, cuando lo compró Raffles, la población de Singapur era de unos 1.000 habitantes. Pues bien, para el año 1821, dos años después, ya se había multiplicado por 5. Es decir, rondaba los 5.000.
Con los años, Singapur va pasando por distintos procesos que dejan patente su importancia. Por ejemplo, se incorporó al Principado Británico de Bengala y después pasó a formar parte de las llamadas Colonias de los Estrechos, que dependían del gobierno británico, junto a Malacca y Penang. Y mira si era importante que para el año 1832 se convirtió en la capital de esas colonias, sustituyendo a Penang.
Durante la Segunda Guerra Mundial, en 1942, cayó en manos de los japoneses. Tres años más tarde la recuperaron los británicos y en 1946 Singapur recibió el Estatuto de Colonia Británica, ya separada de Penang y Malacca.
Más tarde, Gran Bretaña la reconocería como un estado autónomo dentro de lo que se conoce como la Commonwealth. Y ya en los años 60 llegan los últimos pasos hacia lo que es hoy. En el año 1963 consiguió su independencia de los británicos y se integró en la Federación de Malasia. Pero sería en 1965 cuando se convirtió en estado soberano, bajo el liderazgo de su primer ministro, Lee Kuan Yew,
Este hombre fue de vital importancia para Singapur. Fue quien elevó al país a otro nivel, porque por aquel entonces estaba en una situación complicada. Era un país sin recursos de ningún tipo, donde no había nada, ni siquiera había agua potable. Tal y como él mismo lo describió, era un pozo negro de la miseria
y la degradación. ¿Y qué hizo para cambiarlo? Pues mira, oyente, aprovechó la ubicación geográfica estratégica del país, ya que está situado en la zona más poblada y de mayor crecimiento del mundo. Y a partir de ahí puso en marcha toda una serie de medidas.
Puso en marcha programas para fomentar la creación de empleo y la construcción de viviendas sociales. Sin embargo, no puedes poner en marcha esos programas si no tienes dinero, si tu país no tiene riqueza. Por ese motivo, también puso en marcha importantes reformas y programas económicos.
Recordemos que era un país sin recursos naturales. Entonces, para poder despegar, necesitaba políticas económicas muy agresivas. Invirtió muchísimo en infraestructuras, se crearon muchas industrias y atacaron con mano de hierro la corrupción. que era un malendémico heredado de la antigua colonia británica.
Todas estas políticas económicas se basaron en fomentar el libre mercado. Así lo explica un experto. Singapur entregó generosos incentivos a los inversores extranjeros y, para instalarse en el país, permitió el libre flujo de capital y firmó importantes acuerdos de libre comercio con Estados Unidos, China, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático y la Unión Europea.
De este modo, con el paso del tiempo, Singapur se ha convertido en un país que presenta altos niveles de desarrollo en sanidad o educación, y es un país muy próspero a nivel económico.
Pero claro, todo esto tenía su contrapartida, y es que la cara B de este crecimiento estaba en un control férreo de la vida de las personas. Durante aquellos años se limitaron de forma importante las libertades individuales,
se reprimía con dureza a la oposición y a quienes alzaban la voz contra el gobierno, y había, además, un fuerte control sobre la vida privada de los ciudadanos.
Sin embargo, conviene ponerlo en contexto, porque este es uno de los grandes debates en torno a Singapur. Para algunos, ese control fue el precio que el país pagó por su estabilidad y su despegue económico, para otros un coste demasiado alto en derechos y libertades.
Nosotros no estamos aquí para juzgar, pero sí para que conozcas las dos caras de la historia. Algo que sin duda llama mucho la atención de esta ciudad es la cantidad de prohibiciones que tiene. y en cosas que, a nosotros, ni se nos pasaría por la cabeza prohibir. Vamos a ver algunos ejemplos.
Quizá el que más sorprende es el que tiene que ver con los chicles. Y ojo, porque conlleva multas. En Singapur no se puede mascar chicle, ni traerlo al suelo una vez masticado, ni llevarlo en la maleta, ni venderlo, salvo que demuestres que lo necesitas por motivos médicos.
Así que ya sabes, oyente, si vas, los chicles los dejas en casa. Esta prohibición se impuso para mantener la ciudad limpia porque las autoridades estaban cansadas de tener que quitar chicles pegados en todas partes.
Otras prohibiciones que se castigan con multa. No se puede comer ni beber en el transporte público. No se puede cruzar la calle por lugares indebidos. No se puede dar de comer a las palomas.
Te pueden multar por no tirar de la cadena en un baño público. Y tampoco se puede llevar en el transporte público una fruta que huele fatal, llamada durian.
Y no me parece tan mal esta prohibición. Yo he olido esta fruta y realmente huele muy mal. Mi prohibición favorita. No se puede ir desnudo por casa o por el hotel con las cortinas abiertas.
A ver, si lo piensas, son cosas que realmente está bien no hacerlas. No son cosas cívicas. Claro, nos puede parecer un poco extremo que te multen por hacer estas cosas, pero quizá es el precio a pagar para poder ser una ciudad tan próspera, con tantos habitantes y un espacio tan reducido.
Esto ha sido todo por hoy. Recuerda que puedes hacerte suscriptor premium para escuchar el catálogo completo de este podcast, donde tenemos miles de episodios como el que has escuchado hoy, y el podcast premium, donde Rebe y yo hablamos cada viernes. Hazte premium en hoyhablamos.com. Muchas gracias por escucharnos.
Nos vemos en el episodio de mañana. Pasa un buen día. Hasta mañana.